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Opinión 15 septiembre 2020
Jaime Artola (BBVA CIB)

Financiación de infraestructuras: una pieza angular de la recuperación

En 2019, BBVA realizó un proceso de reflexión estratégica para seguir profundizando en su transformación y adaptarse a las grandes tendencias que están cambiando el mundo y la industria financiera. La sostenibilidad y la digitalización son dos de los grandes retos de esta era y la ambición de BBVA es ayudar a sus  clientes en este proceso. Jaime Artola, responsable global del área de financiación estructurada de BBVA, nos da su visión estratégica sobre cómo a través de este negocio, el banco puede avanzar en la consecución de su propósito.

Por ‘project finance’ se entiende una financiación estructurada basada en los flujos de caja a largo plazo generados por una sociedad constituida para un proyecto de infraestructura, y tomando colateralmente como garantía los activos de esta sociedad. El verdadero elemento diferenciador de un ‘project finance‘ es que se estructura en base a la predictibilidad a largo plazo de sus flujos de caja en base a una estructura de contratos fijos con sus clientes, proveedores, reguladores de mercado, etc.

BBVA es un banco pionero en la actividad de ‘project finance’ y ha liderado la financiación de grandes proyectos de infraestructura que han contribuido de manera decisiva al desarrollo de las economías en las que operamos. En concreto, el banco ha financiado sectores clave como son el energético, el transporte o la infraestructura social, destacando principalmente la sanitaria y educativa.

BBVA ha participado en la originación de 11 nuevas operaciones de financiación de proyectos sostenibles

El negocio de ‘project finance’, en muchos casos, contribuye a mejorar la sostenibilidad y digitalización de nuestras economías. Se trata de uno de los principales productos que ofrecemos a nuestros clientes en BBVA Corporate & Investment Banking. Teniendo esto en cuenta, en 2019 decidimos poner en marcha un ambicioso plan para impulsar el crecimiento de este negocio y aumentar así la contribución de la banca de inversión de BBVA al Grupo.

La sostenibilidad es un generador de valor a largo plazo. Aquellas compañías que transformen su actividad y la hagan sostenible, tendrán mayores ventajas competitivas en el largo plazo a la vez que crearán valor para las sociedades en las que operan. En BBVA lo creemos firmemente y nos hemos involucrado en las principales operaciones sostenibles de las geografías en las que el banco opera. Durante la primera mitad de 2020, BBVA ha participado en la originación de 11 nuevas operaciones de financiación de proyectos sostenibles, por un importe total de 5.400 millones de euros.

Un sector en el que hemos sido particularmente activos es el de generación eléctrica eólica marina. Estos proyectos son complejos, sus periodos de construcción son largos, pero, al permitir desplazar tecnologías contaminantes, cuentan con un potencial tremendo para contribuir en la transición hacia una economía sostenible. Buenos ejemplos de este tipo de proyectos pioneros serían: Saint Nazaire, sponsorizado por EDF, que es el primer parque eólico marino de Francia o Kincardine en UK, esponsorizado por ACS, que es el mayor parque eólico marino flotante del mundo.

La digitalización es la otra gran tendencia en la que el banco lleva muchos años trabajando. Lo que entonces era toda una apuesta, hoy es una realidad imprescindible para cualquier empresa. El despliegue de la tecnología 5G ha comenzado y será definitivo para que el Internet de las Cosas llegue a nuestras vidas abriendo un mundo de oportunidades. Esto es y será así tanto para las pequeñas y medianas empresas como para las grandes corporaciones, que ya trabajan en nuevas formas de interactuar con sus clientes y de dar respuesta a sus necesidades.

La tecnología 5G requiere de enormes inversiones en infraestructura, siendo fundamental tanto el despliegue de fibra óptica, como el incremento de los centros de datos y de torres de telecomunicaciones. En los últimos meses el equipo de BBVA ha estructurado varias operaciones, tanto en España como en Francia, Portugal, Latinoamérica y EEUU, en diferentes segmentos dentro de la cadena de valor (centros de datos, fibra óptica, torres de telecomunicaciones o cable submarino). Algunas operaciones destacables serían la financiación de los centros de datos de Telefónica adquiridos por Asterion Industrial Partners; la financiación del despliegue de fibra óptica de Orange en Francia; la financiación de la compra de la fibra óptica de Altice en Portugal por Morgan Stanley Infrastructure Partners; o la adquisición de torres de telefonía móvil en Alemania a Telefónica por Telxius.

Poner al cliente en el centro de nuestras decisiones ha sido clave para el éxito de nuestro plan

Poner al cliente en el centro de nuestras decisiones ha sido clave para el éxito de nuestro plan. Sus retos a futuro son los mismos que los nuestros y para ello hemos invertido en nuestras capacidades para aportarles soluciones diferenciales que les ayuden en su transición. Los  equipos sectoriales globales de BBVA dan servicio a nuestros clientes en todas las geografías en las que el banco está presente y, junto con nuestros especialistas locales, forman equipos con gran capacidad de aportar soluciones eficientes en cada operación.

La situación actual y nuestra expectativa para los próximos meses está claramente marcada por la evolución de la pandemia del COVID-19. Hemos visto cómo las economías se han confinado, grandes industrias han paralizado sus producciones y la demanda de bienes y servicios ha caído en picado.

Esto también ha tenido un efecto en la operativa de ‘project finance’. Grandes operadores de infraestructuras, compañías energéticas o constructoras han reforzado su liquidez acudiendo a los mercados financieros, tanto bancarios como de capitales, para afrontar esta crisis desde una posición de fortaleza. Si a esto añadimos una racionalización de las inversiones, nos encontramos con que grandes proyectos de infraestructura se han retrasado o suspendido hasta poder evaluar el comportamiento de las demandas post pandemia.

Adicionalmente, la crisis actual ha creado un nuevo paradigma que añade más incertidumbre a la hora de predecir la utilización de infraestructuras en el futuro. Esta incertidumbre tiene un impacto directo y muy relevante en los procesos de adquisición, dado que dificulta que comprador y vendedor acuerden un precio y por tanto se cierren operaciones.

Pero no todo es negativo; la incertidumbre pasará y la necesidad de financiar infraestructuras continuará, esta vez con muchas lecciones aprendidas tras analizar el comportamiento de los activos en diferentes sectores. Hemos comprobado cómo los activos sostenibles y de infraestructura de telecomunicaciones han sido de los que menos han sufrido. El comportamiento de estos últimos ha sido mejor de lo que se podía preveer y se ha puesto de manifiesto la creciente necesidad de este tipo de activos. De hecho, los gobiernos han dado al mundo de las infraestructuras un papel destacado en sus planes de reconstrucción, por ser pieza angular que habilita el desarrollo económico.

BBVA está, sin duda, preparado para este reto que abordamos con el optimismo y la convicción de haber apostado por aquello que aporta crecimiento a nuestro negocio y calidad crediticia a nuestra cartera, pero sobre todo por aquello que mejora la vida de las personas en nuestra sociedad.

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