¿Qué es la logística sostenible y cuáles son sus retos?
La logística sostenible es la gestión del transporte, almacenamiento y distribución de productos minimizando el impacto en el medioambiente. Busca reducir emisiones, consumo energético y residuos a lo largo de la cadena de suministro.
Imagina el número de operaciones de logística que se están produciendo en el planeta en este preciso instante. Aviones, barcos, trenes, camiones, furgonetas, coches, motos, bicicletas trasladan millones de mercancías de un lado para otro. Centros de almacenaje en las ciudades preparados para la distribución organizan el transporte de los paquetes hasta el destinatario final.
Por qué la sostenibilidad de la logística es un reto urgente
Según el informe 'Decarbonizing logistics: Charting the path ahead' elaborado por la consultora McKinsey, el transporte logístico (ese camino que recorre una mercancía desde su fabricación hasta que llega al cliente final) es el responsable del 7% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2). Reducirlas es uno de los grandes desafíos en un contexto en el que la internacionalización de los mercados y el crecimiento del comercio electrónico han trastocado los sistemas de embalaje, almacenaje y transporte. De media, en un día normal se entregan 1,5 millones de paquetes procedentes del comercio electrónico en todo el mundo. Ante este panorama, los expertos coinciden en la necesidad de repensar las operaciones de logística para hacerlas más sostenibles.
Logística verde o sostenible: qué es
La logística verde o logística sostenible es un conjunto de prácticas y estrategias en la gestión de la cadena de suministro que reducen el impacto medioambiental de la distribución de bienes. Y no es algo etéreo, ya que la logística verde se diferencia de la inversa porque, entre otras cosas, implica tener en cuenta:
- La gestión de residuos.
- La disminución de embalajes y búsqueda de materiales sostenibles.
- La eficiencia energética de los espacios de almacenaje.
- Los sistemas de distribución y recogida.
- El servicio posventa.
- El transporte de ‘última milla’.
EFE.
¿Qué es ‘última milla’?
La última milla es la fase final del proceso logístico en la que un pedido se entrega desde el último centro de distribución hasta el destino final del cliente (hogar, oficina, punto de recogida o comercio). Es el último tramo físico de la cadena de suministro y, aunque es el más corto en distancia, suele ser el más complejo y costoso
El profesor Antonio Iglesias López lleva más de 30 años en este sector. En su opinión, “el crecimiento de la distribución a domicilio, fruto del aumento del comercio electrónico, está generando un incremento de las emisiones de CO2".
El uso de pequeños transportes en las grandes ciudades, sobre todo en la ‘última milla’, es el que más impacta negativamente en el medioambiente”, asegura. “Uno de los principales problemas es la distribución pormenorizada de los paquetes hasta el domicilio del comprador”, comenta Iglesias. Por no hablar de que esta ‘última milla’ representa hasta el 53 % de los costes logísticos totales, según los últimos datos de Statista.
Camiones y furgonetas circulan en áreas congestionadas, pasan mucho tiempo con el motor a ralentí, paran para descargar y vuelven a arrancar para desplazarse al siguiente destino. Todo para que los pedidos lleguen a tiempo. Según el informe ‘Logística de Última Milla. Retos y soluciones en España’, hecho por Deloitte, en este ecosistema participan los sectores HORECA (reparto a hoteles, restaurantes y cafeterías), comercio electrónico, alimentación, farmacia y hospitales, gestión de residuos, materiales de construcción, prensa y estancos.
Consumo sostenible y puntos de recogida
La concienciación del usuario es la primera condición para poder mitigar el impacto que genera la logística. Para ello, son esenciales los puntos de entrega donde el consumidor se desplace, en su barrio, para recoger el pedido. Existen varios tipos:
- Taquillas inteligentes, también conocidas como 'lockers', para entrega y recogida de paquetería pequeña.
- Puntos de conveniencia, que la mayoría de las veces son tiendas de proximidad, donde las mercancías compradas ‘online’ son entregadas por los servicios postales y recogidas por los particulares.
Las furgonetas eléctricas de reparto, distribución de mercancías en horario nocturno, utilización del transporte público (metro y autobús), plataformas digitales para la gestión de las zonas de carga y descarga, y grandes centros logísticos colaborativos y automatizados son otras piezas del puzle de la logística “Se necesita –aclara el profesor Iglesias– un cambio cultural en las zonas urbanas, tanto del consumidor, que exige una entrega del paquete lo más rápido posible, como en las empresas de logística, que tienen que empezar a pensar en la colaboración”. Aquí es donde entrarían las nuevas soluciones logísticas sostenibles. Hay que pensar en los ‘hubs’ urbanos, almacenes reducidos y ágiles en el centro de las ciudades.
Ventajas del tren de mercancías para una logística más verde
Aunque la logística verde implica transformar la distribución final, también es clave avanzar en el transporte de mercancías de larga distancia. Según datos de la Eurostat, en 2023 el transporte marítimo representó aproximadamente el 67,4 % del total de transporte de mercancías en la UE, mientras que el transporte por carretera alcanzó en torno al 25,3 % y el ferrocarril solo el 5,5 % del rendimiento total de transporte medido en tonelada-kilómetro, con pequeñas contribuciones del transporte por vías interiores y aéreo.
“No entendemos por qué cuando todas las políticas van encaminadas a reducir la huella de carbono, el ferrocarril es el gran olvidado. Es la modalidad más sostenible, consume seis veces menos energía que el movimiento por carretera, emite nuebe veces menos CO2 y sufre un 85 % menos de accidentes”, comenta Isabel Núñez, gerente de Medio Ambiente de Transfesa Logistics, uno de los primeros operadores logísticos de España, participado por capital alemán y la compañía Renfe.
Es precisamente Alemania uno de los países que mejor ha entendido las ventajas de una cadena de suministro verde. En 2020, Volkswagen puso en marcha un sistema para las baterías de sus nuevos vehículos eléctricos. Un tren movido por energía renovable recoge directamente las celdas de batería en la planta del proveedor, ubicada en Polonia. De allí las traslada hasta una factoría que tiene el grupo automovilístico en el noroeste de Alemania, donde las baterías se descargan automáticamente y se ensamblan para volver a ser cargadas en los convoyes, también de forma automatizada, y transportadas a la factoría donde se producen los coches eléctricos. Para la ‘última milla’ hasta el ensamblaje final se utilizan camiones eléctricos. Este sistema, según los cálculos de Volkswagen, reducirá en más de 10.000 toneladas al año las emisiones de dióxido de carbono, el equivalente al CO2 generado por una población de 1.000 habitantes.
Intermodalidad y digitalización en la logística
“Muchas empresas del automóvil, que están trabajando por una movilidad sostenible en su producción, están aplicando esa sostenibilidad a toda la cadena de valor. Han entendido que existe otra manera de transportar”, explica la responsable de Transfesa Logitics. No es menos cierto que el transporte de mercancías por carretera, a pesar de su mayor huella medioambiental, seguirá durante mucho tiempo como la modalidad más cómoda porque va directamente desde el fabricante hasta el destino final.
Otra de las estrategias que avanza posiciones es la intermodalidad, la combinación de dos o más medios de transporte para llevar una mercancía de origen a destino, especialmente cuando no requiere un envío rápido. “Por ejemplo, resulta menos contaminante transportar una mercancía coordinando un barco con camiones que hacer el recorrido completo solo por carretera”, explican en Transeop, la plataforma de servicios de transportes.
En este punto cobra especial importancia la transformación digital. Obtener datos que ayuden a establecer rutas de transporte y cargas más eficientes mediante software o calcular la huella de carbono de un transporte de mercancías por carretera no es complicado. La Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC) publicó un manual de cálculo de los consumos de combustible y de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de un envío cualquiera por carretera.
BBVA ofrece a sus clientes empresariales la posibilidad de calcular su huella de carbono a través de la herramienta One View. El agregador inteligente para empresas, facilita el cálculo a partir de los movimientos que se producen en las cuentas agregadas de la empresa relacionados con los gastos de electricidad, gas o combustible. Con esta información, la nueva funcionalidad convierte los gastos en energía en toneladas de CO2 emitidos a la atmósfera por la actividad empresarial. Para ello, y sin que el cliente tenga que introducir ningún dato adicional, se aplica el correspondiente factor de emisión de CO2 a la estimación de la cantidad de energía consumida en cada uno de esos gastos.
Centros de almacenaje sostenible
Respecto a los centros de embalaje y almacenaje, claves en la cadena de suministro, la prioridad son los desechos que se generan y el consumo energético. La idea es diseñar almacenes que no impacten de forma negativa en el medioambiente. “Antes nadie pensaba en sostenibilidad cuando hablaba de almacenes, iban todos al subsuelo o a naves oscuras. Hoy se necesitan almacenes con más luz natural para disminuir el consumo energético y que el proceso sea más ágil y menos cansado, que utilice energías renovables y se autoabastezca, y que recicle los residuos, plásticos, palés, etc.”, explica el profesor Antonio Iglesias.
Las herramientas tecnológicas también resultan interesantes a la hora de una gestión más eficiente de almacenaje. La realidad aumentada, por ejemplo, permite al responsable de un almacén de carga y descarga recrear el espacio real a través de un dispositivo electrónico (móvil, tableta, etc.), distribuir de forma virtual las mercancías, planificar en una pantalla su colocación por tamaños y prioridad de los envíos, o crear estructuras nuevas de almacenaje. Aprovechamiento del espacio y reducción de costes son algunos de los beneficios inmediatos.
Embalajes más sostenibles
Cuántas veces te has encontrado con una caja de cartón que al abrirla tiene un relleno de plástico con burbujas, que en su interior contiene un paquete precintado y que, a su vez, tiene un sobre de protección con el artículo que esperabas dentro. Pues si esto ocurre a nivel usuario, piensa en lo que sucede en el gran transporte de mercancías. Existen tres tipos de embalaje:
- El primario: es el está en contacto con el producto.
- El secundario: cajas de carga que agrupan varias unidades de embalajes primarios.
- El terciario: palets, cantoneras o papel film de plástico que ayudan a la protección y movimiento de los secundarios.
Pues bien, aplicar la logística verde supone eliminar embalajes innecesarios, sobre todo en los secundarios y terciarios, y utilizar envases ecológicos fabricados a partir de materiales reciclados, biodegradables (papel o fibras vegetales) y compostables (sirvan después como fertilizantes de residuos orgánicos). Lo ideal es que en su fabricación se aplique la regla de las 3R:
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- Reducir para disminuir la cantidad de materiales utilizados.
- Reutilizar para alargar su vida.
- Reciclar para procesar de nuevo el envase.
Puntos clave para avanzar hacia una logística más sostenible
Teniendo en cuenta todo lo que engloba la logística verde y los retos a los que se enfrenta, estos son los puntos esenciales para seguir avanzando:
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Reducir las emisiones del transporte mediante vehículos eléctricos o de bajas emisiones.
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Optimizar las rutas y la carga para minimizar desplazamientos innecesarios.
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Impulsar el transporte ferroviario y marítimo frente al transporte por carretera.
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Mejorar la eficiencia energética en almacenes y centros logísticos.
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Incorporar embalajes reciclables o reutilizables para reducir residuos.
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Fomentar la economía circular en toda la cadena de suministro.
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Digitalizar procesos para controlar consumos y medir la huella de carbono.
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Apostar por la innovación y la colaboración entre empresas y administraciones.
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Potenciar la sostenibilidad en la 'última milla' urbana con soluciones de movilidad verde.
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Promover la concienciación ambiental en el sector logístico y en los consumidores.
Preguntas frecuentes sobre logística sostenible
¿Qué es la logística sostenible? Es la gestión eficiente del transporte, almacenamiento y distribución para reducir el impacto ambiental y las emisiones asociadas.
¿Por qué es importante para las empresas? Porque mejora la eficiencia operativa, reduce costes y refuerza la reputación corporativa en sostenibilidad.
¿Qué prácticas se aplican en la logística sostenible? Uso de energías limpias, optimización de rutas, embalajes reciclables y digitalización de la cadena de suministro.
¿Qué papel juega la tecnología? La inteligencia artificial y el análisis de datos permiten medir la huella de carbono y optimizar procesos en tiempo real.