Flexibilidad eléctrica: qué es, cómo funciona y cómo impacta en la red
La flexibilidad eléctrica es la capacidad del sistema para adaptar la generación, el consumo, el almacenamiento y los intercambios de electricidad ante cambios en la oferta y la demanda. Su función es mantener el equilibrio de la red e integrar con seguridad una mayor producción de energía procedente de fuentes renovables.
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La Agencia Internacional de la Energía (IEA, en sus siglas en inglés) asegura que la flexibilidad eléctrica tiene que aumentar para que se produzca “una integración segura y rentable de las tecnologías de generación, carga y almacenamiento que caracterizan esta nueva era”. De una forma sencilla, la flexibilidad eléctrica puede definirse como la habilidad que tiene el sistema eléctrico para “estirarse” y “comprimirse” sin que se produzcan cortes de suministro, fallos o desconexiones a la red.
La “nueva era” que cita la IEA está dominada por las energías renovables –en especial, la solar y la eólica–, que representan una parte creciente de la producción energética mundial y que exige que los mecanismos de flexibilidad garanticen que la electricidad generada iguale a la consumida. “La electricidad se tiene que producir y suministrar de forma fiable, continua y con una calidad adecuada. El incremento de las energías renovables ha modificado la curva de generación.
Junto con las ventajas de este tipo de energía, existen otros inconvenientes a la hora de operar.
El principal es que las renovables son variables e intermitentes. En el caso de la energía solar, la producción es diferente a lo largo del día; y en el segundo caso, las rachas de viento o nubes hacen que momentáneamente varíe la producción. Por eso, la generación debe ser mucho más flexible”, explica Adolfo Núñez Sarompas, profesor de la Facultad de Empresas y Tecnología de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA).
Flexibilidad eléctrica: claves para entender cómo funciona
- La flexibilidad mantiene el equilibrio entre la electricidad producida y la consumida.
- Puede proceder de la generación, el almacenamiento, la demanda y las redes.
- Es especialmente necesaria cuando aumenta la generación solar y eólica.
- Los consumidores, las baterías y los agregadores pueden participar en los servicios de flexibilidad.
La elevada penetración de las renovables y la electrificación de la economía, especialmente de la industria, convierten la flexibilidad en “la herramienta necesaria para integrar grandes cantidades de renovables en el sistema sin comprometer la seguridad de suministro”, reconoce Núñez. Al cierre de 2025:
- Las renovables alcanzaron una capacidad instalada mundial de más de 5.000 GW (gigavatios), casi 700 GW en un solo año, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA).
- En la Unión Europea, estas energías superaron por primera vez a los combustibles fósiles en la generación de energía.
- En España, la producción renovable alcanzó un nuevo récord: supuso más del 55 % del mix eléctrico nacional.
¿Cómo se puede conseguir la flexibilidad eléctrica?
Para mantener el sistema eléctrico equilibrado hay que hacerlo flexible en cuatro pilares a través de diferentes tipos tecnologías:
- Generación de electricidad. La respuesta de las centrales de producción de electricidad a las fluctuaciones de las energías renovables son una parte esencial de la flexibilidad del sistema eléctrico. Mediante distintas tecnologías y procesos operativos se puede activar la generación de energía en un tiempo corto. “La tecnología más flexible es la generación hidráulica, puesto que permite variar su producción con mucha rapidez”, comentan los profesores Andrés Ramos y José Pablo Chaves, del Instituto de Investigación Tecnológica de la Universidad Pontificia Comillas. Para estos expertos, las centrales hidroeléctricas y las térmicas flexibles pueden aumentar, disminuir o detener su producción rápidamente según las necesidades del sistema. Las centrales de ciclo combinado que usan gas para generar electricidad también tienen un rol protagonista en la flexibilidad del sistema ya que pueden encenderse y alcanzar una potencia óptima en muy poco tiempo.
- Almacenamiento. “Los sistemas de almacenamiento de electricidad mediante bombeo hidráulico, baterías y generación termosolar también pueden adaptar su producción a esas necesidades”, comentan los profesores.- Las centrales hidroeléctricas de bombeo permiten guardar electricidad en forma de energía potencial del agua cuando hay exceso de electricidad en la red.
- Las baterías utilizadas en instalaciones solares y eólicas, en parques de almacenamiento o industrias pueden responder con rapidez y devolver a la red energía sobrante.
- Las centrales termosolares, producen electricidad usando el calor del sol para generar vapor y mover una turbina, pueden guardar ese calor y generar electricidad después del atardecer. - Demanda. Esta flexibilidad permite ajustar el consumo en respuesta a señales de red o precios, reduciendo o desplazando la demanda en momentos de tensión. Herramientas como contadores inteligentes, tarifas dinámicas o sistemas de gestión de edificios y vehículos eléctricos pueden ayudar a sincronizar la demanda con la producción renovable disponible. La demanda ya no es un elemento pasivo que simplemente “solicita” electricidad, sino que también puede adaptarse al consumo. Por ejemplo, la industria puede gestionar y programar determinados procesos cuando la electricidad es más barata o hay más energía renovable disponible; y en la demanda comercial y residencial se puede ajustar la climatización de los edificios, comercios y hogares. “También hay que destacar la denominada respuesta de la demanda, que permite a los consumidores reducir su consumo a petición del operador para garantizar la seguridad del suministro”, comentan los expertos de la Universidad Pontificia Comillas.
- Recursos distribuidos. “La flexibilidad también se consigue con inversiones en redes eléctricas de manera que se pueda mejorar el intercambio de energía entre regiones y países de forma más eficiente. Una mejor gestión y digitalización puede reducir picos de demanda y evitar congestiones en la red”, asegura Núñez, de la UDIMA. Los recursos distribuidos también incluyen instalaciones de autoconsumo con paneles solares, sistemas de almacenamiento doméstico o pequeñas plantas de generación conectadas a redes locales. Coordinados, pueden ofrecer servicios de flexibilidad útiles para la estabilidad general del sistema.
¿Por qué necesitan flexibilidad las energías solar y eólica?
La introducción masiva de energías renovables trae consigo una intermitencia natural: por ejemplo, los paneles solares producen muchos megavatios cuando hay sol, y la energía eólica depende de la velocidad del viento. Esta variabilidad puede provocar importantes desequilibrios si no se cuenta con mecanismos de ajuste. “Las energías renovables son y serán imprescindibles en el proceso de descarbonización de la economía y, además, son económicamente competitivas frente a otras tecnologías, pero su principal inconveniente es esa intermitencia y la incertidumbre en su producción. Solo con la flexibilidad del sistema eléctrico se integrarán las renovables con seguridad para el suministro”, explican los profesores del Instituto de Investigación Tecnológica.
Estudios del Parlamento Europeo, de la Red Europea de Operadores de Sistemas de Transporte de Electricidad (ENTSO-E, en sus siglas en inglés) y de la Agencia Internacional de la Energía coinciden en que la flexibilidad ya ha dejado de ser solo una palabra técnica para pasar a ser una condición indispensable que evite:
- Cuellos de botella en la red que impidan transportar energía renovable disponible a donde se necesita.
- Vertido de energía limpia, o lo que es lo mismo, desperdicio de producción renovable porque no pueda ser usada o almacenada.
- Aumentos de costes de ajuste, que tengan que pagar los consumidores para garantizar que siempre exista energía disponible.
¿Qué son los mercados de flexibilidad y los agregadores de demanda?
Los mercados de flexibilidad eléctrica son mecanismos que permiten comprar y vender esa capacidad de adaptación del sistema eléctrico. A diferencia de los mercados eléctricos mayoristas tradicionales, donde se negocia principalmente el precio de compraventa de electricidad, en los mercados de flexibilidad se remunera la capacidad de cambiar la producción o el consumo y activar el almacenamiento cuando la red necesita equilibrarse. En estos mercados participan grandes consumidores industriales, plantas solares o eólicas, incluso hogares y pequeños consumidores que estén agrupados en los denominados agregadores de demanda.
“La figura del agregador de demanda (o agregador de flexibilidad) es la de un intermediario que agrupa el consumo flexible de varios usuarios para gestionarlo de manera conjunta. Coordina reducciones, desplazamientos o incrementos del consumo y ofrece esa flexibilidad a los mercados eléctricos o a los operadores de la red de transporte o de distribución”, aseguran Andrés Ramos y José Pablo Chaves.
“Hace veinte años –recuerda el profesor Adolfo Núñez– el equilibrio del mercado eléctrico se conseguía modificando la producción de unas pocas centrales. Hoy existen decenas de miles de pequeños o medianos generadores y consumidores que son capaces de producir sus recursos para aportar esa flexibilidad buscada”.
Beneficios de un modelo energético flexible
Según un reciente informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente sobre la transformación del sistema eléctrico de cara a 2030, estos son los principales beneficios de la flexibilidad eléctrica:
- Integración de las energías renovables. Permite que la red pueda absorber mayores cantidades de generación renovable y manejar mejor la variabilidad de la energía solar y eólica, facilitando la integración de generación renovable y – según la combinación de tecnologías del sistema para generar electricidad (también conocida como mix energético) –, reduciendo el recurso a generación de origen fósil.
- Reducción de los costes. La agencia europea sostiene que una coordinación entre generación, redes, almacenamiento y demanda ayuda a disminuir costes operativos del sistema y precios para el consumidor.
- Participación activa de consumidores. Los consumidores pueden beneficiarse directamente mediante tarifas dinámicas o remuneraciones por ofrecer servicios de flexibilidad, como ajustar su consumo en horas de alta demanda o baja producción renovable.
- Aumento de la resiliencia y la seguridad energética. La flexibilidad, combinada con tecnologías de digitalización y redes inteligentes, ayuda a hacer el sistema más robusto frente a perturbaciones, apagones, picos de demanda, variaciones meteorológicas o tensiones de los mercados energéticos.
- Desarrollo tecnológico y empleo. La transición hacia un sistema flexible impulsa inversiones en almacenamiento, automatización, inteligencia artificial y nuevos modelos de negocio, generando oportunidades industriales y tecnológicas.
Asimismo, como reconoce el especialista Adolfo Núñez, un modelo energético descentralizado permite un mejor aprovechamiento de los recursos “ya que se hacen a nivel local y son menos dependientes de las grandes centrales, respondiendo mejor ante averías, cambios en la demanda o fenómenos externos como inundaciones, incendios y otros. Por otro lado, la generación cercana al lugar de consumo reduce las pérdidas durante el transporte de electricidad y puede evitar parcialmente las nuevas inversiones en transporte y distribución”.
Preguntas frecuentes sobre la flexibilidad eléctrica
¿Qué es la flexibilidad eléctrica?
Es la capacidad del sistema eléctrico para adaptar la generación, el almacenamiento y el consumo con el fin de mantener el equilibrio entre la electricidad producida y la demandada.
¿Por qué es importante la flexibilidad eléctrica con las energías renovables?
La producción solar y eólica es variable. La flexibilidad permite integrar esa generación y mantener la estabilidad de la red.
¿Qué tecnologías aportan flexibilidad al sistema eléctrico?
Entre las principales se encuentran la generación flexible, el almacenamiento energético, la respuesta de la demanda y las redes eléctricas.
¿Qué es un agregador de demanda?
Es un agente que coordina el consumo flexible de varios usuarios para prestar servicios al sistema eléctrico.
¿Qué beneficios aporta la flexibilidad eléctrica?
Contribuye a integrar más generación renovable, mejorar la seguridad del suministro y aprovechar mejor la infraestructura eléctrica.