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Banca 28 may 2021

¿Qué es la cartera COAP?

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La cartera COAP (siglas de Comité de Activos y Pasivos, o ALCO, Asset Liability Committee, en sus siglas en inglés) es una de las herramientas principales de que disponen las entidades bancarias para gestionar algunos de los riesgos estructurales del balance (riesgo de liquidez y riesgo de tipo de interés) y, como objetivo secundario, contribuir a la estabilidad en la generación de resultados. Es una cartera de activos financieros, principalmente compuesta por bonos gubernamentales, la cual está gestionada por el Comité de Activos y Pasivos del banco.

La actividad principal de un banco es la intermediación entre los clientes con excedentes monetarios, que depositan sus saldos a través de cuentas corrientes, depósitos, etc. (productos de corto plazo habitualmente) y clientes con necesidades de financiación que solicitan préstamos (productos con un horizonte de vencimiento mayor). Adicionalmente, esta actividad también puede tener una distinta composición entre productos a tipo fijo y a tipo variable (tanto del activo como del pasivo).

Los productos de activo (préstamos) y de pasivo (depósitos) generan los siguientes riesgos estructurales:

  • Riesgo estructural de liquidez: riesgo de incurrir en dificultades para atender a los compromisos de pago, derivado de retiradas de depósitos o incapacidad de poder financiarse en mercados organizados. Para mitigar este riesgo, las entidades financieras mantienen unos colchones mínimos de liquidez, que permiten a las entidades cumplir sus compromisos de pago en momentos de crisis.
  • Riesgo estructural de tipo de interés: movimientos en los tipos de interés de mercado provocan alteraciones en el margen financiero y en el valor patrimonial de una entidad.
  • Otros riesgos estructurales que genera la actividad bancaria, como el riesgo de tipo de cambio.

Respecto del riesgo estructural de tipo de interés, conviene destacar que las cuentas corrientes así como los depósitos a plazo (pasivo) suelen ser una importante fuente de financiación para los bancos, y suelen caracterizarse por remunerarse a un tipo fijo. A pesar de que las cuentas corrientes tienen la posibilidad de tener una disposición inmediata de los fondos, análisis históricos de comportamiento confirman la estabilidad en el tiempo de estos fondos y de este modo, se suelen caracterizar con vencimientos a medio plazo (principalmente las cuentas sin vencimiento de las personas físicas). Adicionalmente, parte de estos saldos son caracterizados como insensibles, lo que significa que la evolución del coste tiene poca relación con la evolución de los tipos de interés.

Por el lado del activo, el principal tipo de préstamos en la actividad crediticia de España son las hipotecas, las cuales, en su gran mayoría, se generan a tipo variable. Esto implica que los precios se van ajustando de una manera periódica a lo largo de la vida del producto. Adicionalmente, una gran parte de los préstamos a empresas también se contratan a tipo variable. Por el contrario, los préstamos ligados al consumo se contratan a tipo fijo. En resumen, en la parte del activo, hay una mayor proporción de préstamos a tipo variable que a tipo fijo.

Esta estructura de balance provoca que los bancos puedan tener una mayor proporción de pasivos a tipo fijo que de activos, así como un mayor plazo en sus productos de pasivo. Este perfil de balance implicaría pérdidas en el margen financiero ante escenarios de bajada de tipos de interés (y ganancias en escenarios de subidas de tipos de interés).

¿Quién gestiona los riesgos estructurales?

El comité encargado de controlar, supervisar y gestionar el balance de un banco, y los riesgos asumidos en él, es el COAP (Comité de Activos y Pasivos), el cual está compuesto por miembros de distintos departamentos (consejero delegado, finanzas, riesgos, servicio de estudios y áreas de negocio). Este Comité se suele reunir mensualmente.

En el caso concreto de BBVA, considerando su modelo descentralizado de gestión de riesgos, se celebran COAPs mensuales tanto a nivel corporativo como en cada una de las filiales del Grupo, en los que se revisa la evolución de los riesgos estructurales de todas ellas.

Una de las principales herramientas utilizadas para gestionar el riesgo estructural de tipo de interés y de liquidez, es la cartera COAP. En BBVA, dada la gestión descentralizada de riesgos, existen carteras COAP en cada una de las filiales del Grupo.

¿Qué es la cartera COAP y qué impactos tiene en los riesgos estructurales de tipo de interés y liquidez y en el ratio de capital?

La cartera COAP está compuesta por instrumentos de renta fija, principalmente por bonos soberanos locales de alta calidad crediticia, que cuentan con la máxima liquidez en el caso de que tengan que ser vendidos de forma anticipada en el mercado secundario.

Esta cartera ayuda a gestionar el riesgo estructural de tipo de interés, compensando la mayor duración y proporción de instrumentos a tipo fijo que existen en el pasivo. Adicionalmente la cartera COAP ayuda a gestionar el riesgo estructural de liquidez, ya que es el instrumento elegido para invertir de manera rentable los colchones de liquidez exigidos, tanto por métricas regulatorias como internas de liquidez. La cartera COAP tiene un impacto limitado en el ratio de capital, debido a su reducido consumo de APRs (Activos Ponderados por Riesgo) al estar formada mayoritariamente por bonos soberanos.

Otro de los objetivos que tiene la cartera COAP es apoyar la cuenta de resultados del banco, ya sea vía margen de intereses (donde se contabilizan los cupones de los bonos que forman parte de la cartera) o vía resultados de operaciones financieras o ROF (donde se contabilizan las plusvalías -o minusvalías, en su caso-, derivadas de la venta de bonos en la cartera).

¿Qué implicaciones contables tiene la cartera COAP?

Los activos financieros que componen la cartera COAP pueden tener distintos tipos de clasificación contable en función de los objetivos que se persiguen. Los activos financieros pueden ser calificados como HTC&S (‘Held To Collect and Sell’ o activos disponibles para la venta) si su misión es cubrir el riesgo de tipo de interés y poder ser vendidos de forma anticipada en el caso de que se necesite. Bajo esta clasificación los bonos son valorados de forma diaria (‘fair value’) y los cambios en la valoración se registran en patrimonio (ajustes por valoración). Una vez que estos activos financieros son vendidos, se realizará una reclasificación del resultado de la venta, desde patrimonio a resultados (ROF).

Otra modalidad de calificación es HTC (‘Held To Collect’ o mantenidos a vencimiento). En este caso, el objetivo de la entidad es ingresar los cupones que vaya pagando el instrumento hasta su vencimiento, sin tener la necesidad de ir realizando una valoración diaria.

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