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Cómo se vio afectado el dinero los primeros días de la guerra civil

Lartaun de Azumendi (Colaborador externo)

Hace ya 80 años del 18 de julio de 1936, conocido comúnmente como el día del Alzamiento, del inicio de la guerra civil española. Han pasado ocho décadas de un momento triste y amargo para España en el que, más allá de la contienda bélica y de las numerosas bajas que conllevó la misma, las dificultades económicas también tuvieron un protagonismo especial. Veamos cómo fueron los primeros días de la guerra civil atendiendo a lo que hicieron los contendientes con respecto a la circulación del dinero.

Bando republicano

El domingo 19 de julio de 1936 se decretó una moratoria general de pagos y vencimientos que prohibía, durante 48 horas, retirar de las entidades bancarias una cantidad superior a las 2.000 pesetas (aproximadamente equivalentes a unos 4.500 euros de 2016).

Con esta medida de urgencia se pretendía contener la circulación monetaria, evitar la retención de riquezas, evitar obstáculos a la producción real por falta de dinero efectivo y evitar el pánico bancario, fundamentalmente.

Bando franquista

En la zona nacional se utilizó la peseta republicana durante los primeros meses, no cambiándose a la nueva moneda hasta mediados del mes de noviembre del 36.

La Junta Técnica del Estado limitó de inmediato la posibilidad de retirada de fondos o valores por los titulares. En un principio pensaron que el público acudiría en masa a retirar sus fondos a las ventanillas provocando el pánico pero no fue así. En la zona nacional la red bancaria era mucho más tenue que en la republicana y el autoconsumo agrario más alto.

El 24 de julio, cinco días después de que se hiciera en la zona republicana, las autoridades monetarias de los sublevados impedían retirar cantidades superiores a las 2.000 pesetas. Cabe reseñar que los nacionales liberaron ese mismo verano la disposición de imposiciones que hubieran tenido lugar después del 17 de julio.

El caso del Gobierno de Euskadi

El alzamiento militar sorprendió al País Vasco en pleno proceso de aumento de dosis de autonomía política. El Gobierno de Euskadi intervino la industria bancaria aunque no fue la única que fue objeto de intervención. Casi toda la industria estratégica fue intervenida, si bien con mayor respeto por la propiedad privada que en el caso de otras autoridades gubernamentales o populares operantes en la zona republicana.

El 28 de julio de 1936 la Comisaría General de Defensa hizo constar en una disposición su facultad para adquirir, con el solo aval de la Comisaría de Finanzas, de “cuantos objetos o productos estimen preciso para el abastecimiento de la tropa y de la población civil”. Dicha disposición estaba encaminada a poder hacer cumplir la moratoria del Gobierno de Madrid del 19 de julio anteriormente citada, en su lucha contra el atesoramiento.

El fuerte incremento de la demanda de dinero por parte del público lleva a las autoridades locales a ingeniar un nuevo procedimiento, lo que se dio en llamar un nuevo signo monetario obligatorio. Eran talones librados con cargo al Banco de España por las entidades bancarias operantes en el País Vasco. Estos medios de pago “por estar sujetos a un breve aplazamiento y a una caducidad que ha de determinarse cuando la normalidad se restablezca, tendrán la virtud de no permanecer inactivos en manos de particulares codiciosos y de no ser sustraídos al giro cotidiano de las transacciones”.

Se trataba de un signo monetario de vigencia de un mes, en principio, y de curso forzoso en el territorio de Vizcaya.

Fuente: BBVA, 150 años adelante. Cientocincuenta años, ciento cincuenta bancos. 1857-2007, por J. Manuel, Rafael Anes Álvarez, Isabel Mendoza.

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