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De ingeniero agrícola a hombre reinventado: el reto de un migrante venezolano

Ingeniero agrícola, pintor, pastelero, zapatero… Jorge Domínguez es la versión moderna de un hombre renacentista. Es también un migrante venezolano de 63 años que huyó a Colombia hace tres en busca de una vida mejor para su familia.

Armado de valor y con un propósito, empezó de cero con los pocos recursos que tenía, y ha ido progresando con varios trabajos y nuevas habilidades. Pero su objetivo va más allá del bienestar de los suyos, como él dice: “Hay que producir no solamente para nosotros, sino para el pueblo también, que es muy necesario”.

Jorge es uno de los más de 1,8 millones de migrantes venezolanos que Colombia ha acogido en los últimos años, según el gobierno colombiano. Por eso, la crisis migratoria que vive el país es una realidad que no puede ser ignorada. Especialmente, cuando la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19 y las medidas de confinamiento han agravado los retos a los que se enfrentan a diario estas personas y la precariedad de sus actividades económicas. Muchos de ellos viven de trabajos ambulantes y de hecho, según la Oficina de Migración de Colombia, unos 14.000 venezolanos han tenido que regresar.

Jorge Domínguez, emprendedor venezolano que empezó de cero en Colombia con el apoyo de Bancamía

Consciente de la compleja realidad de estos migrantes en Colombia, en septiembre del año pasado, Bancamía, la entidad de la Fundación Microfinanzas BBVA en el país, se comprometió a ofrecer microcréditos, cuentas de ahorro y educación financiera a emprendedores venezolanos en zonas fronterizas como Cúcuta y Pamplona, en el norte de Santander; y en Bucaramanga y Girón, en Santander, como fase piloto de este programa. Gracias a esta iniciativa, Jorge pudo comprar todo lo necesario para poner en  marcha su pequeño negocio.

El vicepresidente de Riesgos de Bancamía, Óscar Romero, ha participado en el seminario web ‘Empresas apoyando a venezolanos en Colombia: caso de éxito de Bancamía’ organizado por The Tent Partnership for Refugees (Tent) y Pacto Global Red Colombia, para explicar los avances de la entidad en este programa y anunciar nuevos pasos para darle mayor escala. A cierre de mayo, la entidad ha atendido a más de 3.800 migrantes venezolanos con productos de ahorro, crédito y educación financiera. El director ejecutivo de Tent, Gideon Maltz, comentó que “los esfuerzos de Bancamía han sido indispensables, ya que muy pocos refugiados venezolanos en Colombia tienen acceso a servicios financieros”. “Las demás instituciones financieras deberían seguir el ejemplo de esta entidad y encontrar la manera de expandir y adaptar sus productos y servicios para atender a esta población”.

“La entidad ha atendido a más de 3.800 migrantes venezolanos con productos de ahorro, crédito y educación financiera”

Para que el alcance sea mayor, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha hecho una contribución de 2 millones de dólares para incluir a la población venezolana en el programa Emprendimientos Productivos para la Paz (Empropaz), que lleva a cabo con Bancamía. Con Empropaz, los migrantes, además de acceder al sistema financiero, recibirán formación en emprendimiento y fortalecimiento socioempresarial.

Bancamía también ha firmado un acuerdo con la Corporación Financiera Internacional (IFC) del Banco Mundial para diseñar una oferta de valor que responda a las necesidades y a los retos a los que se enfrentan estos migrantes. Además, según ha anunciado Óscar Romero, se está trabajando en una alianza con la Cámara de Comercio de Bogotá, para facilitar el acceso a productos y servicios a los microempresarios venezolanos a los que ellos atienden con programas de formación y capacitación empresarial.

Hoy, debido a la crisis, el pequeño negocio con el que Jorge vende pasteles y empanadas a los estudiantes y restaurantes de Pamplona (Colombia) está operando a la mitad de su capacidad. Sin embargo, gracias a los alivios financieros que la entidad colombiana de la FMBBVA activó desde el inicio de la pandemia, –siguiendo las indicaciones de la Superintendencia Financiera del país– y la realidad de los emprendedores a los que atiende, Jorge es un ejemplo de resiliencia en tiempos de incertidumbre. Su única certeza, ahora mismo, es seguir trabajando y esforzándose para cumplir el sueño de que sus hijos sean profesionales en Colombia, y comprar un terreno para dedicarse a su verdadera pasión, el campo.

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