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Gente 20 dic 2017

Préstamos personales: ¿Qué parte del sueldo destinar a un préstamo?

La economía hogareña no suele ser tan sencilla como parece, pese a que se la puede dividir en cuatro rubros: alimentación y viáticos; vivienda, expensas y facturas de servicio; entretenimientos; y ahorro y/o cuota. Este último viene en franco ascenso ante una mayor accesibilidad que permite a la gente concretar sus proyectos.

La complejidad de la economía de entrecasa escapa al esquema clásico, toda vez que los gastos no se alcanzan a compensar mensualmente con el ingreso familiar y se requieren fuentes de financiamiento complementarios, como tarjeta de crédito, diferir pagos y meterse en cuotas de créditos personal o hipotecario.

La comida, el transporte y el pago de servicios se lleva algo así como el 30 por ciento de los ingresos; el alquiler entre un 25% y un 35%; el entretenimiento un 15%; y  un 10% a 20% para el ahorro, vacaciones, comprar auto o algún gasto extraordinario o disponer de ese margen para pagar la cuota de un préstamo personal que lo cubra.

Dentro de lo que es alimentación y entretenimiento, siempre está la posibilidad de ayudarse con el uso de la tarjeta de crédito, en cuyo caso el presupuesto puede redistribuirse con una mayor asignación para lo relacionado con vivienda, un viaje, una fiesta, o alguna erogación eventual.

Lo aconsejable en estos casos es no exceder la cuarta parte del equilibrio entre lo que entra y lo que sale en una casa, si bien la administración de la diferencia se complica en el mes a mes por interferir una inflación promedio en torno del 20% anual que hace variar permanentemente los precios relativos.

Los más dinámicos tienen lugar en el rubro alimenticio, que exige constantes sustituciones de marcas, entre primeras y segundas, cambios de volúmenes y menús.

Las facturas de luz, gas, agua, teléfono fijo y celular, televisión por cable, tasas municipales, expensas y medicina prepaga suelen contener aumentos frecuentes que afectan la ecuación del gasto fijo en cada hogar, que de este modo puede ocupar espacios mayores en el presupuesto familiar.

Es común en una pareja que cobra sueldos, ya descontados los débitos automáticos, se empiece con el pago de los compromisos preestablecidos, como alquiler o cuota de la hipoteca, las facturas de los servicios, el saldo de tarjeta y las cuotas, y con lo que le queda ir pagando la comida y los viáticos. Y lo que resta, que es móvil, se va acomodando, debido a que periódicamente los haberes reciben algún ajuste y amplían en forma transitoria el margen disponible.

La cuota bancaria en el presupuesto familiar

Así es como hoy los interesados, clientes o no clientes, del BBVA Francés ingresan a la página  y con un clic en ‘solicita ahora‘ acceden a un simulador donde pueden cargar sus datos. El sistema realiza su evaluación ‘online’ y calcula el monto que se le asigna.
La consultora KPMG estudió el caso y concluye que:

Los préstamos personales y aquellos con garantía prendaria superan el 50% anual, estos últimos acompañados del renovado aumento de compras de automóviles y motos.

Las tarjetas de crédito llegaron a un techo, como consecuencia de diferentes medidas adoptadas respecto de los planes de cuotas sin interés de los comercios, como el retiro del programa Ahora 12, y cierta tensión sobre los márgenes disponibles concedidos.

• Aun sin tener las tasas de variación más altas, los préstamos hipotecarios son la nueva estrella de la oferta crediticia, y ya superan el 27% anual.

Hasta el Fondo Monetario Internacional se ocupó del endeudamiento familiar y advirtió sobre efectos adversos que “son más marcados en las economías avanzadas que en las de mercados emergentes, donde la deuda de los hogares y la participación en los mercados de crédito son más bajas”.

Señala al respecto que la Argentina integra un lote de países, junto con Bangladesh, Egipto, Ghana, Pakistán, Filipinas y Ucrania, en los que las deudas de los hogares fueron inferiores al 10% del PIB en 2016, con lo que es mucha la tela para cortar.

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