Las autoridades europeas llevan meses dándole vueltas a un tema crucial para la salud del sector financiero: reducir el volumen de activos morosos que los bancos han ido acumulando durante los años de la crisis financiera. La creación de un banco malo europeo es una de las alternativas que se barajan para resolver el problema.

La semana pasada, la idea de crear un ‘banco malo’ europeo volvió a la palestra, a raíz de las declaraciones del presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés). Andrea Enria propuso crear un fondo respaldado por dinero público en la Unión Europea para comprar a su “valor real” miles de millones de euros de activos tóxicos de entidades con problemas, como apunta Voz Pópuli. Expansión señala que esta medida tendría el doble beneficio de aumentar la transparencia sobre el verdadero valor de los préstamos tóxicos en los balances de los bancos e incrementar el tamaño de un mercado incipiente para ese tipo de activos.

Sin embargo, desde BBVA Research, recuerdan que existe una situación de partida muy diferente entre las entidades europeas, dado que algunos países ya han creado sus propios bancos malos y que en parte de los sistemas bancarios la mora se ha mantenido contenida. Es el caso de España, donde “se ha avanzado mucho en mejorar la calidad crediticia de las entidades financieras mediante provisiones, renegociaciones, venta de carteras de activos improductivos y un banco malo nacional (Sareb)”, señala Ana Rubio, ‘lead economist’ de sistemas financieros de BBVA Research. Por tanto, considera que “este esfuerzo debe ser tenido en cuenta en el mecanismo europeo que se elija”.

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Una alternativa al banco malo podría ser la creación de una cámara de compensación europea donde se compartiera información sobre activos morosos, pero no se transfieran riesgos. BBVA Research considera positiva esta solución porque ofrecería información estandarizada sobre los activos en venta en una única ventanilla europea, en la que las autoridades garantizarían la calidad de los datos. “Esto permitiría que los inversores realizaran sus análisis a un menor coste y que se pudieran construir carteras agrupando activos de diferentes bancos”, señalan. En cualquier caso, recuerdan que “la información debería ser suficientemente detallada como para que la valoración de los activos sea correcta, incluyendo por ejemplo datos sobre el colateral de los préstamos”.

En julio pasado, la UE anunció un plan de acción para acelerar la reducción de los activos morosos (‘non-performing loans’ o NPLs, en inglés) que incluye propuestas variadas para afrontar el problema, como que la Comisión Europea prepare una guía para que los Estados que lo necesiten creen sus bancos malos nacionales.

Asimismo, la propia Comisión Europea, lanzó, también en julio, una consulta pública dirigida a los todos los sectores involucrados. El objetivo principal de la misma es recoger información sobre posibles acciones destinadas a mejorar el funcionamiento de los mercados secundarios de préstamos morosos. Ello permitiría a los bancos liberar de sus balances créditos morosos y aumentar así su capacidad de prestar. Se pretende, asimismo, valorar el papel de terceras partes, a las que se transfiere el riesgo moroso desde el banco originador (sociedades instrumentales o SPVs, por sus siglas en inglés).

Los datos muestran que la situación es muy diferente en cada país. Grecia y Chipre alcanzaban una ratio de morosidad del 46% y el 45% respectivamente, a cierre del año pasado, según las estadísticas del Banco Central Europeo (BCE). Su vicepresidente, VÍtor Constâncio, recordaba recientemente que hay cerca de un billón de euros en activos morosos en los balances de los bancos de la eurozona. Aunque la tasa de morosidad media ha ido reduciéndose paulatinamente desde el máximo alcanzado en 2013 (8%), todavía se sitúa en un 6%, con grandes diferencias entre países.

Por otro lado, y con el objetivo de mejorar el mercado de crédito de PYMEs, la Comisión Europea ha solicitado también opiniones acerca de un nuevo instrumento, denominado accelerated loan security. La finalidad del mismo es aumentar la protección de los acreedores garantizados frente a posibles impagos de préstamos a empresas. Una vez cerrado el plazo (que finaliza el 20 de octubre), la Comisión Europea podría lanzar una propuesta legislativa para regular su funcionamiento.

¿Por qué la deuda incobrable constituye un problema para los bancos y la economía?

El informe Situación Banca publicado por BBVA Research hace unos meses apunta varias razones:

  • Su mantenimiento supone costes para los bancos: de recuperación de los préstamos, de mantenimiento de los activos, impuestos, tasaciones, gastos de comercialización, de registro de las transacciones y gastos judiciales.

  • Requieren una asignación de capital que sería más conveniente dedicar a nuevas operaciones de crédito que sustenten la recuperación económica.

  • Pueden llegar a exacerbar el círculo vicioso bancario-soberano, puesto que la regulación europea lleva a que una vez agotados los recursos de la entidad en primera instancia, sea el gobierno nacional el que recapitalice a las entidades.

  • Dificultan la concesión de nuevo crédito y por tanto la transmisión de la política monetaria europea.

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