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Problemas sociales 29 may 2026

Coeficiente de Gini, el detector de la desigualdad salarial

El coeficiente Gini es el método más utilizado para medir la desigualdad salarial. Es una herramienta analítica que suele emplearse para medir la concentración de ingresos entre los habitantes de una región, en un periodo de tiempo determinado. Fue desarrollada por el estadístico italiano Corrado Gini en 1912 y expuesta en su obra Variabilità e mutabilità. Se utiliza en campos diversos como el de la economía, la salud, la ingeniería o la política.

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¿Cómo medir la desigualdad salarial?

Según destaca la institución académica EAE Business School, el coeficiente de Gini es uno de los indicadores más utilizados a nivel mundial para medir la desigualdad en la distribución de los ingresos. Se evalúa en una escala donde el valor 0 indica la máxima igualdad (es decir, todos los ciudadanos tienen los mismos ingresos) y el 1 representa la máxima desigualdad (un solo individuo posee todos los ingresos). A menudo, esta cifra se multiplica por cien para mostrarse en formato de porcentaje, conociéndose entonces como "índice de Gini".

Este indicador se emplea fundamentalmente por gobiernos, economistas y organizaciones internacionales para evaluar la equidad económica de una sociedad y orientar las políticas públicas correspondientes.

La Curva de Lorenz: la base del cálculo

Para entender visualmente de dónde sale este coeficiente, debemos fijarnos en la curva de Lorenz. En este gráfico, el eje horizontal representa el porcentaje acumulado de población de un territorio (ordenado de menores a mayores ingresos), y el eje vertical muestra el porcentaje acumulado de renta que poseen.

Si trazamos una línea diagonal perfecta en este gráfico, estaríamos representando la equidad absoluta (el 50% de la población tendría el 50% de los ingresos). Sin embargo, la realidad siempre dibuja una curva por debajo de esa diagonal (por ejemplo, mostrando que el 10% de la población solo acumula un 2% de los ingresos). La regla es sencilla: cuanto más se aleje la curva de la línea diagonal de equidad perfecta, mayor desigualdad de renta habrá en el país.

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El panorama europeo: contrastes entre el norte, el este y las grandes potencias

Si observamos la tendencia actual según los últimos datos de Eurostat, el mapa de la desigualdad dibuja contrastes muy marcados en nuestro continente. Los países que presentan los menores niveles de desigualdad en la Unión Europea son Eslovaquia, la República Checa y Eslovenia, con índices de Gini muy bajos que oscilan entre el 23% y el 24,6%. En el extremo opuesto, Bulgaria, Letonia y Lituania se sitúan como los estados con mayor desigualdad en la distribución de la renta, registrando valores que superan el 34%.

La media de la Unión Europea se sitúa en torno al 29,6%. Históricamente, en España tendemos a compararnos con las grandes potencias, pero como bien subraya un reciente análisis del portal suizo Swissinfo, los datos nos dejan hoy en una posición moderada: España es un país menos desigual que Alemania, Francia o el Reino Unido. No obstante, los países nórdicos siguen siendo el gran referente europeo a alcanzar en materia de cohesión social.

La situación en España

Frente a este contexto europeo, las noticias para España invitan a un optimismo prudente. Según los análisis de Funcas basados en la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, la desigualdad se ha reducido de forma sostenida, situando el índice de Gini en el 30,8. Esta caída confirma la trayectoria de reducción de la brecha, marcando la tasa de desigualdad más baja registrada en nuestro país desde el año 2007.

Sin embargo, el análisis también advierte de que los datos macroeconómicos tienen sus sombras. El brutal impacto de la inflación y el notable incremento de los precios en el último lustro han dañado gravemente la capacidad de bastantes hogares para cubrir necesidades básicas. A pesar de la mejora de los ingresos corrientes, el encarecimiento del coste de la vida penaliza fuertemente a las familias, reduciendo drásticamente su capacidad para afrontar gastos imprevistos.

Nuevas métricas y el hito global de 2025

A pesar de su popularidad, el coeficiente de Gini presenta carencias importantes a la hora de retratar la realidad al completo. En este sentidodo, el indicador tradicional ignora el enorme impacto de activos ilíquidos como la vivienda. Si se incluye el beneficio de vivir en una vivienda en propiedad, la desigualdad efectiva en España se reduce drásticamente, por lo que los economistas recomiendan complementar el análisis con otras métricas para no caer en diagnósticos erróneos.

Esta necesidad de mirar el panorama completo y no quedarse solo con una cifra cobra especial relevancia cuando evaluamos el hito global del año 2025. Desde instituciones como BBVA Research se apuntaba a que factores como las políticas activas de empleo, la educación y la competitividad empresarial serían los motores para una reducción de la desigualdad global. Hoy, la perspectiva nos permite confirmar que esta mejora global se ha cumplido a grandes rasgos gracias al empuje de la clase media, si bien las tensiones inflacionarias nos recuerdan que la estabilidad económica siempre requiere vigilancia continua.