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Opinión 04 noviembre 2019

Educación financiera para todos

La educación financiera es fundamental para mejorar el nivel de vida de las personas y la sociedad en su conjunto y fomentar así su participación activa en los aspectos financieros de la vida. El objetivo de la educación financiera es inculcar los conocimientos y habilidades necesarias para entender conceptos financieros básicos, reconocer riesgos financieros e inculcar la motivación y confianza para tomar decisiones adecuadas en diferentes situaciones.

Para alcanzar un nivel óptimo educación financiera es necesario desarrollar un nivel adecuado tanto de conocimientos financieros como de habilidades para tomar decisiones, dos características que redundan positivamente en el bienestar general de las personas. Se puede afirmar que mejorando los niveles de educación financiera, mejora tremendamente la calidad de vida tanto de las personas como de la sociedad en general.

A continuación vamos a profundizar en el concepto de educación financiera.

La educación financiera en el mundo

Los retos cotidianos del siglo XXI exigen habilidades que difieren enormemente de las que exigían los de siglos pasados. Y la educación financiera es una de estas habilidades.

La esperanza de vida de la población se ha disparado y los recursos naturales son demasiado escasos para acomodar las necesarias de una población mundial que crece de manera constante. También es fundamental concienciar sobre la importancia de, al igual que con cualquier otro recurso limitado, racionalizar el uso de los recursos financieros, tomando precauciones para asegurarnos de que disponemos de suficientes recursos financieros para afrontar necesidades futuras.

Además, la educación financiera es una habilidad directamente relacionada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS), en concreto con los objetivos 1 (poner fin a la pobreza), y 8 (trabajo decente y crecimiento económico). En 2018, en el marco del Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de los Adultos (PIAAC) de la OCDE, se llevó a cabo un estudio en el que Turquía, Chile, Israel, España y Reino Unido obtuvieron las puntuaciones más bajas en educación financiera de un grupo de 31 países.

La educación financiera en el día a día

La educación financiera forma parte fundamental del día a día de las personas. Cosas como hacer cálculos sencillos sobre precios a la hora de comprar, hacer transferencias, utilizar cajeros, averiguar tipos de cambio, estar al tanto de los tipos de interés, controlar ingresos y gastos mediante gráficos (disponibles en multitud de aplicaciones móviles), gestionar cuentas bancarias y depósitos, priorizar gastos, ahorrar para tiempos difíciles, utilizar tarjetas de crédito de una manera responsable, gestionar un presupuesto mensual, tener conocimiento de los tipos impositivos y de maneras alternativas de utilizar el dinero son necesidades básicas para todos. De cara a la jubilación, es fundamental ser consciente de la necesidad de disponer de suficientes ahorros para afrontar los costes médicos que puedan surgir en el futuro.

Sin una base financiera adecuada, inculcada en edades tempranas, la toma de decisiones financieras puede resultar una tarea abrumadora.

Los seres humanos aprenden por la influencia de sus padres y su entorno cercano. Por ello es fundamental aprender comportamientos beneficiosos desde edades tempranas. Es al alcanzar la edad adulta, cuando, como ciudadanos, consumidores, empleados e, incluso, como empresarios, todos comenzamos a utilizar productos y servicios financieros. Sin una base financiera adecuada, inculcada en edades tempranas, la toma de decisiones financieras puede resultar una tarea abrumadora. Las generaciones más jóvenes tienen que ser capaces de entender principios y prácticas financieras básicas para tomar decisiones financieras complejas por su cuenta. Deben ser capaces de trazar sus planes de manera consciente, razonada y fundamentada, teniendo en cuenta sus ingresos mientras son jóvenes y disfrutan de buena salud, analizando sus recursos financieros para determinar cuáles podrán utilizar a medida que vayan cumpliendo años, siendo conscientes de las opciones que se les presentarán.

Educación financiera en el ámbito educativo

Todavía falta por alcanzar un consenso a nivel internacional sobre qué conceptos de educación financiera deberían incorporarse a los temarios educativos de niños y jóvenes. Sin embargo, países pioneros en esta materia ya han incorporado la educación financiera en sus programas, incluyendo ejemplos en diferentes materias que están directamente relacionados con la educación financiera. Por ejemplo, en clases de matemáticas, a los alumnos se les enseña a pensar críticamente y se les expone a conceptos financieros mediante preguntas sobre casos de la vida real. En lugar de integrar la educación financiera en los temarios, en otros países se ofrece como actividad extracurricular.

Los profesores pueden ser una ayuda crucial para que sus alumnos desarrollen capacidades financieras.

Agencias gubernamentales y ONGs también ofrecen programas para elevar los niveles de educación financiera y ayudar a niños, jóvenes y adultos a adquirir y desarrollar capacidades financieras.  También ofrecen sesiones de formación y programas de acompañamiento para profesores, que incluyen métodos y herramientas para la capacitación financiera. Por ejemplo, Teachers’ Academy Foundation (Fundación Academia de Profesores) ofrece un programa titulado ‘5 Pebbles Social and Financial Leadership Education (Programa de Liderazgo en educación social y financiera 5 Piedras’, patrocinado por Garanti BBVA. Este programa ofrece apoyo al profesorado ayudándoles a desarrollar sus capacidades financieras para que puedan trasladárselas a sus estudiantes, y así aportar otro nivel más a su desarrollo y bienestar personal.

Arzu Atasoy, directora de Educación, The Teachers’ Academy Foundation.

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