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¿Qué es el fenómeno de El Niño y cómo afecta al clima global?

El Niño es un fenómeno climático natural asociado al calentamiento anómalo del Pacífico tropical y una de las fases de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO). Puede alterar las lluvias, los vientos y las temperaturas y generar impactos muy diferentes según la región.

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Tal y como advierten los expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la irrupción cíclica de El Niño puede influir en los patrones climáticos de numerosas regiones del mundo y exige preparación ante sus posibles efectos.

Sus alteraciones sobre las lluvias, las temperaturas y la circulación atmosférica pueden tener consecuencias directas sobre la agricultura, los recursos hídricos y la salud pública. Además, pueden influir en el riesgo de fenómenos extremos como sequías, inundaciones o incendios forestales.

¿Qué es El Niño y cómo se produce?

Antes de que la ciencia explicase con precisión los fenómenos que dan forma al clima del planeta, los pescadores peruanos ya habían observado que una corriente cálida dominaba periódicamente las aguas del Pacífico. La llamaron El Niño porque sus efectos eran más evidentes en diciembre, coincidiendo con la Navidad.

Hoy se sabe que El Niño es un fenómeno que se origina en el océano Pacífico tropical y puede influir en el clima de numerosas regiones del mundo. Forma parte de un patrón climático recurrente denominado El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés).

Durante los episodios de El Niño, las aguas superficiales del Pacífico tropical central y oriental se calientan por encima de lo habitual y los vientos alisios se debilitan. Estos cambios modifican la circulación atmosférica y desplazan las zonas de precipitación, con efectos que pueden extenderse mucho más allá del propio océano Pacífico.

El fenómeno de El Niño altera la temperatura del Pacífico tropical y modifica patrones climáticos globales.

¿Cuál es la diferencia entre El Niño y La Niña?

El Niño y La Niña son fases diferentes del mismo patrón climático, ENSO. La principal diferencia radica en la temperatura de las aguas superficiales del Pacífico tropical: El Niño corresponde a una fase cálida, mientras que La Niña está asociada a un enfriamiento anómalo.

Entre ambos episodios pueden producirse periodos de condiciones neutrales. Sus efectos tampoco son exactamente opuestos ni se manifiestan de la misma manera en todos los territorios.

Los eventos de La Niña están condicionados por un enfriamiento de la superficie del Pacífico tropical y, al igual que El Niño, pueden alterar los patrones de lluvia y temperatura en distintas partes del planeta.

Un ejemplo reciente fue el prolongado episodio de La Niña que se extendió desde septiembre de 2020 hasta comienzos de 2023. Sus efectos se asociaron, entre otros fenómenos, a sequías en el Cuerno de África y partes de América del Sur y a precipitaciones especialmente abundantes en zonas del sureste asiático y Australasia.

Después, El Niño volvió a desarrollarse durante la segunda mitad de 2023. La dinámica de ENSO continuó evolucionando posteriormente y, en 2026, el Pacífico tropical volvió a entrar en una fase de El Niño.

Aspecto El Niño La Niña
Temperatura del Pacífico tropical Más cálida de lo habitual Más fría de lo habitual
Vientos alisios Tienden a debilitarse Tienden a intensificarse
Temperatura media global Suele favorecer temperaturas globales más altas Puede ejercer un efecto de enfriamiento relativo
Precipitaciones Puede aumentar o reducir las lluvias según la región También altera las lluvias de forma distinta según la región
Relación con ENSO Fase cálida Fase fría

¿Cuál es la situación de El Niño en 2026?

El episodio de El Niño se ha consolidado durante 2026 y se espera que continúe fortaleciéndose. Según la actualización publicada por la Organización Meteorológica Mundial el 3 de septiembre, la probabilidad de que persista hasta febrero de 2027 es cercana al 100 %. La organización prevé además que alcance una intensidad muy fuerte antes de llegar a su máximo hacia finales de 2026.

La OMM advierte, sin embargo, de que la intensidad del episodio no determina por sí sola la gravedad de sus efectos en cada territorio. Las consecuencias dependen también de la época del año, de la duración del fenómeno y de la interacción con otros patrones oceánicos y atmosféricos.

¿Cómo afecta El Niño al clima global?

De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial, El Niño suele contribuir temporalmente a elevar la temperatura media global y puede alterar de forma importante los patrones de vientos y precipitaciones.

Los cambios en la temperatura del océano y en la circulación atmosférica modifican también la presión a nivel del mar y pueden desencadenar efectos en cadena. En determinadas regiones aumentan el riesgo de sequías o calor extremo; en otras pueden favorecer episodios de precipitaciones intensas e inundaciones.

Esto no significa que El Niño provoque más calor o menos lluvia en todos los lugares. Sus efectos presentan grandes diferencias geográficas. De hecho, la OMM recuerda que incluso durante un episodio muy intenso las consecuencias locales dependen de numerosos factores climáticos.

Los efectos de El Niño pueden combinarse con el cambio climático y aumentar riesgos de calor, sequía o lluvias extremas.

¿Por qué El Niño no afecta igual a todos los países?

El Niño nace en el mismo océano, pero no se manifiesta de la misma manera en cada territorio. Una alteración de la temperatura del Pacífico puede traducirse en más lluvias en determinadas regiones y en sequías o temperaturas más elevadas en otras.

Estas diferencias también condicionan su impacto económico. BBVA Research señala que, en América Latina, las consecuencias dependen de factores como la climatología local, la estructura productiva de cada país y su exposición a sectores como la agricultura, la energía o la pesca.

En Argentina, El Niño suele asociarse a precipitaciones superiores a la media en importantes zonas agrícolas. Esto puede favorecer cultivos como la soja y el maíz y mejorar los rendimientos después de periodos secos. Sin embargo, un exceso de lluvias también puede provocar inundaciones, daños en infraestructuras y mayores costes logísticos.

En Colombia, el patrón suele ser diferente: El Niño está asociado a una reducción de las precipitaciones y a temperaturas más elevadas en distintas regiones. Esto puede afectar a la producción agrícola y reducir la disponibilidad de agua en los embalses, con consecuencias también para un sistema eléctrico con un peso importante de la generación hidroeléctrica. BBVA Research señala además que una menor oferta de alimentos puede generar presiones inflacionistas.

En Perú, el calentamiento de las aguas próximas a la costa puede alterar la productividad marina, con efectos sobre la pesca y las exportaciones. A ello pueden sumarse lluvias intensas capaces de dañar infraestructuras y cultivos, por lo que el fenómeno puede afectar simultáneamente a distintos sectores de la economía.

Estos ejemplos muestran que no existe un único impacto económico de El Niño. Un mismo fenómeno climático puede beneficiar temporalmente a determinados sectores y perjudicar a otros, incluso dentro de una misma economía.

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¿Qué relación existe entre El Niño y el cambio climático?

El Niño es un patrón climático natural que existe desde mucho antes del actual calentamiento global. El cambio climático provocado por la actividad humana tiene un origen diferente y responde principalmente al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Sin embargo, ambos fenómenos pueden coincidir. Cuando aparece El Niño en un planeta que ya presenta temperaturas medias más elevadas, puede contribuir temporalmente a impulsar aún más la temperatura global y aumentar determinados riesgos climáticos.

La relación entre el cambio climático y la evolución futura de ENSO es compleja. Por ello, conviene diferenciar entre la variabilidad natural que representan El Niño y La Niña y la tendencia de calentamiento de largo plazo causada por las emisiones humanas.

Esta diferencia también ayuda a entender por qué La Niña puede ejercer temporalmente un efecto de enfriamiento relativo sin revertir la tendencia global de calentamiento.

¿Cómo afecta El Niño a la agricultura y los alimentos?

Las alteraciones meteorológicas provocadas por El Niño tienen un reflejo directo sobre la agricultura. Las sequías, las lluvias intensas, el calor y los cambios en la disponibilidad de agua pueden afectar al rendimiento de cultivos, al ganado y a la pesca.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que agricultores, ganaderos, pescadores y otros pequeños productores suelen estar entre los primeros sectores expuestos cuando las lluvias escasean, se producen inundaciones o aumenta la temperatura de los océanos.

En regiones productoras de materias primas y alimentos básicos como trigo, soja, arroz o café, las alteraciones de las cosechas pueden afectar a la oferta y a las cadenas de suministro. Dependiendo de la magnitud y extensión del impacto, estas pérdidas pueden trasladar parte de la presión a los precios de determinados alimentos.

La FAO subraya por ello la importancia de anticipar los impactos antes de que se produzcan las pérdidas, utilizando sistemas de seguimiento climático, mapas de riesgo y medidas preventivas adaptadas a cada territorio. Entre las posibles actuaciones figuran mejoras en sistemas de riego, protección frente a inundaciones, semillas resistentes a la sequía o medidas de apoyo a ganaderos y pescadores.

Anticiparse a El Niño para reducir sus impactos

La preparación es especialmente relevante porque El Niño no afecta de la misma manera a todos los productores ni a todos los cultivos.

En Colombia, por ejemplo, BBVA ha anunciado un análisis preventivo de cerca de 4.500 clientes del sector agro para identificar cuáles presentan una mayor exposición a condiciones asociadas a El Niño. La evaluación abarcará inicialmente 17 cadenas productivas y tendrá en cuenta factores como la disponibilidad de agua, los sistemas de riego, la ubicación del productor, las condiciones climáticas esperadas y el momento del ciclo productivo.

El objetivo es identificar vulnerabilidades antes de que una eventual afectación sobre las cosechas, la producción o los costes genere presión sobre los ingresos. El análisis puede considerar también variables como el calendario de cosechas, los seguros disponibles, las necesidades de capital de trabajo o posibles inversiones en almacenamiento de agua, adecuación de suelos y sistemas de riego.

Este enfoque responde a una idea que también plantea la FAO: convertir la previsión meteorológica en medidas anticipatorias concretas puede ayudar a proteger cultivos, ganado, infraestructuras y medios de vida antes de que se materialicen los efectos más graves.

A escala global, Naciones Unidas impulsa además la iniciativa ‘Alertas Tempranas para Todos’, cuyo objetivo es que, para finales de 2027, todas las personas estén protegidas frente a riesgos meteorológicos, climáticos e hídricos mediante sistemas de alerta temprana.

Disponer de información con antelación permite a gobiernos, agricultores y comunidades locales adoptar medidas para reducir daños y proteger sus medios de vida. En un fenómeno tan variable como El Niño, la capacidad de anticipar dónde, cuándo y sobre qué actividades pueden concentrarse los impactos resulta tan importante como conocer la intensidad del calentamiento del Pacífico.

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Preguntas frecuentes sobre el fenómeno de El Niño

¿Qué es el fenómeno de El Niño?

El Niño es una fase cálida del ciclo climático ENSO que se origina en el océano Pacífico tropical y altera los patrones de temperatura, lluvias y vientos en distintas regiones del planeta.

¿Qué diferencia hay entre El Niño y La Niña?

El Niño provoca un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico, mientras que La Niña genera un enfriamiento. Ambos fenómenos afectan al clima global de forma diferente.

¿Cómo afecta El Niño al clima mundial?

Puede alterar las lluvias, aumentar las temperaturas globales y modificar patrones meteorológicos en regiones como América Latina, Australia o Europa.

¿El Niño está relacionado con el cambio climático?

El Niño es un fenómeno natural, mientras que el cambio climático actual tiene origen principalmente antropogénico. Ambos pueden coincidir, de modo que un episodio de El Niño puede producirse sobre un planeta ya más cálido y contribuir a elevar temporalmente la temperatura global o agravar determinados riesgos climáticos.

¿Por qué preocupa tanto El Niño a los científicos?

Porque puede contribuir temporalmente a elevar la temperatura media global y alterar de forma importante los patrones de lluvia, aumentando el riesgo de sequías, inundaciones o calor extremo en determinadas regiones.

¿El Niño afecta igual a todas las regiones?

No. Sus efectos varían según la región, la época del año, la intensidad del episodio y la interacción con otros patrones climáticos. Puede favorecer lluvias intensas en unos territorios y sequías o temperaturas más altas en otros.

¿Cada cuánto tiempo ocurre el fenómeno de El Niño?

El fenómeno suele aparecer de forma irregular cada dos a siete años y puede durar entre varios meses y más de un año.