Inteligencia artificial y finanzas personales: cómo usarla para decidir mejor sin ceder el control
La inteligencia artificial puede facilitar la comprensión de conceptos financieros, ayudar a ordenar información y comparar escenarios, pero su utilidad depende del contexto, la calidad de las preguntas y la capacidad de validar las respuestas, haciendo de ella una herramienta de apoyo. La tecnología puede acompañar el análisis, pero el criterio y la decisión deben permanecer en las personas.
Para abordar a fondo este tema, Aurora Geitel Salgado, directora de Educación Financiera de BBVA México, moderó el panel “Finanzas personales + IA: el futuro de tu bolsillo” durante el quinto Congreso de Educación Financiera de la Asociación de Bancos de México, realizado el 25 de agosto en la sede de la ABM en la Ciudad de México. En el encuentro participaron Pamela Rangel, senior Manager Innovation & Growth de HSBC México; Vinicius Covas, profesor e investigador especializado en Estrategia de Inteligencia Artificial y Cultura Digital; y Zaira Zepeda, cofundadora de Unlocked AI.
Integrar la IA en el día a día brinda nuevas oportunidades para hacer la información financiera más accesible. No obstante, disponer de la herramienta no asegura mejores decisiones. De acuerdo con Covas existen tres brechas de acceso a la IA, la primera es el acceso a la misma desde el punto de vista de infraestructura (medios y datos), la segunda es una brecha de comprensión y la tercera es la brecha de decisión, es decir; saber evaluar los datos recibidos, cuestionarlos y transformar ese conocimiento para tomar decisiones útiles para cada persona.
Preguntar mejor: objetivo, contexto y restricciones
Rangel destacó que la inteligencia artificial debe entenderse como un copiloto y no como un piloto automático. La herramienta puede hacer más sencilla y comprensible la consulta de información, pero el criterio debe seguir siendo humano. Para interactuar con estas soluciones, el panel puso énfasis en que es importante definir como individuo qué se quiere lograr, proporcionar un contexto amplio y detallado a la IA y establecer restricciones a las respuestas.
También se recomendó indicar desde qué perspectiva se solicita una respuesta a la IA (como asesor financiero, experto en inversiones, como agente de educación financiera, etcétera) y precisar el objetivo de la consulta. En temas financieros, estas instrucciones ayudan a evitar respuestas demasiado generales y a orientar el análisis hacia las necesidades concretas de cada persona.
Zepeda añadió que la inteligencia artificial para personas emprendedoras, la tecnología puede servir para ordenar información, plantear escenarios, identificar patrones y formular preguntas que antes podían resultar difíciles de estructurar.
Cuidado de los datos personales y sesgos
El panel identificó la protección de la información como una de las principales precauciones a llevar a cabo, en donde se recomendó cuidar los datos personales y bancarios que se comparten con estas herramientas y evitar incorporar directamente información sensible, como la contenida en estados de cuenta.
Asimismo, es fundamental examinar críticamente las respuestas proporcionadas por la IA: solicitar pros y contras, requerir contrapropuestas y revisar las premisas de cada análisis ayuda a evitar el sesgo de confirmación. Zepeda señala que el 64% de personas que están laborando han tomado la información de respuesta de la IA, como un hecho, sin validarla, lo cual ha provocado errores.
En la conclusión del panel, los participantes coincidieron en que aprender a utilizar inteligencia artificial requiere práctica, curiosidad y capacidad crítica.
La herramienta puede explicar conceptos, ordenar información y abrir nuevas preguntas, pero no sustituye la responsabilidad de evaluar qué resulta conveniente en cada contexto.
La educación financiera y la inteligencia artificial pueden complementarse cuando la tecnología se utiliza como una herramienta de apoyo y no como sustituto del juicio personal. En un entorno en el que las respuestas llegan cada vez con mayor rapidez, el reto está en aprender a preguntar, contrastar, cuestionar y decidir con base en el contexto propio.