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Big Data 25 may 2016

Cinco cosas que aprendimos de ‘blockchain’ con Blythe Masters, Teppo Paavola y Axel Lehmann

La reunión de primavera del IIF tradicionalmente reúne a las principales figuras del mundo financiero y los temas que están en boca de todos. Este año no ha sido la excepción y así lo han confirmado quienes han llegado hasta Madrid. La realidad de los préstamos alternativos de las llamadas plataformas P2P, talleres de Regtech y paneles con los principales banqueros del mundo, entre ellos, Francisco González y Ana Botín, son el reflejo de un evento que presenta el rostro más contemporáneo de las finanzas.

También los seguidores de los registros no centralizados (distributed ledgers) tenían una opción de su interés, el panel “Banca y Blockchain”, en el que los principales nombres del sector, Blythe Masters, de Digital Asset Holdings, Axel Lehmann, de UBS, y Teppo Paavola, de BBVA, analizaron el potencial y las oportunidades de esta tecnología en la banca.

A continuación, las cinco conclusiones indispensables de uno de los encuentros más seguidos del día:

  1. Además de hacer las cosas de manera más eficiente, blockchain podría ayudar a la banca a afrontar uno de sus desafíos: la lucha contra los costes

Blythe Masters ofreció a la audiencia una definición -más que necesaria-  de lo que es realmente blockchain. Para ella se trata de “mutualizar la responsabilidad de los datos”. La ejecutiva presentó esta tecnología de manera muy similar a la que se utiliza cuando se habla de la tecnología financiera digital en general.

Según Masters, no solo se pueden hacer las cosas de manera más eficiente -en el caso de blockchain, temas como la liquidación de contratos o verificación de la identidad- sino que al hacerse por medio de bases de datos compartidas, se puede realizar de manera más rentable, sobre todo teniendo en cuenta que la banca afronta actualmente un entorno de tipos de interés negativos, más gastos en el área de cumplimiento y mayores requisitos de capital.

En opinión de Masters, nos estamos acercando a un punto en que las bases de datos privadas, que eran “consideradas como una ventaja competitiva” o “el as bajo la manga” ahora no son más que una carga.

Teppo Paavola, de BBVA.

  1. El código abierto es el único camino a seguir en los estándares de blockchain

Blockchain es una tecnología de red, lo que significa que necesita múltiples partes involucradas para realizar la verificación y confianza para la validación y en este sentido necesita estándares comunes, afirmó Teppo Paavola. Solo hay una forma de hacerlo: recurrir al código abierto.

“Antes para llegar a un estándar común se reunía a un grupo de gente en una habitación y después de cinco años, lograban crear un protocolo”, explicó Paavola. “La forma de hacerlo en la era de Internet es dar la libertad a muchos para que desarrollen algo y la gente optará por la mejor solución. Personalmente, creo que la piedra angular tiene que ser código abierto”.

Masters no podía estar más de acuerdo. “El código abierto expone tu tecnología a un ejército que lo pondrá a prueba, algo que ni siquiera un gobierno podría lograr”.

  1. Extender el uso de blockchain en el mercado de divisas y los bancos centrales es probablemente un asunto político

A nadie le sorprende que con la aparición de bitcoin -descrita por Masters como un protocolo diseñado para enviar dinero de manera anónima a través de Internet con una red de ordenadores para verificar la operación- y blockchain ha habido un gran debate sobre su papel en la economía, comparado con ser simplemente un tema entre bancos.

Axel Lehmann, de UBS, también comentó que UBS ha realizado pruebas en las que las transacciones con blockchain están respaldadas por divisas verdaderas para aportar una seguridad adicional a las partes involucradas.

Masters fue aún más lejos y describió una situación hipotéticas en que los bancos centrales abrieran sus bases de datos al público y utilizaran blockchain para captar depósitos y ofrecer préstamos, lo que en esencia correspondería a nacionalizar todo el sistema bancario. “Es una pregunta más política que tecnológica”, afirmó.

  1. Los ‘smart contracts’ tienen un nombre poco adecuado.

Según Paavola, un amigo abogado le comentó que los ‘smart contracts’ -uno de los usos más mencionados para la tecnología blockchain – tienen un nombre equivocado. “Desde un punto de vista legal, son contratos ‘tontos’ ya que los realizan robots y no son contratos porque carecen de un marco jurídico”.

Paavola cree que los ‘smart contracts’ representan en realidad un buen uso de blockchain. Explicó que si bien la gente asume que un ‘smart contract’ es aquel que se verifica en blockchain, por ejemplo, la venta de una propiedad o una venta de acciones, en realidad se trata de elementos variables que forman parte de un contrato más amplio validado por blockchain. Un ejemplo de ello sería un contrato para la electricidad en el que cada vez que se enciende la luz en una calle determinada, el usuario pagará €0,20 por hora, autenticado vía Blockchain. Esta es la forma como los ‘smart contracts’ conectan el mundo programable (también conocido como Internet de las Cosas, IOT por sus siglas en inglés) con las transacciones y posteriormente con la banca.

  1. El foco debe estar en las áreas en las que el cambio sea más importante

Puede parecer una obviedad, pero Blythe Masters apunta a concentrarse en un área en la que el uso de blockchain se aplique a un número definido de casos. “La estructura de un mercado centralizado – como un mercado bursátil – es un buen lugar para empezar. Existe una red establecida con un gran número de participantes conectados” En enero, la firma de Masters obtuvo un contrato de la bolsa de Australia para reducir los tiempos de liquidación de dos días a dos minutos.

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