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Bancos centrales 06 ago 2018

Nuevas caras para dirigir el BCE

El Banco Central Europeo ha iniciado en 2018 el relevo de varios puestos clave en el Comité Ejecutivo de la institución. El momento cumbre será el fin del mandato de Mario Draghi, en octubre de 2019, tras ocho años al frente del BCE, con la duda de si se despedirá con una subida de tipos, que se espera entre el verano y el otoño del año que viene.

En mayo de 2018 se inició el baile de sillas con la salida de su vicepresidente Vítor Constancio. La salida de Constancio activó la carrera entre los países europeos por conseguir su puesto. Finalmente, el portugués fue sustituido por el español Luis de Guindos, quien se incorporó al BCE el 1 de junio de 2018, con un mandato de ocho años. La llegada de Guindos al BCE ha puesto fin a seis años sin presencia española en este organismo, desde la salida del ahora consejero ejecutivo de BBVA, José Manuel González-Páramo.

El relevo de Constancio ha dado el pistoletazo de salida para la renovación de otro miembro del Comité Ejecutivo del BCE, Peter Praet.  El economista belga termina su mandato en mayo de 2019, tras ochos años en la institución europea.

Pero la fecha clave es octubre de 2019, cuando finaliza el mandato de ocho años de Mario Draghi al frente del BCE. Desde que asumiera este puesto el 1 de noviembre de 2011,  el italiano ha actuado con contundencia en los momentos más críticos de la crisis económica en Europa. Draghi ha sido la figura de referencia en la respuesta del BCE a la tormenta financiera europea: han sido clave los recortes de tipos de interés -llevándolos incluso hasta terreno negativo-, las subastas de liquidez, el programa de compra de deuda corporativa y la compra de bonos públicos.

Asimismo, ha sido la cara visible de la reforma institucional para crear la unión bancaria y la concentración de los poderes supervisores de la banca europea en el BCE. Ahora, en la recta final de su mandato, afronta el reto de dirigir la estrategia de salida de las medidas de política monetaria no convencional.

Más adelante, en enero de 2020, saldrá de la institución el francés Benoît Couré, miembro del Comité Ejecutivo del BCE desde enero de 2012. Y en diciembre de ese año, le tocará el turno al luxemburgués Yves Mersch. Más lejos queda el relevo de la alemana Sabine Lautenschläger, miembro del Comité Ejecutivo del BCE desde enero de 2014 y vicepresidenta del Consejo de Supervisión del Mecanismo Único de Supervisión desde febrero de ese mismo año.

Las quinielas para sustituir a Draghi se han abierto ya y no cesarán durante los próximos meses, con países que suenan más que otros, como es el caso de Alemania. Los socios europeos se posicionan también para las otras dos plazas en el Comité Ejecutivo que dejarán Praet y Couré. Solo hay dos países, Alemania e Italia, que han tenido una plaza de forma ininterrumpida en el Comité ejecutivo del BCE desde que se creara el euro. Y ocho, no han tenido nunca un representante en la institución: Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Estonia, Letonia, Lituania, Irlanda y Malta.

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