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Coronavirus Act. 27 may 2020

De la Gran Recesión a la Gran Pandemia: diferencias entre la crisis de 2008 y la de 2020

Aunque las consecuencias son similares, la recesión económica de 2008 y la crisis que ha irrumpido abruptamente en 2020 son distintas, principalmente por su origen: la Gran Recesión de 2008 fue sistémica y prendió primero en el sistema financiero, mientras que la de 2020, la Gran Pandemia, es una crisis cíclica provocada por el parón repentino de la economía para hacer frente a la emergencia sanitaria. Aunque hay mucha incertidumbre sobre su desenlace, los expertos afirman que el ritmo de la recuperación dependerá a su vez del ritmo al que se levanten las medidas de contención.

“La de 2008 y la de 2020 son dos crisis con un origen totalmente distinto”, afirma Enrique Marazuela, CFA, CAd, director de Inversiones de BBVA Banca Privada.La primera fue una crisis financiera; se habían alcanzado niveles de endeudamiento poco sostenibles en el tiempo así como una falta de calidad crediticia en muchos activos que no era totalmente conocida por gran parte del público inversor. Esto hizo que el sistema financiero colapsara con las consecuencias sistémicas que conocemos”.

Aquella crisis, cuyo pistoletazo de salida fue la quiebra de Lehman Brothers, generó desconfianza en todo el sistema financiero a nivel global. Según explica Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research y catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia, la crisis de 2008 fue consecuencia de una serie de desequilibrios que se acumularon en muchas economías al mismo tiempo, como consecuencia de una burbuja inmobiliaria y financiera, con un elevado nivel de endeudamiento de empresas y hogares, y un excesivo apalancamiento de buena parte del sistema financiero. “Cuando estos desequilibrios no pudieron seguir acumulándose se produjo un ‘sudden stop’ o frenazo brusco de la economía, que dio lugar a la bancarrota de muchas empresas endeudadas y entidades financieras, así como a problemas de impagos en buena parte de los hogares”, señala.

“No ha existido una experiencia colectiva global tan traumática como la actual desde la II Guerra Mundial (1939-1945)”

En contraposición con aquella, de origen financiero, la crisis actual viene provocada por una crisis sanitaria que ha producido un evento inesperado, similar a una catástrofe natural, con un inmenso alcance. Esa es otra diferencia con 2008, el origen de la crisis no es difuso, sino concreto: la expansión internacional del COVID-19. Además, por el momento, su carácter es cíclico, no sistémico, con destrucción tanto de oferta como de demanda. Pero ha sido más abrupta. “No ha existido una experiencia colectiva global tan traumática como la actual desde la II Guerra Mundial (1939-1945)”, sostiene Marazuela.

Una situación de partida mejor en 2020

También la situación de partida de las economías en 2020 es distinta, y bastante mejor que la de 2008, y esa es una buena noticia. Los desequilibrios son menores; las empresas y las familias están menos endeudadas y el sistema financiero está más capitalizado y más sano, en términos generales.

Sí existen, no obstante, algunas similitudes entre ambas crisis. “Las consecuencias sí son parecidas; destrucción fuerte de empleo y apelación al endeudamiento para amortiguar los efectos en el tejido productivo y en las familias, en la medida de lo posible”, apunta Joaquín García Huerga, CFA, CAd, director de Estrategia Global de BBVA Asset Management.

Javier Niederleytner, profesor del Máster en Bolsa y Mercados Financieros del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), explica que la crisis de 2008 fue una crisis de demanda generada por la desconfianza. En cambio, “la de 2020 comenzó siendo una crisis de oferta: las fábricas chinas cerraron por la emergencia sanitaria y eso condujo a que muchas empresas occidentales se quedaran sin componentes”. Sin embargo, en una segunda fase, cuando se ha extendido la pandemia, se ha creado una gran crisis de demanda, porque debido al confinamiento no hay consumo. Eso ha provocado un desempleo tremendo; en eso han coincidido ambas crisis”, señala.

“La recesión por la Gran Pandemia va a ensombrecer la Gran Recesión de la crisis financiera y va a ser más parecida a la Gran Depresión de los años 30 del siglo XX”

Los economistas estiman que, debido al brusco parón de la actividad a nivel global en las últimas semanas, la recesión de 2020 puede ser más profunda que la de la crisis de 2008, pero que no degenerará en depresión. “Por razones diferentes, tanto en la crisis de 2008 como ahora se termina produciendo una fuerte contracción de la economía, un aumento de la incertidumbre y un importante aumento del desempleo”, explica Rafael Doménech. “Pero todo apunta a que en esta ocasión las consecuencias en el corto plazo van a ser mucho más importantes. La recesión por la Gran Pandemia va a ensombrecer la Gran Recesión de la crisis financiera y va a ser más parecida a la Gran Depresión de los años 30 del siglo XX”.

Según las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el PIB mundial podría caer un 3% en 2020, frente al 0,1% de caída de 2009. De confirmarse este escenario sería, como señala Doménech, la mayor crisis económica desde la depresión de 1929. Para España, el FMI prevé una caída histórica del PIB del 8% este año.

De qué depende la recuperación

Las incertidumbres sobre la profundidad de la crisis y el ritmo de la recuperación siguen siendo máximas. Pero, ¿cuáles son las variables para tener más visibilidad sobre el desenlace de la crisis?

La variable clave es la duración de las medidas de contención, porque es la que determina el daño económico, que a su vez es exponencial en el tiempo”, subraya Joaquín García Huerga. “Esta variable depende a su vez de la reducción del número de nuevos contagios a la zona de cero”. Enrique Marazuela coincide con este diagnóstico: “Hasta que la pandemia no esté erradicada totalmente, o hasta que alcance unos niveles aceptables, no podremos hablar de recuperación económica”.

Un factor clave en la presente crisis es la contundencia y la rapidez con la que han actuado las autoridades, y que debería evitar que el componente cíclico de esta recesión torne en sistémico o en estructural. Los gobiernos están ampliando el gasto público y lanzando amplios paquetes de garantías para empresas, pymes y autónomos, mientras que los bancos centrales están proporcionando abundante liquidez.

“En ambas crisis ha sido decisiva la intervención de los bancos centrales”, sostiene Javier Niederleytner. “La crisis de 2008 duró relativamente poco porque la Reserva Federal actuó muy rápido: bajó los tipos de 5% al 0%. En el caso actual, al no ser una crisis de origen financiero, los bancos centrales han actuado rápido pero los efectos no son tantos. En esta crisis no falta apenas dinero. Lo que hay que hacer es orquestar cómo puede llegar ese dinero a los sectores necesitados, consumidores, etc. El problema en la crisis de 2008 es que no había dinero por la desconfianza. Ahora el problema es que no sabemos cuándo parará la pandemia”.

“Con algunos matices y bastantes incertidumbres, la recuperación en forma de ‘V’ puede ser el escenario más probable si las políticas económicas aciertan con las medidas”

¿Qué forma tendrá la recuperación?

La gran pregunta que tienen los economistas sobre la mesa es la forma que tomará la recuperación: ¿Tendrá forma de ‘V’, de ‘U’, forma de ‘L’?

“Con algunos matices y bastantes incertidumbres, la recuperación en ‘V’ puede ser el escenario más probable si las políticas económicas aciertan con las medidas”, explica Rafael Doménech. “Los matices se deben a que la recuperación no será igual para todos los sectores y empresas. En unos será más lenta que en otros, y posiblemente no todos recuperen el nivel de actividad inicial, como consecuencia de los cambios en los patrones de consumo y en la organización de la producción, mientras la población no esté completamente inmunizada y se disponga de una vacuna efectiva.”

“En nuestro escenario central vemos una recuperación económica progresiva, desde finales de este segundo trimestre. Las medidas de contención se levantan poco a poco pero permanecen controles y precauciones”, matiza García Huerga.

Para Enrique Marazuela, el amplio paquete de garantías que van a lanzar los gobiernos, junto con el aumento del gasto público, así como la abundante liquidez que están proporcionando los bancos centrales con los programas ya lanzados, conseguirán que esta crisis no derive en otra sistémica. “Las actuaciones de las autoridades económicas han sido tempranas y contundentes, por lo que la actual crisis derivada del coronavirus será más transitoria que la de 2008, no solo por las actuación de las autoridades económicas, sino también por su distinto origen”, señala.

En este sentido, la eficacia de las medidas económicas que se tomen va a ser determinante para darle forma a la recuperación. “Cuanto mejor diseñadas y más eficaces sean, mayor será el rendimiento de cada euro gastado ahora y el efecto sobre la recuperación, el crecimiento y el empleo”, explica Doménech. Con el importante matiz de que la recuperación no va a ser igual en todos los sectores y empresas. “En unos será más lenta que en otros, y posiblemente no todos recuperen el nivel de actividad inicial, como consecuencia de los cambios en los patrones de consumo y en la organización de la producción, mientras la población no esté completamente inmunizada y se disponga de una vacuna efectiva”, añade este economista.

Aunque ahora mismo no es el escenario central para los economistas, no se descarta una recaída de la actividad económica en los próximos meses si se produce un nuevo brote rebote de la pandemia. Ello daría lugar a una recuperación en forma de ‘W’, aunque con un retroceso del PIB menor en la segunda caída. En el escenario más positivo, la recuperación en forma de ‘V’, la vuelta a la normalidad se produce con rapidez y el PIB se recupera con fuerza desde finales del segundo trimestre de 2020. Pero al final todo depende de la evolución de la pandemia y del tiempo que el mundo tarde en volver a una cierta normalidad.

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