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Problemas sociales 28 nov 2016

Coeficiente de Gini, el detector de la desigualdad salarial

El coeficiente Gini es el método más utilizado para medir la desigualdad salarial. Es una herramienta analítica que suele emplearse para medir la concentración de ingresos entre los habitantes de una región, en un periodo de tiempo determinado. Fue desarrollada por el estadístico italiano Corrado Gini en 1912 y expuesta en su obra Variabilità e mutabilità. Se utiliza en campos diversos como el de la economía, la salud, la ingeniería o la política.

Serbia, Lituania y Rumanía son los países de la Unión Europea que muestran mayor desigualdad hasta 2015, teniendo en cuenta los datos de los 30 países de los que Eurostat tiene información actualmente. Por el contrario, Islandia, Eslovaquia y Noruega son los que presentan los menores niveles. En el mundo, África y América Latina son las regiones más desiguales. Estados Unidos y los países del sur de Europa lo son de entre las economías desarrolladas, según el Banco Mundial.

Conviene apuntar diversos factores que contribuyen, en mayor o menor medida, a la reducción de la desigualdad en los países:

  1. Políticas activas de empleo que fomenten un mercado de trabajo eficiente, productivo y competente.
  2. Servicios públicos gratuitos y de calidad.
  3. Cualquier ciudadano debe tener acceso a una buena educación.
  4. Transparencia en el ámbito político e institucional
  5. Competitividad de las empresas.

¿Cómo medir la desigualdad salarial?

El capital del que disponen los individuos influye en sus posibilidades de acceso a los bienes y servicios disponibles en la sociedad. Su distribución desigual origina graves problemas socioeconómicos, que van en aumento a nivel mundial. La información sobre el nivel de desigualdad en un territorio es clave para poder diseñar soluciones que mejoren la situación.

Existen distintos métodos para medir de forma cuantitativa la desigualdad, en concreto la salarial. Esta cobra especial relevancia, ya que los ingresos salariales son el componente de mayor peso en la renta de los hogares. Uno de los más usados es el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad de renta relativa en la población. Las instituciones antes citadas, entre otras, lo utilizan para medir la desigualdad salarial en base a dos variables:

  • La variable indica la máxima igualdad de distribución salarial entre habitantes, es decir, que todos tienen los mismos ingresos.
  • La variable 1 representa la máxima desigualdad. Un solo individuo posee todos los ingresos.

La diferencia entre coeficiente e índice de Gini es que uno representa la información en porcentajes y otro lo hace en decimales.

La medición de la desigualdad puede contribuir a orientar políticas públicas que tengan el objetivo de alcanzar una mayor igualdad y desarrollo económico

¿Para qué se emplea el Coeficiente de Gini?

Este coeficiente se emplea a menudo en economía para comparar las condiciones de desigualdad entre países. También para examinar cómo varía la desigualdad de ingresos de una población en el tiempo. Así, puede contribuir a orientar políticas públicas cuyo objetivo sea alcanzar una mayor igualdad y desarrollo económico. Asimismo, sirve para conseguir ayudar a que las personas más pobres obtengan más ingresos y mejoren su calidad de vida. Además, puede utilizarse para medir otro tipo de desigualdades. Por ejemplo, las relativas al nivel educativo de los habitantes de un territorio. Esta es una de las causas de la desigualdad de ingresos, relacionada con la empleabilidad.

Este gráfico representa la desigualdad salarial mundial, desde 1980 hasta cómo se prevé que sea en 2025. Así, muestra cómo se ha reducido progresivamente, gracias a la expansión de las clases medias. (Para más información ver el informe de BBVA Research ‘Flourishing middle classes in the emerging world to keep driving reductions in global inequality‘).

Fotografía de BBVA Research, Índice de Gini global, economía, desigualdad, asuntos sociales

El índice de Gini se calcula con el percentil del PIB per cápita, incluyendo datos para 90 países que cubren más del 90% de la población mundial.

- BBVA Research, NU, BM, FMI

La curva de Lorenz

Igualmente, esta medida está ligada a la curva de Lorenz. Esta gráfica se utiliza a través de dos ejes de coordenadas, para identificar de forma sencilla el porcentaje de ingresos que corresponde a un porcentaje de población. Cabe destacar que el coeficiente de Gini se calcula a partir de la información comprendida en dicha curva. En concreto, el eje de abscisas (horizontal) representa el porcentaje acumulado de población en un territorio. Mientras, el de ordenadas (vertical) representa el porcentaje acumulado de renta en dicho territorio.

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Curva de Lorenz, representación gráfica del coeficiente de Gini

En este gráfico, la línea diagonal representa la igualdad perfecta en un país, donde el 50% de la población tendría el 50% de los ingresos. Si, por el contrario, la representación de la desigualdad se correspondiese con la formación de un ángulo de noventa grados entre la línea de renta y la de población, significaría que un territorio se encuentra en absoluta desigualdad. Sin embargo, cualquiera de estas representaciones están totalmente alejadas de la realidad. Todas las Curvas de Lorenz, y por tanto, la distribución de ingresos en la sociedad, oscilan entre la igualdad y la desigualdad perfecta.

Conviene subrayar que la Curva de Lorenz azul es la más realista, ya que muestra cómo la renta está distribuida de manera desigual en la sociedad. Así, es común ver cómo en algunos países un pequeño grupo de personas posee altos niveles de renta, y una gran cantidad de población se encuentra en lo que podría considerarse clase media o media-baja. Por ejemplo, en este gráfico, el 10% de la población solo acumula un 2% de ingresos, mientras que el 69% de la renta nacional lo tiene un 90% de personas. Por tanto, cuanto más se aleje la curva de Lorenz de la línea de equidad perfecta, mayor desigualdad de renta habrá en un país, y viceversa.

Al mismo tiempo, es más interesante observar la tendencia de este indicador en el tiempo, que fijarse en la cifra en concreto. Es decir, si ésta crece con el tiempo, significa que una parte menor de la población cada vez se está volviendo más rica y otra mayor cada vez está siendo más pobre. En este punto, instituciones y gobiernos deberían desarrollar medidas para reducir la desigualdad.

Y es que en un mapa puede verse muy claramente la desigualdad en un territorio. El que sigue a continuación representa por colores el coeficiente de Gini en Europa en 2015.

Mapa Europa, desigualdad, economía, coeficiente de Gini

Fuente: Eurostat

Como se ha mencionado anteriormente, Islandia (23,6), Eslovaquia (23,7) y Noruega (23,9) son los países más iguales y Serbia (38,2), Lituania (37,9) y Rumanía (37,4) los más desiguales. No obstante, España se acerca a estos valores y en los últimos años su desigualdad ha aumentado. De hecho, ha pasado de tener un coeficiente de 31,9 en 2007 a uno de 34,6 en 2015. Esto es debido, principalmente, a la destrucción de empleo generada en este periodo.

Por otra parte, puede ocurrir que países con una media de nivel de ingresos medio-bajo tengan un nivel de desigualdad muy similar al de otros con ingresos medios-altos. De ahí que sea imprescindible distinguir entre pobreza, vinculada al ingreso medio en una sociedad, y desigualdad, asociada a su distribución. Incluso, hay países con ingresos medio-altos muy desiguales, como Brasil o Estados Unidos. También es importante tener en cuenta las diferencias entre renta, concepto asociado a los ingresos que reciben los trabajadores, y riqueza. Así, los activos acumulados de las personas no dependen necesariamente de sus flujos de ingresos sino, por ejemplo, de herencias, títulos o propiedades. Por ello, la desigualdad en función de la riqueza podría dar resultados muy diferentes. En el caso de España, su situación es más favorable si se tiene en cuenta la desigualdad en la distribución de la riqueza en vez de la renta.

Puntos débiles y otros métodos

A pesar de todo, el coeficiente de Gini presenta algunas carencias, ya que solo considera rentas monetarias. Esto arroja un resultado algo sesgado. Un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) y algunos autores indican que si se incluyeran ingresos en especie o imputaciones de alquiler, los rankings entre países cambiarían. Por ejemplo, la situación de España mejoraría bastante. Igualmente, las mediciones del coeficiente de Gini en base a la renta no son concluyentes.

Al mismo tiempo, no indica los factores que pueden estar determinando la desigualdad, ni las diferencias en cuanto a las condiciones de vida de los países. Tampoco mide el bienestar de las personas. Además, suele medirse por hogares, de modo que no se tiene en cuenta el número de personas que habitan cada hogar.

Por último, existen otros métodos que aportan información diferente relativa al estudio de la desigualdad, como el Índice Theil, que mide el desorden presente en un sistema, o el Índice Palma, que muestra la brecha de ingresos entre los extremos de un país. Dicho todo esto, cabe preguntarse si una distribución igualitaria de ingresos es más justa. En este sentido suele haber una gran disparidad de opiniones, relacionadas con medidas como las de redistribución de la riqueza.

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