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Educación financiera 19 jul 2016

Cómo crecer con vientos menos favorables y algunas recomendaciones financieras para lograrlo

BBVA Research presentó la semana pasada su Observatorio Económico España.

Pese a que se mantiene la previsión de crecimiento para España del 3,2% para 2015 y del 2,7% para 2016, como ya se avanzaba en la revista Situación España, correspondiente al tercer trimestre de 2015, se hace hincapié en que es previsible que España crezca a un ritmo menor en 2016 que en 2015 y al incremento de los riesgos e incertidumbres.

Veamos cuáles pueden ser las perspectivas y qué recomendaciones financieras se pueden seguir para hacer frente a este escenario de forma que nuestras finanzas sufran lo menos posible riesgos e incertidumbres y aprovechen las ventajas de un contexto de recuperación.

Las previsiones de BBVA Research para España en los años 2015 y 2016

BBVA Research prevé que cerremos 2015 como un año de clara recuperación como se puede observar en el cuadro 1. La recuperación de este año 2015 se habrá apoyado en el crecimiento de todos los componentes de la demanda interna, tanto el consumo privado, como el consumo público, como las diferentes formas de inversión. Quizá haya una pequeña aportación negativa del sector exterior, pero menor que la de 2014. En 2016 se prevé que el sector exterior apenas aporte o reste al crecimiento.

¿Cuáles son los rasgos más destacables de la evolución previsible de la economía española?

La economía española crecerá y creará empleo, aunque con una tendencia a hacerlo más despacio. Algunos de los principales rasgos de la evolución de la economía española los podemos ver en el cuadro 2.

En otras épocas crecimos endeudándonos e invirtiendo lo que nos prestaban fundamentalmente en vivienda. Eso se refleja en el saldo de nuestra balanza por cuenta corriente.

Ahora crecemos y seguiremos creciendo en un contexto distinto. La inversión en vivienda crecerá, pero desde niveles muy bajos. La importancia de la construcción de viviendas en España ha retrocedido considerablemente en los últimos años.

Otro aspecto diferente es la situación de las cuentas públicas. En los últimos años antes de la crisis había superávit público en España. La llegada de la crisis vino de la mano de un importante déficit que se ha ido reduciendo en parte por las medidas de ajuste y sobre todo por la recuperación económica.

La creación de empleo viene asociada a un crecimiento muy pequeño de la productividad. En las épocas de crisis se eleva lo que produce de media cada trabajador por la vía de la expulsión de los trabajadores menos productivos y, en particular, los menos dotados de inversiones (como la maquinaria y los bienes de equipo, por ejemplo) que les hagan más productivos.

Lo que parece que retornará poco a poco es la inflación. Si los precios se han contenido más es porque los precios de la energía son más accesibles por un petróleo más barato y porque el euro se ha apreciado algo últimamente. Cuando el euro vale más lo que compramos en el exterior en moneda extranjera nos sale más barato, lo que abarata el coste de nuestros productos y reduce sus precios.

¿Cuáles son los principales factores que influyen sobre la economía española?

Se puede decir que la economía española goza de algunos “vientos favorables” que son los que propician las buenas previsiones de crecimiento. Pero también existen “vientos en contra” que están limitando la posibilidad de que la economía española crezca aún más. Junto a estos factores existen riesgos e incertidumbres. En el cuadro 3 podemos observar algunos de los principales factores que pueden influir sobre la economía española en los próximos trimestres.

Las incertidumbres y los riesgos son fundamentalmente de tipo político. Hay un ámbito de desconocimiento de cómo pueden orientarse la política en los próximos tiempos. Eso no quiere decir que las decisiones políticas tengan que ser perjudiciales para la economía.

Todo parece indicar que nos encontramos ante un ambiente de clara recuperación de la economía española, pero también de una recuperación sometida a importantes incertidumbres.

¿Qué recomendaciones financieras se pueden hacer en este ambiente?

Invierta en adaptabilidad

Nos encontramos ante un ambiente especialmente cambiante. Lo que hoy parece muy claro, mañana puede cambiar. Ante eso es bueno realizar inversiones no solamente que no le aten demasiado, sino que además le permitan mayor libertad de movimientos. Una comparación sería la navaja suiza. No solamente es un instrumento ligero y fácil de transportar, sino que incluye las más diversas funciones para adaptarse a muchas situaciones.

Es un tiempo para hacer inversiones en formación

Ante un ambiente de incertidumbre, antes que otras inversiones como las financieras, las inmobiliarias, o los vehículos, los primeros que debemos adaptarnos somos nosotros mismos. Es algo que sucede en la naturaleza con frecuencia. Así, los animales cuando se enfrentan a condiciones cambiantes, por ejemplo, por los cambios en las estaciones, cambian el lugar donde viven, los hábitos, la alimentación, etc. Pero también cambian ellos mismos: cambian su pelaje, engordan o adelgazan, algunos cambian hasta de color para mimetizarse a distintos ambientes.

Nosotros mismos somos nuestra primera inversión. Y, dentro de los intereses y aptitudes de cada cuál, debemos aprender a responder a circunstancias cambiantes. La formación nos brinda la oportunidad de saber hacer más cosas, de distinta manera, enfrentarnos a nuevos retos y a ambientes de cambio. Esa formación puede venir de las fuentes más diversas como la formación reglada, la formación más informal, cursos, estancias en determinados lugares o experiencias de los más diversos tipos.

Existen diversas vías de financiación de cada opción. Dos vías muy interesantes son las acciones de la fundación tripartita y los préstamos para la formación.

Valore hasta dónde puede endeudarse

El endeudamiento es como una palanca. Del mismo modo que una palanca permite, por ejemplo, mover pesos con menos esfuerzo, el endeudamiento permite llevar a cabo inversiones más costosas disponiendo de menos dinero. Por eso se habla de apalancamiento financiero para referirnos a la proporción de endeudamiento.

Si las incertidumbres y riesgos que rodean a la economía española se materializasen, quien esté muy endeudado puede ver como le resulta imposible devolver sus deudas.

El otro extremo es el de no endeudarse por miedo a la materialización de esos riesgos e incertidumbres. Desperdiciar la opción de endeudarse supone para las empresas perder rentabilidad. Para los particulares no endeudarse por miedo supone renunciar a muchos proyectos que pueden ser viables.

Todo tiene su punto. Si no se mueve con fuerza una palanca puede que no podamos mover un peso, si nos pasamos de emplear fuerza puede que volquemos. De lo que se trata es de recurrir al endeudamiento de forma meditada.

Planifique cuánto y cómo va a ahorrar

En estos momentos se hace particularmente necesario ahorrar en alguna medida. Aunque resulta especialmente difícil cuando se gana poco dinero, si las incertidumbres se materializan ahorrar es, entre otras cosas, una forma de defenderse frente a las consecuencias de la crisis. Quien pueda debería plantearse hasta dónde debe ahorrar. Una forma de hacerlo es a través del preahorro.

Es algo semejante a lo que hacemos cuando caminamos por lugares en los que desconocemos la distancia que nos puede llevar el recorrido, las dificultades, los desniveles que tengamos que afrontar. Si desconocemos el recorrido y únicamente sabemos que habremos de caminar en una determinada dirección, lo normal es que ahorremos fuerzas para lo que nos podamos encontrar en el camino, para que las sorpresas del camino no nos desfonden. Quizá al acabar el camino nos demos cuenta de que era más sencillo de lo que pensábamos, pero hay que ahorrar algo más.

Parte del camino es incierto, pero tanto si se presentan situaciones negativas como positivas puede ser conveniente ahorrar (sin pasarse) algo más de lo habitual. Si los riesgos e incertidumbres no se materializan, el dinero ahorrado le puede ayudar a financiar proyectos en un ambiente favorable a las oportunidades como esa vivienda o ese coche que quisiera comprar, esa iniciativa empresarial que le gustaría poner en marcha…

Si los riesgos e incertidumbres se materializan, ese dinero ahorrado puede ayudar a afrontar las dificultades que vendrán.

Vigile los plazos de sus inversiones

Si usted tuviese que desplazarse a vivir a otro lugar por un plazo de una semana, ¿tomaría las mismas decisiones que si tuviese que desplazarse por 4 meses? ¿Y si tuviese pensado vivir muchos años en ese lugar?
Seguramente las decisiones serían distintas en función de los plazos.

Quizá, en plazos cortos elegiría, por ejemplo, un hotel o una posada. En plazos intermedios probablemente muchos se decidirían por una vivienda de alquiler. En plazos largos algunos se decantarían por el alquiler, mientras otros pensarían en una vivienda en propiedad.

Con las inversiones sucede lo mismo. No es recomendable que invierta a plazos muy largos si piensa que pueda necesitar ese dinero pronto. Si no prevé necesitar pronto el dinero, invertir a largo plazo puede ser una opción a considerar.

Los riesgos y las incertidumbres unas veces se materializan y otras no, de modo que en el largo plazo su efecto es menor que en el corto plazo. En el caso de las inversiones en renta fija, por ejemplo, mantener hasta el vencimiento los activos es una forma de protegerse contra una parte importante de los vaivenes que puedan sufrir estos activos por los riesgos e incertidumbres. Pero si cree muy probable no poder mantener su inversión hasta el vencimiento, puede correr riesgos mayores que si invierte a corto plazo.

Tenga muy presente el contexto que vivimos a corto plazo

Si la economía internacional, y particularmente la americana, dan señales claras de recuperación robusta es probable que veamos subidas de tipos de interés en EEUU y otros países, que pueden afectar a los precios de todo tipo de activos.

Los activos financieros y no financieros prometen rendimientos futuros. Cuanto mayores son los tipos de interés menos valen en el presente las promesas de futuro, por eso una subida de tipos de interés se asocia a caídas en los precios de los activos.

Pero si las cosas van mal, las inversiones del tipo que sea no tenderán a ir bien. Probablemente no suban los tipos de interés, pero se verán reducidas las promesas de muchos activos. Por ejemplo, ante una crisis, los dividendos de las empresas se reducen, el precio que se paga por los alquileres de vivienda puede caer, puede haber impagos en los títulos de renta fija, etc. Eso afecta al precio de los activos.

En cierto modo se parece a lo que sucede cuando se valoran las posibilidades de un tratamiento penoso que puede ser necesario para tratar una enfermedad. Algunos tratamientos sólo son factibles y necesarios si la enfermedad está más o menos controlada. Si está fuera de control, entonces no tendremos que pasar las penurias del tratamiento, pero habremos de pasar las de la enfermedad fuera de control.

Planifique muy bien sus inversiones en moneda extranjera

Invertir en otra moneda distinta a aquella en la que realizamos normalmente nuestras transacciones es una forma de abrirse a nuevas oportunidades y también puede ser una herramienta para diversificar.

Es como el que en sus desplazamientos siempre lleva un paraguas y una sombrilla. Los días de lluvia tendrá poca utilidad la sombrilla, pero le hará servicio el paraguas; los días de sol no le servirá el paraguas, pero sí la sombrilla.

Ante la actual circunstancia, puede que haya riesgos locales que pueden afectar a sus inversiones. Por poner un ejemplo, la evolución del precio del petróleo podría ser más desfavorable de lo que pensamos ahora mismo. Pero si el precio del petróleo fuese más alto del previsto habría países que se podrían beneficiar, compensando al menos en parte el perjuicio que le podría ocasionar a sus inversiones una peor evolución de la economía española. Repartiendo las inversiones se pueden mitigar las desviaciones que se pueden producir en valor de sus inversiones por el impacto del precio del petróleo.

Pero, ¡cuidado! Existe un riesgo derivado de la evolución del tipo de cambio del euro frente a las otras monedas en las que usted pueda invertir. Por ello es importante que, si usted no quiere correr riesgos adicionales, diseñe estrategias para la cobertura del riesgo de tipo de cambio.

Entre estas estrategias podemos recurrir a endeudarnos en la moneda en la que invertimos para que, si nuestras inversiones pierden valor, que también lo hagan nuestras deudas. También se pueden emplear instrumentos de intercambio de divisas denominados swaps de divisas, los tipos de cambio a plazo, o diversos tipos de instrumentos financieros derivados.

Piense en sí mismo frente a la incertidumbre y el riesgo

Existen buenos cauces para guiar el ahorro hacia la inversión como los títulos de deuda, las acciones o instrumentos generados por el propio sistema financiero y en los que la banca tiene un protagonismo muy grande. Por ejemplo, BBVA cuenta con excelentes depósitos, fondos de inversión o planes de pensiones que permiten encauzar el ahorro hacia la inversión y que responden a necesidades diferentes de los clientes en función de sus perfiles.

Es muy importante que medite qué tipo de riesgos está dispuesto a correr, porque en relación al riesgo asumido estará el rendimiento que se pueda esperar a sus inversiones.

Imagen|M.Peinado

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