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Análisis económico 08 abr 2019

BBVA Bancomer estima reducción de crecimiento para 2019 a 1.4%

En su Informe ‘Situación México‘, correspondiente al segundo trimestre de 2019, BBVA Bancomer destaca que el documento de ‘Pre-Criterios 2020’ comunica la firme decisión del gobierno federal por mantener una disciplina fiscal ante la expectativa de menores ingresos públicos a los aprobados por el Congreso para el presupuesto público de 2019. El estudio anticipa que la economía mexicana crecerá 1.4% y prevé que la inflación general se ubicará en niveles alrededor de 3.4% en 2019.

“El documento de ‘Pre-Criterios 2020’ comunica la firme decisión del gobierno federal por mantener una disciplina fiscal ante la expectativa de menores ingresos públicos”

En materia de actividad económica, los primeros indicadores de 2019 muestran señales de resiliencia en enero, con la industria creciendo a 8.7% a tasa mensual anualizada, impulsada por el sector construcción, y los servicios a 4.4%, como resultado de un mejor desempeño de los servicios financieros y profesionales.

IGAE Mexico 1t19

Aunque se estima que la resiliencia del sector terciario persistirá a lo largo del año, se considera que existen riesgos latentes para la actividad económica asociados principalmente al sector externo, que podrían materializarse en el primer o segundo trimestre del año. En particular, el indicador adelantado de pedidos manufactureros en EE.UU. ha mostrado menores crecimientos desde la segunda mitad de 2018, tendencia que se ha materializado en menor producción desde el tercer trimestre de ese año.

“El ancla de la economía  será  la demanda interna, impulsada por el consumo privado, y la recuperación de la inversión hacia la segunda mitad del año”

La estrecha vinculación entre los ciclos productivos de la industria manufacturera entre México y EE.UU. anticipan un menor dinamismo de la manufactura en el país en 2019, por lo que BBVA Bancomer revisa a la baja su previsión de crecimiento a 1.4%. El ancla de la economía durante este año será entonces la demanda interna, impulsada por el consumo privado, y la recuperación de la inversión hacia la segunda mitad del año, ante un contexto de menor incertidumbre.

Se anticipa que la inflación general cierre el año en 3.4%, lo cual se deriva principalmente de riesgos más balanceados para este indicador

La inflación ha tenido un buen comienzo en 2019: el aumento acumulado de 0.1 pp en enero-febrero es el más bajo desde 2015, año en el que la inflación alcanzó un mínimo histórico. Con ello, la inflación general disminuyó 0.9 pp entre diciembre de 2018 y febrero de este año (de 4.8% a 3.9%), ubicándose por debajo de 4.0% por primera vez desde diciembre de 2016. En estos dos meses, la inflación subyacente también disminuyó, aunque a menor ritmo, y pasó de 3.7% en diciembre de 2018 a 3.5% en febrero.

Inflación Mexico 1t19

Se aprecia un ritmo de convergencia más lento al objetivo de 3.0%, a partir de ahora con un previsible aumento transitorio de la inflación general en 2T19. Esto la llevará nuevamente por encima de 4.0% antes de disminuir debajo de ese nivel en el tercer trimestre de 2019 y tener una caída adicional hasta 3.4% a finales de este año (-0.3 pp con respecto al pronóstico previo de 3.7%). Por su parte, BBVA Bancomer anticipa que la inflación subyacente se mantendrá relativamente estable entre marzo y octubre (fluctuando entre 3.5 y 3.6%) antes de disminuir a 3.3% en los últimos dos meses del año (ie, se mantiene la previsión de BBVA Bancomer de 3.3%).

“BBVA Bancomer anticipa que la inflación subyacente se mantendrá relativamente estable entre marzo y octubre”

Las previsiones del servicio de estudios de esta institución financiera para la inflación están sujetas a riesgos tanto a la baja como al alza; los riesgos han mejorado y se encuentran más balanceados. Los principales riesgos al alza continúan asociados al desempeño futuro del tipo de cambio, que podría verse afectado tanto por factores externos, principalmente asociados a los riesgos en el proceso de ratificación del T-MEC en el Congreso de EE.UU., como internos, por un posible deterioro adicional en la situación de Pemex que afectara al tipo de cambio si se percibe que eventualmente se traduciría en un deterioro de las finanzas públicas. Los riesgos a la baja están asociados a la debilidad de la economía que está traduciéndose en un mayor ‘output gap’ y que sigue explicando la ausencia de presiones de demanda en los precios.

El escenario base prevé que Banxico iniciará un ciclo de reducción en la tasa de referencia hacia el segundo semestre del año

En lo que respecta a política monetaria se prevé cautela en el corto plazo, e inicio de ciclo de bajadas en la segunda mitad del año. A pesar del tono restrictivo y el enfoque de esperar y ver que parece haber adoptado Banxico en 1T19, se ve probable que cambie a un enfoque de gradual relajamiento de la postura monetaria más pronto que tarde.

Hay varias razones para ello: i) la Reserva Federal ha dado señales claras de que en ausencia de aumentos no previstos en la inflación no aumentará su tasa monetaria en lo que resta del año; ii) el tipo de cambio está relativamente estable a pesar de los riesgos; iii) BBVA Bancomer prevé que la inflación general debería ubicarse por debajo del 4,0% a partir del verano de forma permanente; iv) asimismo, anticipa que la subyacente se mantendrá estable antes de disminuir en el cuarto trimestre de 2019; v) la economía está dando muestras claras de debilitamiento y, en consecuencia, la mayor debilidad de la posición cíclica de la economía se está traduciendo en un aumento de la brecha del producto (‘output gap’), limitando los riesgos alcistas provenientes del mercado laboral; y vi) la postura monetaria es altamente restrictiva: la tasa de política monetaria real ex-ante se ubica por encima de 4.0%, un nivel elevado para estándares históricos, y significativamente mayor a la estimación de 2.0% de la tasa neutral.

En este contexto, en la opinión de BBVA Bancomer, el caso para una postura menos restrictiva de la política monetaria se fortalecerá en unos pocos meses. Esta institución considera que Banxico comenzará a flexibilizar su postura monetaria en agosto y pronostica 50 pb de recortes de tasas este año (25 pb en agosto y 25pb en noviembre, reduciendo la tasa de la política a 7.75% para fines de año) y otros 100 pb de recortes el próximo año (a 6.75%).

PoliticaMonetaria Mexico_1t19

La percepción de menores riesgos domésticos y la pausa monetaria de la Reserva Federal han favorecido la recuperación de activos financieros locales

Los precios de los principales activos domésticos se han recuperado de la diferenciación negativa registrada durante los últimos meses del 2018 de la mano de la reducción de los riesgos domésticos y las expectativas de pausa en el proceso de normalización monetaria de la Reserva Federal. Después de alcanzar niveles por encima de los 20.5 pesos por dólar en noviembre pasado, el peso cotiza actualmente alrededor de los 19.2 pesos por dólar, lo que lo mantiene como la moneda más apreciada entre las divisas emergentes en los últimos cuatro meses. En el caso de las tasas de interés, el rendimiento del bono gubernamental a diez años se recuperó más de 100 puntos base desde su máximo de 9.25% noviembre y actualmente se ubica alrededor del 8.0%.

El riesgo soberano también registró una reducción desde los elevados niveles alcanzados en noviembre pasado, no obstante, los mercados continúan situando a México a la par de naciones que tienen calificaciones de deuda dos escalones por debajo de la que ostenta el país. Este es un comportamiento que ya se venía observando desde años atrás, sin embargo, en meses recientes se acentuó ante la mayor incertidumbre. Un fenómeno similar se presenta en el mercado de deuda en dólares, en el que los rendimientos de la deuda mexicana se mantienen por encima de los de sus pares en calificación como Perú.

Pemex tendrá fuertes restricciones para incrementar la inversión en los próximos años

Se considera que el riesgo de reducción en la calificación crediticia de Pemex disminuyó considerablemente con el posible uso de recursos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Petroleros (FEIP) para el pago de amortizaciones e intereses de la deuda de la compañía petrolera correspondientes a 2019. Lo anterior en adición a las medidas del gobierno federal, anunciadas a mediados de febrero, para apoyar financieramente a Pemex.

No obstante, se identifican algunas señales preocupantes para los próximos años: i) más recursos se asignarán a actividades de refinación, las cuales han causado grandes pérdidas de alrededor de 100,000 millones de pesos al año; ii) se pospusieron los ‘farmouts’ hasta octubre de 2019; iii) las rondas petroleras se suspendieron por tres años y se corre el riesgo de que se cancelen al término de dicho lapso; iv) Pemex enfrentará fuertes presiones para incrementar su inversión en los próximos años ante los relativos grandes montos de deuda financiera en vencimiento del periodo 2020-2023 y la restricción de frenar su endeudamiento neto; v) por todo lo anterior, no solamente será difícil revertir la caída en la producción petrolera, sino también estabilizarla.

El gobierno federal ha enviado una clara señal de que mantendrá la disciplina fiscal en 2019 y 2020

Ante la expectativa de un crecimiento económico para 2019 y 2020 menor al anticipado hace algunos meses, se considera positivo que el gobierno federal lo haya reflejado sobre proyecciones de menores ingresos públicos a los aprobados y nuevos recortes al gasto público en el documento de ‘Pre-Criterios de Política Económica para 2020’. También se percibe de forma positiva la firme decisión del gobierno federal por alcanzar las metas de 1.0% y 1.3% del PIB para el superávit primario de 2019 y 2020, respectivamente. No obstante, en opinión de BBVA Bancomer, la meta de 1.92 millones de barriles diarios para la producción petrolera de 2020 parece algo optimista.

La información de finanzas públicas correspondiente al primer bimestre del año muestra que el gasto neto total registró una caída anual real de 7.7%. Es importante mencionar que, al excluir la inversión financiera, las participaciones federales, las pensiones públicas y el costo financiero de la deuda pública, el resto del gasto experimentó un mayor decremento al haber exhibido una contracción anual real de 19.5% durante dicho periodo. La mayor caída anual real experimentada por este concepto más limitado de gasto podría estar señalando un esfuerzo del gobierno federal aún mayor por mantener cierta disciplina financiera en los rubros más directamente bajo su control.

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