Los efectos del calentamiento global han generado consecuencias negativas y en algunos casos irreversibles sobre la flora y fauna, lo cual ha posicionado el cambio climático como prioridad en las agendas de varios países con impacto directo en sus matrices energéticas.

Durante décadas, la economía global ha utilizado energías fósiles para su funcionamiento, por lo que el tránsito hacia nuevas fuentes no ha sido tarea fácil. No obstante, con el paso de los años los cambios tecnológicos han mejorado la eficiencia de las energías renovables incentivando la inversión en proyectos de este tipo en todo el planeta.

En este contexto, Chile se ha posicionado como el cuarto país (en América Latina) para atraer inversión en energías renovables y el décimo en el mundo con mayor inversión en este tipo de energías, lo que es reflejo del enorme potencial que exhibe el país en esta materia.

La energía lidera la inversión privada en Chile y es el tercer sector con mayor importancia si consideramos la inversión total, que incluye también el aporte que realiza el sector público. Actualmente, de los diez mayores proyectos de generación eléctrica, siete utilizan Energías Renovables No Convencionales (ERNC).

Lo anterior se ha traducido en una mayor diversificación de la matriz de generación de energía eléctrica en Chile, donde las fuentes de ERNC han ido ganando participación durante los últimos tres años. Esto, a su vez, ha incentivado una mayor competencia en la generación de energía eléctrica, con consecuencias positivas en los precios, los cuales se han reducido en un 30% durante el mismo periodo (ver informe elaborado por BBVA Research Chile ‘Situación Energía 2016).

Sin embargo, el traspaso a precios al consumidor no será inmediato, por lo que aún restan algunos años para que las familias comiencen a percibir, a través de menores tarifas eléctricas, el positivo impacto de la entrada de energías renovables al sistema. Chile, donde el desarrollo y potencial de ERNC es enorme, se posiciona como potencia en la generación de energía limpia.

Comunicación corporativa