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Once métodos para financiar un proyecto de negocio

Lanzarse al mundo del emprendimiento requiere ingenio, valentía y financiación. Para que la inversión no desequilibre las finanzas personales y afecte a la salud financiera del emprendedor, es recomendable conocer las opciones de financiación que existen.

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Lo único imprescindible para montar una empresa propia es tener una idea, pero, para que esta tenga éxito y no se acabe convirtiendo en un problema económico para quien emprende, es necesario contar también con acceso a algún tipo de financiación. Esto es algo que además será habitual en distintos momentos de la vida de la empresa. Según el XV Informe 'La Financiación de la Pyme en España' elaborado por SGR-CESGAR y publicado en 2026, más de la mitad de las pymes españolas requirieron financiación externa durante el último ejercicio para cubrir el circulante y realizar nuevas inversiones.

Los especialistas en gestión empresarial advierten que no conocer todas las opciones puede dar lugar a uno de los errores más comunes en el emprendimiento: no valorar bien la situación y acabar cediendo parte de la empresa a cambio de financiación cuando, en realidad, no era el objetivo inicial. A menudo, las decisiones se toman en situaciones de urgencia, un momento de debilidad que sitúa al emprendedor en inferioridad de condiciones para negociar. Sin embargo, concediéndose algo de tiempo, es posible valorar todo lo que hay al alcance y tomar decisiones informadas.

Hay modos de financiación más o menos adecuados dependiendo de la madurez de la empresa o del objetivo de quien emprende. Un excelente ejemplo académico para entender esto es lo que el profesor de la Harvard Business School Noah Wasserman bautizó como “el dilema del fundador”. ¿Quieren los fundadores ser reyes (‘king’) o ricos (‘rich’)? Los caminos son diferentes. Hay emprendedores ‘king’, que quieren mantener el control absoluto y que nunca van a vender. Posiblemente prefieran un préstamo o alguna opción donde se ceda una parte mínima de la empresa. Los emprendedores ‘rich’, por otra parte, van vendiendo partes de su empresa y quedándose con una porción más pequeña, sabiendo que, en manos de fondos profesionales, la compañía escalará y, en términos absolutos, el emprendedor original acabará generando más capital.

1. Pedir un préstamo al banco

La financiación bancaria sigue siendo el instrumento principal para la mayoría de las empresas. Para facilitar este proceso y eliminar la burocracia tradicional, BBVA ha integrado en sus canales digitales para pymes soluciones de aprobación rápida. Desde su área privada en la 'app' o la web, el emprendedor puede simular el importe y plazo deseado, conocer las condiciones al instante y, si dispone de un límite preaprobado (basado en el análisis algorítmico de su facturación), firmar el crédito de forma 100% digital. De este modo, se obtiene la liquidez de manera mucho más rápida, sin necesidad de aportar papeleo adicional ni acudir a la oficina.

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2. ‘Bootstrapping’

En las fases iniciales, lo que en el caso de las ‘startups’ se denomina fase ‘pre-seed’ o presemilla, el 'bootstrapping' o financiarse con recursos propios (ahorros y los ingresos que se van generando) permite no depender de financiación externa. Es el primer paso que puede dar un equipo fundador para testar la viabilidad de su idea y hacerse un hueco en el mercado. El crecimiento será más lento, pero se mantiene el control íntegro de la compañía en esos primeros pasos y no se acumula deuda. Es el modelo que escogió en sus inicios la conocida empresa de 'software' Mailchimp.

3. Pedir dinero a amigos y familia

En inglés se llama a esta opción ‘family, friends and fools’ (las tres efes). Consiste en recurrir al círculo cercano para ayudar en el despegue del proyecto, además de a esos ‘fools’, personas que simplemente se enamoran de la idea y deciden aportar dinero por confianza. Se trata de un préstamo entre particulares donde normalmente no se consiguen grandes sumas, pero supone un empujón inicial clave para las primeras etapas.

4. Campaña de ‘crowdfunding’

El micromecenazgo o financiación colectiva es un modelo plenamente consolidado en el panorama emprendedor. Consiste en recaudar financiación a través de las pequeñas inversiones de múltiples personas. Las campañas se publican en una plataforma online especializada y se difunden para llegar al máximo de inversores potenciales. A cambio, quien aporta dinero puede obtener desde descuentos y acceso prioritario al producto, hasta un porcentaje pequeño del capital social. Existe una gran variedad de modalidades y múltiples casos de éxito que han logrado levantar rondas de financiación muy abultadas mediante este método.

5. Incubadoras o aceleradoras de ‘startups’

Este tipo de instituciones aceleran el crecimiento de las ‘startups’ a las que acogen. Para ello, ayudan a definir el modelo de negocio, perfilar la estrategia y captar capital. Realizan una función de ’smart money’ muy valiosa, acompañando a la empresa en la fase de diseño, pruebas y acceso a contactos. Para acompañar a estas empresas de alto crecimiento en fases posteriores, el banco cuenta con unidades especializadas como BBVA Spark, diseñadas específicamente para ofrecer modelos de 'venture debt' y conexión con ecosistemas de innovación a 'startups' y empresas tecnológicas que ya están escalando su modelo de negocio.

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6. Presentar el proyecto a un concursos

Una sencilla búsqueda en internet arroja numerosos resultados de certámenes y premios orientados a dotar de recursos a proyectos innovadores. Sobre todo en las fases tempranas, existe una creciente oferta de concursos organizados por escuelas de negocios, universidades e instituciones, aportando una viabilidad fundamental para superar los primeros meses de vida de la empresa.

7. ‘Business angels’

Estos ‘ángeles de los negocios’ son inversores privados (personas físicas) con gran capacidad patrimonial que apuestan por proyectos incipientes. De acuerdo con el reciente 'Informe Business Angels 2026' elaborado por la Asociación Española de Business Angels (AEBAN), la figura del inversor ángel ha evolucionado hacia un perfil mucho más activo y profesionalizado, con tickets de inversión que oscilan entre los 25.000 y 50.000 euros en fases tempranas. Además de inyectar capital, estos inversores aportan un inmenso valor estratégico, red de contactos y conocimiento directo sobre cómo escalar negocios.

8. Fondos de capital riesgo

Los fondos de capital riesgo (o 'Venture Capital') son vehículos de inversión cuya característica fundamental es la toma de participaciones temporales en empresas no cotizadas con alto potencial de crecimiento. La inyección económica que reciben las ‘startups’ en esta fase es ya bastante elevada, orientada a un proceso de escalabilidad acelerada, a cambio de una participación que el fondo venderá en el futuro. Existen fondos especializados por industrias, en fases de madurez o enfocados en proyectos con impacto social y medioambiental positivo.

9. ‘Corporate partner’ o socio industrial

Para emprendedores que esperan en algún momento realizar una salida (‘exit’) parcial o total, los socios industriales pueden resultar más estratégicos que los puramente financieros. Se trata de empresas consolidadas del mismo sector que invierten en la ‘startup’ para absorber su innovación, su tecnología o su cartera de clientes. Frecuentemente, el ’corporate partner’ acaba comprando el 100% de la compañía e integrándola en su estructura, momento en el cual el fundador original puede desvincularse u optar por quedarse trabajando como directivo en la matriz compradora.

10. Subvenciones y ayudas públicas

Otra opción de financiación, que además permite mantener el control de la empresa, es solicitar alguna de las subvenciones o ayudas públicas que ofrece la Administración. Para optar a ellas, además de estar atentos a las distintas convocatorias que se van lanzando, hay cumplir una serie de requisitos. La profesora de IE University explica que la facilidad o dificultad de acceder a ellas depende mucho del tipo de empresa y de su actividad. “Si son empresas muy intensivas en tecnología, en innovación o en crear un impacto positivo es más fácil acceder, pero normalmente el modelo de negocio tiene que estar testado”, indica.

11. ‘Factoring’

Este tipo de financiación ofrece liquidez inmediata a las empresas al adelantarles el importe de las facturas que tienen pendientes de cobro de sus clientes. En la actualidad, BBVA ha digitalizado por completo esta experiencia operativa. A través de la plataforma web o la 'app' para empresas del banco, el cliente solo tiene que seleccionar las facturas que desea anticipar. El sistema procesa la solicitud de forma automática, sin requerir el envío de contratos físicos, ingresando el dinero en la cuenta de la pyme al instante con unos pocos clics.

Preguntas frecuentes sobre cómo financiar un proyecto de negocio

¿Cuáles son las principales formas de financiar un proyecto de negocio?

Existen diferentes alternativas para financiar un proyecto empresarial, como los préstamos bancarios, el bootstrapping (recursos propios), los préstamos de familiares y amigos, el crowdfunding, las incubadoras y aceleradoras, los concursos para emprendedores, los business angels, los fondos de capital riesgo, los socios industriales, las subvenciones públicas y el factoring. La elección depende de la fase del negocio, sus necesidades económicas y el grado de control que quiera mantener el emprendedor.

¿Cómo financiar un negocio sin tener dinero propio?

Es posible buscar financiación externa mediante préstamos bancarios, campañas de crowdfunding, inversores privados, concursos de emprendimiento o subvenciones públicas. También existen incubadoras y aceleradoras que ofrecen asesoramiento y acceso a inversores. Cada alternativa tiene requisitos diferentes y conseguir financiación sin aportar recursos propios puede resultar especialmente difícil en las primeras etapas.

¿Qué opciones existen para financiar una 'startup' en sus primeras etapas?

Durante la fase inicial o pre-seed, las 'startups' pueden recurrir al bootstrapping, a préstamos de familiares y amigos, al crowdfunding o a programas de incubación. Estas alternativas permiten probar la viabilidad de una idea de negocio antes de buscar inversiones mayores. Cuando la empresa empieza a generar ingresos, puede acceder a financiación de business angels y, posteriormente, de fondos de capital riesgo.

¿Qué diferencia hay entre un préstamo bancario y un 'business angel'?

Un préstamo bancario proporciona financiación que debe devolverse según las condiciones acordadas, normalmente con intereses, sin necesidad de ceder una participación en la empresa. Un business angel, en cambio, aporta capital propio y suele recibir a cambio un porcentaje del negocio. Además del dinero, puede ofrecer experiencia, asesoramiento y contactos profesionales.

¿Qué es el 'crowdfunding' y cómo funciona para financiar un proyecto?

El crowdfunding es un sistema de financiación colectiva que permite recaudar dinero de numerosas personas, generalmente a través de plataformas digitales. Dependiendo de la modalidad, los participantes pueden recibir recompensas, productos, descuentos o participaciones en la empresa. Es una alternativa especialmente interesante para proyectos que buscan validar su propuesta y captar financiación en fases iniciales.

¿Se puede financiar un proyecto empresarial sin pedir un préstamo bancario?

Sí. Los emprendedores pueden utilizar sus ahorros, reinvertir los ingresos del negocio, solicitar subvenciones públicas, participar en concursos o buscar inversores privados. También pueden recurrir al crowdfunding o a programas de incubación. Algunas de estas opciones evitan contraer deuda, aunque pueden implicar compartir la propiedad de la empresa o asumir otros compromisos.

¿Qué ayudas y subvenciones existen para financiar un negocio?

Las administraciones públicas ofrecen programas de ayudas y subvenciones destinados a fomentar el emprendimiento, la innovación y el desarrollo empresarial. Su disponibilidad depende del país, la región, el sector y las características del proyecto. Para acceder a ellas es necesario consultar las convocatorias vigentes y cumplir los requisitos establecidos. No todas las ayudas son a fondo perdido.

¿Cómo elegir la mejor financiación para un proyecto emprendedor?

Para elegir la financiación más adecuada conviene analizar cuánto dinero necesita el negocio, en qué fase se encuentra, qué capacidad tiene para devolver una deuda y si sus fundadores están dispuestos a incorporar inversores. También es importante comparar los costes, los plazos, las garantías exigidas y las posibles consecuencias sobre el control de la empresa. Una planificación financiera realista ayuda a evitar riesgos innecesarios.