La flexibilidad eléctrica es la capacidad del sistema para adaptar la generación, el consumo, el almacenamiento y los intercambios de electricidad ante cambios en la oferta y la demanda. Su función es mantener el equilibrio de la red e integrar con seguridad una mayor producción de energía procedente de fuentes renovables.
¡Suscríbete a nuestra 'newsletter' semanal de sostenibilidad!