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BBVA Bancomer: La economía de México crecerá 2,2% en 2016 y 2,6% en 2017

En medio de un ambiente global que acentúa la frágil recuperación de los países desarrollados e impone condiciones menos favorables para las naciones emergentes, BBVA Bancomer estima que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México se ubicará en 2,2% durante 2016 y en 2,6% para 2017.

El análisis de la evolución de la economía mexicana, denominado Situación México y elaborado por los analistas de BBVA Bancomer, encabezados por Carlos Serrano, prevé que de manera similar a lo ocurrido el año pasado, el consumo doméstico será el principal factor de apoyo para el crecimiento, si bien en menor grado. Esto, dado que factores favorables como el incremento de las remesas y del salario real no estarán presentes en igual magnitud durante el 2016. Adicionalmente, señala que la baja de los precios del petróleo ha incrementado las vulnerabilidades sobre las cuentas externas, el cual será un tema a seguir con detenimiento en los próximos meses.

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Las perspectivas de México para la inflación durante 2016 son favorables en un contexto de elevada holgura en la economía

El estudio destaca que las perspectivas para la inflación durante 2016 son favorables en un contexto de elevada holgura en la economía, anclaje de las expectativas y un traspaso de la depreciación cambiaria acotado y con pocas probabilidades de derivar en efectos de segunda ronda. De esta manera, se espera que la inflación general cierre el 2016 ligeramente por debajo del 3%.

La economía mundial crecerá un 3,2% en 2016

En cuanto a los pormenores del entorno global, un punto a destacar es la revisión a la baja de los pronósticos de crecimiento económico. Los índices adelantados de confianza empresarial y el repunte de las tensiones financieras señalan un inicio de 2016 con un crecimiento más moderado que el previsto hace un trimestre, a tal grado que ahora se estima que la economía mundial crecerá apenas un 3,2% en 2016, cifra muy similar a la registrada en 2015 y por debajo del 3,5% que se estimó anteriormente.

Este menor ritmo de crecimiento, el más moderado desde 2009, responde principalmente a dos factores. Primero, la frágil recuperación de las economías desarrolladas, cuyo dinamismo se ha visto influido por el impacto de la desaceleración del comercio mundial y por el efecto de la inestabilidad financiera sobre la producción industrial, las decisiones de inversión y el gasto en consumo. Segundo, el deterioro de la demanda en el bloque de economías emergentes, influida por el menor dinamismo de la economía china.

La transición hacia un modelo de crecimiento basado en la demanda interna por parte del gigante asiático ha venido acompañada de incertidumbre sobre qué tan rápido se desacelerará su economía, lo que a su vez ha generado episodios de fuerte volatilidad financiera y reducciones más pronunciadas de los precios de las materias primas.

En suma, la ligera mejoría de la actividad económica en el conjunto de economías desarrolladas, con un crecimiento de 2.5% en EE.UU. y ligeramente por debajo del 2.0% en la Eurozona resultan insuficientes para compensar el peor desempeño esperado para las economías emergentes.

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