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Tecnología 05 jun 2019

Qué puede hacer el internet de las cosas por la banca

El número de dispositivos conectados en el mundo no para de crecer y ya alcanza los 42.100 millones. Es por ello que diversos sectores apuestan por aparatos inteligentes que puedan desde detectar el acceso de personas a cajeros hasta realizar compras de forma autónoma.

En 2012, había 8.700 millones de dispositivos conectados en todo el mundo. Ahora hay 42.100 millones y se espera que el próximo año la cifra alcance los 50.100, según Statista. El internet de las cosas (IoT) es una nueva oleada tecnológica en la que millones de dispositivos van a estar conectados a través de internet. Empresas como Ikea, Philips, Samsung o Electrolux ya están apostando por este tipo de dispositivos conectados. Se trata de aparatos que generan miles de datos y que van a permitir a las empresas conocer mejor a sus clientes y ofrecerles una experiencia más personalizada.

Las aplicaciones de IoT son ya una realidad en muchos negocios. Entre ellos, el de la banca. El 58% de los directivos de este sector ve al IoT como un aliado estratégico de su organización y se considera tan importante como el ‘big data’, según un estudio de Cisco.

El IoT podría permitir a los bancos entender mejor los comportamientos y necesidades de sus clientes. “El despliegue masivo de sensores pueden ayudar al sector bancario en una interacción más sencilla y eficiente entre el cliente y la oficina en aspectos tan variados como la identificación biométrica, seguridad en la oficina o el desarrollo de nuevos métodos de pago en comercios”, explica Francisco Igual Peña, profesor del máster en internet de las cosas de la Universidad Complutense de Madrid.

Con los dispositivos IoT se podrá detectar el acceso de personas a las oficinas bancarias y cajeros y su movimiento en el interior. El profesor señala que el uso de IoT tiene dos claras ventajas. En primer lugar, mejora la seguridad. “Los avisos automáticos en función de constantes vitales o grabaciones, la apertura automática de puertas o el seguimiento del cliente en los primeros metros tras salir de la oficina pueden evitar muchos de los sobresaltos o temores que típicamente aparecen al entrar en un cajero automático”. En segundo lugar, la personalización. “La detección del cliente permite adaptarse a sus necesidades, evitar esperas y mejorar la calidad del servicio ofrecido”, afirma Igual.

Dentro de las oficinas, como en otros muchos espacios, los dispositivos conectados también podrían permitir controlar la iluminación o la climatización, así como saber cuántas veces hay que limpiar las instalaciones. Mientras que fuera de las oficinas, en el sector bancario de alguna forma ya se usa el internet de las cosas desde hace años: “Los bancos son de los más pioneros en IoT porque son de los primeros que usaron internet para recuperar datos desde cualquier parte y de forma masiva. Los datáfonos antes usaban líneas telefónicas pero ahora van con tarjeta SIM”, explica el experto, quien señala que en este sentido los bancos ya emplean internet para comunicarse con los terminales de venta en cualquier parte del mundo. “Hay miles de datáfonos por lo que los bancos operan con algunas de las redes más grandes del mundo de dispositivos conectados”, afirma.

Pero las tarjetas de crédito están siendo sustituidas en la actualidad por dispositivos como los ‘smartphones’ y ‘wearables’ como los relojes, pulseras o incluso anillos inteligentes, lo que añade  otra gran capa de dispositivos que están enviando datos bancarios y haciendo uso de internet. En el estudio ‘La revolución global de la tecnología sin contacto’ realizado por Gemalto, se afirma que “una transacción sin contacto puede ser hasta dos veces más rápida que una transacción con tarjeta de crédito tradicional y drásticamente más rápida que el uso de dinero en efectivo”

Electrodomésticos que pagan la compra

En cuanto al ámbito de los pagos, en un futuro es posible ya no haga falta volver a preocuparse de hacer la compra. La nevera se dará cuenta de que la leche, los huevos o el queso están a punto de acabarse y ella misma pedirá al supermercado la comida necesaria. “La propia nevera se conectará directamente a internet, hará la compra y pagará con uno de nuestros medios de pago”, afirma Álvaro Martín, de BBVA Research.

Jorge Trincado, experto en IoT y CEO de Thinger.io, sostiene que ya hay grandes impresoras que cuando se quedan sin tóner hacen ellas mismas el pedido al servidor de su fabricante o piscinas inteligentes que se ocupan del mantenimiento de forma automática y solicitan los productos necesarios cuando estos se están agotando. “La integración de inteligencia dentro de electrodomésticos u otros dispositivos cotidianos es un hecho a día de hoy. La evolución natural será dotar de independencia a estos dispositivos para interactuar no sólo con sus usuarios, sino también con otras máquinas, en la llamada comunicación máquina-máquina”, explica Igual Peña.

Este experto en IoT afirma que, por lo tanto, no serán sorprendentes escenarios en los que lavadora, el lavavajillas o el frigorífico sean los encargados no sólo de preparar la lista de la compra en función de la falta de productos de limpieza o el desgaste de las prendas, sino de realizar la compra y pagar de forma totalmente autónoma. Esta tecnología, junto al ‘blockchain’, puede incluso ir más allá y mejorar la trazabilidad de diferentes productos. “Imaginemos un paquete que informa de que ha sido entregado y se lo dice directamente a su proveedor. O que el coger una botella de un estante y meterla en un bolso, automáticamente dispare la transacción económica de la compra. Las posibilidades son enormes”, concluye el profesor.

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