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¿Cómo evitar cargos no reconocidos al comprar en comercios?

Una de las principales causas por las que se solicitan aclaraciones a las instituciones financieras son los cargos no reconocidos. Estos pueden ser originados por una gran diversidad de motivos y causas. Al estar relacionados con el uso de tarjetas de crédito y débito, conviene repasar las principales medidas de seguridad y control al realizar compras con el objetivo de reducir las probabilidades de no reconocer cargos.

De acuerdo con el Buró de Entidades Financieras, el cual reúne el número de reclamaciones de la banca, en el periodo enero-septiembre 2018 entre las principales causas de las reclamaciones y controversias con las instituciones financieras se registra la tipología de “cargo no reconocido por consumos efectuados” con 5.03 millones de reclamos, lo que representa 72.9% del total registrado.

Los avances tecnológicos en las tarjetas de crédito y débito en cuanto al consumo en comercios, han evolucionado del ‘planchado’ de la tarjeta, la lectura de la banda magnética, la incorporación del chip en el plástico, la lectura del chip, el ingreso del NIP en la terminal punto de venta (TPV), y lo más reciente: la tecnología de pagos sin contacto o ‘contactless’.

Compras con presencia del plástico y NIP

En estas operaciones es fundamental mantener la tarjeta siempre a la vista. Esto era algo que no siempre se podía realizar, ya que las terminales que se localizaban en el comercio (principalmente restaurantes y giros similares) se ubicaban en el área de caja o en un área restringida, por lo que para pagar el personal del comercio tomaba el plástico y lo llevaba a la terminal, y en esa dinámica se perdía de vista el plástico. No obstante, con la llegada y adopción de las terminales inalámbricas esta situación ha quedado atrás y ahora el pago se efectúa desde el lugar donde se encuentra el comprador. Incluso en algunos comercios los nuevos procesos de cobro permiten que la tarjeta siempre se encuentre en poder del cliente.

En BBVA Bancomer, con la implementación de la lectura del chip en la tarjeta y del ingreso del NIP en la terminal, se mitiga el riesgo de compras no reconocidas donde el plástico se encuentra presente. Esta medida adicional implica que al momento de digitar el NIP en la terminal no pueda ser visto por personas cercanas al dispositivo. De esta forma el banco sabe que el plástico se encuentra presente (lectura del chip) y que la compra la está realizando el titular de la cuenta, ya que el NIP solo debe ser del conocimiento del mismo.

Cuando por alguna razón se entrega el plástico al responsable en el comercio, como en una gasolinera, donde la operación se realiza normalmente a la puerta del vehículo del conductor, es importante que se valide que el plástico recibido es el mismo con el que se operó. Esta validación puede consistir en simplemente leer el nombre estampado en el plástico o validando la firma que se encuentra al reverso.

El comprobante o ‘voucher’

En las compras regulares en las que no se requiere garantía, es común que el comprobante que entrega el comercio y que ampara la compra se doble y se guarde en la billetera o monedero hasta el momento en que salga para ser tirado a la basura. La importancia de este documento, además de su propia naturaleza, consiste en conocer la razón social de la empresa, derivado de que es posible que en el estado de cuenta aparezca un nombre distinto al del comercio. En un ejemplo ficticio, el nombre comercial de la tienda es Comida rápida y la razón social es Servicios alimenticios de la ciudad. Como cliente se espera que el nombre en el estado de cuenta sea el primero, y en caso de aparecer el segundo, no se recuerde la compra y se interponga una aclaración ante la institución financiera.

“Los nuevos procesos de cobro permiten que la tarjeta siempre se encuentre en poder del cliente”

Adicionalmente, cuando se tiene la buena costumbre de cotejar los comprobantes con los movimientos del estado de cuenta, se podrá identificar que el consumo sí se realizó, y evitar impugnar así de forma innecesaria el movimiento, aun y cuando no se recuerde la compra. Esta verificación también es útil tratándose de comercios en los que se añade la propina al monto de la compra y no siempre se recuerda el importe exacto.

Con estas sencillas prácticas se puede mitigar el riesgo y la molestia de presentar un cargo no reconocido en los estados de cuenta y también pueden ser una herramienta que ayude al control de gastos.

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