Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Energía> Energía Fósil Act. 30 abr 2021

Cuál es el origen, la historia y el impacto del petróleo en el medioambiente

BBVA-petroleo-apertura-historia-medioambiente-combustible

Esta sustancia nace de una gestación paciente que mezcla tiempo, presiones en el interior de la tierra y cantidades ingentes de materia orgánica en descomposición. Almacenado durante millones de años, el petróleo fue fundamental para construir un modelo económico con las mayores cotas de desarrollo conocidas hasta entonces, pero que hoy se revela insostenible por su contribución al calentamiento global.

El petróleo cuenta una historia de eras y materia orgánica en descomposición, cuando, hace millones de años, restos de plantas, algas y plancton se hundieron en los lechos marinos. El tiempo avanzó y quedaron enterrados bajo el peso sedimentos y capas sucesivas de estratos, a unas temperaturas enormes.

En un ambiente tan extremo como esa trampa geológica, el oxígeno desaparece y la materia orgánica se transforma en una sustancia llamada kerógeno, una especie de proto-crudo. “Con todo ese calor, esa presión y el tiempo, el kerógeno sufre un proceso denominado catagénesis y se forman los hidrocarburos”, explican en la petrolera Galp.

Se trata de compuestos orgánicos formados por hidrógeno y oxígeno cuya combinación da lugar a ilimitados tipos de moléculas y a las diferentes clases de petróleos (Brent, West Texas Intermediate y Dubai-Omán) y gas. Es decir, la diversidad de hidrocarburos dependerá de las variaciones de calor y presión sufridas. El carbón y el gas natural son combustibles fósiles que comparten ese mismo origen.

El petróleo incluye hidrógeno, con el 13% del peso, carbono (el 85%), además de sulfuros (0,5%), oxígeno (1%), nitrógeno (0,5%) y metales como el cobre o el níquel (menos del 0,1%).

BBVA-petroleo-historia-combustible-cuidado-medioambiente-contaminacion

Su historia

El petróleo cuenta otra trayectoria también épica: la de sus usos. El científico y analista Vaclav Smil la aborda en su libro ‘Energy in the modern world: fossil-fueled civilization’. “El petróleo se conoce desde la antigüedad, aunque solo está documentado su uso para calentar en los baños romanos de Asia Menor”. “La extracción moderna del ‘oro negro’ se vio favorecida por la búsqueda de un sistema de iluminación más barato que reemplazara la cara, y cada vez más escasa, grasa procedente del esperma de las ballenas (...) El keroseno, un líquido incoloro y muy inflamable que se separa del crudo entre 150 y 275 grados centígrados, cumplía ese cometido y quizá haya contribuido a evitar la extinción de uno de los mamíferos más grandes del mundo”.

La industria petrolera empieza con el primer pozo estadounidense, inaugurado por el coronel Edwin Drake en Oil Creek, Pensilvania, 1859. Mucho antes, en China (durante la dinastía Han, del 206 a.C al 220 d.C) se había desarrollado un sistema de perforación basado en hierro pesado y bambú. El sistema chino podía alcanzar el kilómetro de profundidad mientras el de Drake apenas bajaba a los 21 metros.

La técnica cerró esta cicatriz y pronto los pozos estadounidenses penetraron más de dos kilómetros, justo cuando la topografía descubría yacimientos, uno tras otro. Campos petrolíferos en California, Texas, México, Venezuela, Rusia, Sumatra, Indonesia, Oriente Medio... el mundo parecía flotar sobre crudo. El 1 de octubre de 1908, Henry Ford cambiaba aún más el presente y el futuro con el Modelo T producido en cadena. Fue el vehículo que motorizó Estados Unidos e inauguró la gigantesca industria automovilística (uno de los pilares de la era petrolífera, el modelo de desarrollo explicado desde su principal fuente energética).

El crudo proyecta luces y sombras. Es innegable su aporte al avance económico gracias a su versatilidad de usos. Incluso ayudó a evitar la deforestación que alimentaba las máquinas de vapor. Pero también es incuestionable su contribución, junto con otros combustibles fósiles, al cambio climático, además de su protagonismo en la geopolítica global con fluctuaciones de precios capaces de condicionar la economía de naciones enteras.

“Hoy habitamos una encrucijada”, apunta César Rodríguez, del Instituto de Ciencias del Mar en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (ICM-CSIC) español. El petróleo es a fin de cuentas energía del sol concentrada, muy eficiente. Con un litro de gasolina —explica el investigador— se puede desplazar de 10 a 20 kilómetros un coche de dos toneladas. Ninguna otra energía genera tal rendimiento por ese precio. De ahí la encrucijada entre el paradigma energético anterior y uno nuevo que necesita tiempo: las baterías eléctricas todavía dependen demasiado de elementos escasos y extraídos con minería contaminante como el litio, el hidrógeno está aún en una fase incipiente, la electrificación no puede aplicarse a sectores de industria pesada como la fundición o del transporte (grandes buques, aviación…).

BBVA-petroleo-investigacion-ciencia-pruebas-combustible-

La era de los nuevos hábitos

“El futuro pasa por adaptarnos y dejar de consumir tanta energía. Por decirlo de una forma gráfica: no tiene sentido irse de vacaciones todos los años a Tailandia. Hay que concienciarse, cambiar de hábitos. Viene otra revolución tecnológica y de nosotros depende hacer esa transición hacia las energías verdes en tiempo y forma”, reflexiona el científico.

“La combustión de los carburantes provoca la emisión de dióxido de carbono (CO2) y gases contaminantes, lo cual tiene un impacto negativo en el cambio climático y en la calidad del aire”, reconocen en la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP). “Por ello existe un compromiso sensato con el futuro de ir reduciendo este tipo de emisiones, para luchar contra el calentamiento global y mejorar la calidad del aire”. Su estrategia es la transición, no la eliminación, de los hidrocarburos y apostar por los eco-combustibles (combustibles líquidos bajos en carbono que provienen de materias alternativas al petróleo) como una de las opciones más eficientes para limitar las emisiones.

Porque todavía hará falta el petróleo durante décadas. Sobre todo en las economías en desarrollo que no pueden hacer frente a las energías alternativas.

Otras historias interesantes