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Análisis económico 22 dic 2017

Decisiones fiscales en México, independientes a la reforma fiscal en EUA

El presidente Donald Trump obtuvo su primer triunfo ante el Congreso de Estados Unidos, al aprobarse la reforma fiscal republicana. Está decisión ha causado inquietud entre algunos especialistas en México, al creer que será de impacto para el país y que debe existir una reacción inmediata para contrarrestarla. Carlos Serrano Herrera, economista en jefe de BBVA Bancomer, destaca en el texto “La anunciada reforma fiscal en Estados Unidos” publicado en el diario El Financiero, que el país deberá tomar con calma la entrada en vigor de esta reforma y por ende definir acciones propias, independientes a los cambios fiscales estadounidenses.

Serrano Herrera explica que esta reforma fiscal en primer término incrementará el déficit fiscal de Estados Unidos de forma importante; las estimaciones establecen que será en 1 trillón y medio de dólares y aumentará la desigualdad del ingreso entre la población, “pues en el mediano plazo significará una de las transferencias de recursos más grandes de la historia estadounidense de familias de clase media hacia las familias más ricas”, hecho que podría determinar que se haya elegido a un presidente populista y nacionalista.

Especialistas en Estados Unidos han tratado de dar un razonamiento a la aprobación de la reforma fiscal, basado en dos factores: primero que promoverá mayor crecimiento de la economía y segundo que ese crecimiento hará que el déficit no crezca, que la reforma “se pagará sola”. Serrano detalla que estos son argumentos incorrectos y señala que, “una política fiscal expansionaria si puede traer un mayor crecimiento si es que se lleva a cabo cuando la economía crece por debajo de su potencial. Eso puede traer un impulso de la demanda agregada que estimule a la economía. Pero cuando se lleva a cabo una expansión fiscal cuando una economía está creciendo por encima del potencial, lo único que se consigue son presiones inflacionarias”.

El economista en jefe de BBVA Bancomer advierte que, ante la mayor inflación derivada del impulso fiscal, la Reserva Federal tendrá que aumentar las tasas más rápido. También argumenta que, “quienes citan que una reforma de este tipo aumenta la tasa de crecimiento de la economía, y que, por consiguiente, aun con tasas más bajas, la recaudación puede aumentar”, obedece a teorías económicas débiles que la propia historia ha demostrado, con mayor claridad durante la presidencia de Ronald Reagan donde aún con la importante reducción de impuestos, el déficit fiscal provocó inflación y estancamiento económico.

México necesita una reforma fiscal de gran calado, ante su baja recaudación fiscal”.

En el caso de México no es necesaria una reacción inmediata ante la reforma fiscal de Estados Unidos. Serrano establece que, lo primero que se debe entender es que el país seguirá siendo más competitivo que Estados Unidos en la producción de manufacturas porque tiene costos laborales sustancialmente más bajos, porque el tipo de cambio se ha depreciado de manera importante, y porque las tasas efectivas de impuestos en México son más bajas que en Estados Unidos.

El economista finalizó especificando que México necesita una reforma fiscal “de gran calado”, ante su baja recaudación fiscal y las importantes presiones de gasto que enfrentará en los próximos años. Por lo que propone explorar la posibilidad del aumento a los impuestos al consumo y una baja en los impuestos que pagan las empresas. Las decisiones fiscales en Estados Unidos deben ser independientes a las que se tomen en México, pues bajar la tasa de impuestos corporativa sin programar otros cambios fiscales relevantes “eliminaría el esfuerzo de consolidación fiscal del gobierno mexicano y haría que desapareciera el superávit fiscal que se tiene programado para 2018”, señala Serrano.

La colaboración completa para el periódico El Financiero se publicó el 22 de diciembre de 2017 y puede consultarse en este Link.

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