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Banca 06 feb 2015

La bancarización de África: repitiendo el éxito de M-Pesa en Kenya

África sigue siendo un reto para muchas empresas que buscan hacer negocio en países con condiciones muy determinadas y donde muchas veces no hay que pensar tanto en lo que no hay sino en cómo aprovechar los recursos que ya existen. Hace unos años M-Pesa triunfó con su modelo y ahora se requiere replicar para conseguir el mismo éxito en otras naciones del continente.

El acceso masivo a la banca y a los servicios financieros, al ahorro y al crédito a través instituciones financieras sólidas, es uno de los rasgos de las sociedades desarrolladas y una de las placas de la inclusión social. Por ello es importante destacar casos como el de M-Pesa en Kenya, como fórmula exportable de éxito para la bancarización del resto de África.

Buscando el éxito con los recursos que existen

La baja tasa de bancarización africana restringe enormemente sus posibilidades de crecimiento. Con tasas históricamente inferiores al 20% es muy difícil fomentar el ahorro a largo plazo o la previsión social por un lado, y por el otro les hace absolutamente dependientes del crédito exterior. Se trata de un problema que podemos encontrar en otras partes del globo, pero que es especialmente duro en un continente que tiene la necesidad imperiosa de crecer.

Teniendo en cuenta la realidad africana, las limitaciones físicas, de medios, culturales, y de todo tipo que nos podemos encontrar, muchos se planteaban la cuasimposibilidad de bancarizar masivamente a los africanos de menos ingresos (la inmensa mayoría).

Afortunadamente no pensaron así en Vodafone, que lanzó allá por el 2003 su app M-Pesa (dinero móvil en swahili) mediante su filial keniata Safari.  ¿Y en qué consiste M-Pesa y cuál es la razón de su éxito? Pues en aprovechar lo que hay en vez de lamentarse respecto de lo que no hay.

En efecto, frente a la baja tasa de bancarización comentada, se dieron cuenta de que ocurría justo lo contrario respecto de los móviles. Al igual que en Occidente estos se han difundido masivamente entre todas las capas sociales, y el manejo de los mismos está al alcance de personas de un amplio espectro educativo. Esas iban a ser las sucursales de M-Pesa.

Se diseñó una app muy ligera, capaz de funcionar en prácticamente cualquier teléfono por básico que fuese, y después de una serie de pruebas se orientó para hacer del móvil una suerte de billetera electrónica, un medio para realizar cobros y pagos. ¿Qué les ofrece M-Pesa a sus usuarios? Pues como paquete básico lo siguiente:

  • Los clientes pueden ingresar dinero en su cuenta M-Pesa y disponer del mismo, a través de cajeros automáticos y sobre todo mediante la red agencial que tiene distribuida por todo el país en pequeños comercios y negocios (otros grandes beneficiados de M-Pesa en su doble faceta).
  •  Transferir dinero a otros usuarios de M-Pesa o a terceros.
  • Pagar facturas o recargar el móvil.

M-Pesa no es un banco, es lo que en Europa vendría a ser una Entidad de Dinero Electrónico, un procesador de pagos. M-Pesa no puede captar depósitos como tales, no puede crear dinero a través de la reserva fraccionaria, pero contribuye sin duda a la bancarización de la sociedad al incluir dentro del circuito financiero a gente que estaba fuera, acercándola al mismo, posibilitando nuevas fórmulas de relación con el mundo de las finanzas, con costes muy reducidos y funcionando como agentes financieros de otros bancos en sentido estricto.

Iniciativas como M-Pesa contribuyen a explicar que en Kenia más de un 40% de las personas tengan una cuenta bancaria y más de un 60% utilice la tecnología móvil para realizar cobros y pagos. Se les ha dado lo que le necesitaban mediante herramientas que ya tenían y manejaban.

Kenia y M-Pesa se han convertido, por tanto, en un referente para los procesos de bancarización para el resto de África. De hecho ya saltó en su momento en a Tanzania, Lesotho, Mozambique o Egipto y, lo que puede marcar un antes y un después, ha desembarcado en Asia mediante su lanzamiento en India y en Europa con su cabeza de puente en Rumania.

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