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Pagos móviles 25 sep 2015

La conquista del nuevo mercado ‘wallet’

Apple Pay y Google Wallet luchan por un mercado que va a revolucionar el sistema de pagos.

Bancos, compañías tecnológicas, marcas de tarjeta y procesadoras de pago, fabricantes de móviles y operadoras de telefonía móvil se han lanzado a la conquista del mercado wallet. Un negocio que despierta y que va íntimamente ligado al boom de la telefonía móvil. Son monederos virtuales donde es posible almacenar información sobre tarjetas de pago, cuentas bancarias y otras herramientas financieras personales. Y, lo que es más importante: permiten realizar pagos de forma virtual.

La lucha por la hegemonía de este mercado en Estados Unidos está protagonizada por Apple Pay Google Wallet. Una lucha a la que se ha unido Samsung con bastante ambición.
Para el periodista especializado en tecnología Robert D. Hof,  la clave del éxito de Apple Pay, que se lanzó en 2014, es la sencillez: “Al igual que Apple hizo que fuera más fácil usar un ordenador, escuchar música y comunicarte rápidamente, Apple Pay intenta hacer lo mismo para la compra de bienes y servicios, en línea y en lugares físicos. Cada innovación financiera desde la invención del dinero a la tarjeta de crédito ha reducido la fricción en el intercambio comercial y ha acelerado el ritmo del comercio. Apple Pay elimina el garabato de las firmas, tener que enseñar una tarjeta de identificación u otras molestias ligadas a las anteriores formas de pago”
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Asimismo, Hof destaca que “también marcha mejor que otros servicios móviles anteriores. Apple Pay funciona automáticamente cuando el teléfono se coloca junto al terminal de pago, sin necesidad de abrir una aplicación como ocurre con Google Wallet o PayPal. Al presionar la huella del pulgar en el teléfono se evita la necesidad de utilizar un PIN y se acelera la transacción. Funciona tanto para reservar una habitación en Airbnb o comprar un sándwich en Subway. Fusiona los mundos virtuales y físicos del comercio de una forma que ningún otro sistema de pago ha logrado”.

La gran novedad que incorpora Apple Pay es que la identificación se realiza a través de la huella digital del usuario, lo que refuerza la seguridad aunque no todo es perfecto en Apple Pay como señala Hof: “Actualmente solo las personas con el nuevo iPhone 6 pueden usar Apple Pay en tiendas, pero el 98% de las tiendas del país carecen de terminales de pago que lo acepten”.

En opinión de Hof, “Apple Pay está muy lejos de sustituir algunas de las cosas que solemos llevar en nuestras carteras, en particular las populares tarjetas de recompensas de las tiendas. La aplicación de Starbucks, que es una combinación de localizador de tiendas, tarjeta de recompensas y motor de pago todo en uno, sigue siendo la más utilizada para los pagos móviles en tiendas al por menor”.

En julio de 2015 Apple Pay desembarcó en el Reino Unido, lo que confirma el deseo de la compañía por luchar firmemente con Google en la carrera por liderar los pagos electrónicos.

Android Pay, la reacción de Google

Google, por su parte, no se resigna y no quiere perder esta guerra. En febrero de 2015 llegó a un acuerdo con Softcard, una aplicación móvil propiedad de tres operadoras de telecomunicaciones móviles (Verizon, AT&T y T-Mobile), para instalar Google Wallet en sus teléfonos y en septiembre lanzaba su sistema de pagos Android Pay, una versión evolucionada de Google Wallet -pionera en 2011 pero que no consiguió hacerse con el mercado-.

Un sistema similar al Apple Pay, con la diferencia de que el sistema de Google puede usarse con los teléfonos móviles que utilizan el sistema operativo Android en lugar de los teléfonos inteligentes iPhone de Apple. Funciona en todos los terminales  con sistema operativo Android equipados con NFC, la tecnología de comunicación de corta distancia, que permite que dos dispositivos próximos físicamente compartan información. Para pagar con el móvil, simplemente será necesario rozar el teléfono con la terminal de tarjetas de crédito de forma que se realice una conexión a través de NFC.

Como explica este informe de PWC, la tecnología NFC (Near Field Communication), “es una tecnología inalámbrica lanzada en 2003 que usa ondas de corto alcance para conectar dos dispositivos, lo cual permite hacer transacciones entre un teléfono móvil y una terminal de punto de venta previamente adaptados. Su radio de acción es de 20 centímetros, pero la distancia ideal para que funcione son cuatro centímetros, lo cual exige acercar mucho el móvil al terminal de la tienda para hacer el pago”.

La consultora destaca en su informe que es precisamente este requisito el que, aunque hace menos cómoda la operativa que en otras tecnologías, reduce las posibilidades de que la señal sea interferida o los datos robados. La tecnología NFC la usan 100 millones de clientes en todo el mundo, según los datos de Juniper Research en 2014, y superará los 500 millones en 2019, ya que muchos teléfonos móviles nuevos la incorporan. “También está creciendo de manera acelerada su adopción por parte de los establecimientos comerciales. Ya hay tres millones de ellos en el mundo que aceptan NFC. El gran espaldarazo a esta tecnología lo dio Apple, al anunciar Apple Pay, lanzado en Estados Unidos en 2014, funcionaría con NFC”.

La pugna de Samsung Wallet

Samsung Wallet ha sido el último en sumarse a la pelea por el pago móvil. Para ello, el Samsung Galaxy S6 Edge y el Samsung Galaxy Note 5 ya cuenta con Samsung Pay instalado de serie. Este nuevo servicio de la compañía se lanzó en Corea del Sur en agosto y en septiembre de 2015 en Estados Unidos. Funciona con la tecnología NFC y MST (Magnetic Secure Transmission).

La tecnología MST permite pagar con el móvil con datáfonos que no tienen tecnología NFC, sino el receptor magnético habitual. Funciona creando campos magnéticos variables cuando el usuario quiere iniciar un proceso de pago y permite que Samsung Pay sea compatible desde el primer minuto con muchísimos datáfonos de todo el mundo.

La guerra por este mercado acaba de comenzar. Un mercado que va mover miles de millones cada día. Como señala Ed McLaughlin,  jefe de pagos emergentes de MasterCard,  “Sabemos que si la gente usa el teléfono para pagar dos o tres veces, después no vuelve a su antiguo comportamiento”.  La lucha está en qué modelo utilizará.

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