Selene Aurora Saravia tiene 19 años y es estudiante de derecho, oriunda de General Rodríguez, Buenos Aires, y bautizó “Qué Rico” al proyecto que el jurado del Concurso Mi Primera Empresa consagró como ganador absoluto.

El pasado 29 de noviembre, en la Torre de BBVA Francés, se realizó el acto de premiación a los 9 ganadores del Concurso Mi Primera Empresa, por la presentación de sus planes de negocio.

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Cuenta Selene Saravia que se enteró del concurso por un mail de BBVA Francés que recibió su padre al ser cliente. Sin saber aún qué haría, ella completó el formulario online para inscribirse.

Recién a partir de entonces empezó a hurgar en su imaginación qué idea desarrollaría para armar su plan de negocio de acuerdo a la orientación que la plataforma del concurso brindaba.

El proyecto lo construí en forma virtual”

Recordó que un día, viendo la televisión, le impactó la historia de una mujer que en El Bolsón hacía artesanalmente vinagres de frutos rojos y le pareció una buena idea. Desde allí, trató de pensarlo a un nivel más masivo e industrial, pero con todas las frutas.

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“Me dediqué durante varios días a buscar información en la web sobre el aprovechamiento de los residuos de la uva y la fruta fina para convertirlos en vinagre ecológico comestible. El proyecto lo construí en forma virtual.”

Asimismo, Selene reconoce y aclara que no tenía experiencia alguna en el sector agrícola. “Me pareció un descubrimiento genial porque permite otros usos al vinagre, a partir de reemplazar los colorantes artificiales y demás para venderlo como un producto más natural”.

Selene Aurora Saravia, ganadora del Primer Premio del Concurso Mi Primera Empresa junto a Martín Zarich, CEO de BBVA Francés.

La experiencia de Selene Saravia en el Concurso

Confiesa haber encontrado la plataforma online muy accesible, y pese a no tener ella una orientación informática o industrial, sino humanística, se hizo el camino para poder mostrar que podía llevarse al plano industrial masivo un producto que, además de cuidar el medioambiente, “es una opción para quienes no pueden consumir aromatizantes o colorantes artificiales”, según sus palabras.

“Los chicos que no estamos metidos en la temática, pudimos incorporar los conocimientos para elaborar este tipo de iniciativas y aplicarlas a nuestra vida cotidiana.”

Selene confía en que, una vez que se reciba de abogada, podría abocarse a buscar la forma de introducir el producto en el mercado, pero hoy valora el reconocimiento de un prestigioso jurado que le otorgó el primer puesto del certamen, además del reconocimiento de su familia. “Los chicos que no estamos metidos en la temática, pudimos incorporar los conocimientos para elaborar este tipo de iniciativas y aplicarlas a nuestra vida cotidiana”, señala.

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