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Banca digital Act. 16 may 2018

Las dos caras del 'smartphone'

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El teléfono móvil ha revolucionado las comunicaciones y la aparición del denominado ‘smartphone’ las ha multiplicado geométricamente al abrir un abanico de posibilidades con la incorporación de programas y ‘apps’ de alcances incalculables.

Entre las posibilidades está el desarrollo de la banca móvil que ha tenido en los últimos años una gran expansión. No obstante, existe una cara oculta de estos pequeños y potentes instrumentos de la tecnología moderna que ha derivados en prohibiciones de uso en bancos, aviones u hospitales, según los casos y países.

La utilización de los celulares en los bancos fue prohibida por ley en la Argentina con argumentos que van desde lo estrictamente tecnológico hasta considerarlos instrumentos viables para la comisión de delitos. Hoy está vigente en el país una situación que suele despertar debates pero en la superficie: el enojo de los usuarios que insisten en mirar sus WhatsApp o la recepción de llamadas u otros mensajes amén de incursionar en el mundo de la internet durante la espera.

El riesgo, como se ha demostrado, es que en muchos robos se ha utilizado el teléfono móvil como elemento clave del siniestro. En la Argentina estos episodios reiterados llevaron al Congreso a la sanción de la Ley 26.637 de seguridad bancaria que incluyó la prohibición. Esa norma llevó a los bancos a instalar bloqueadores de señales de celulares.

Subsiste además el argumento más de las interferencias. Un celular emite señales de radiofrecuencia con una potencia superior a los 3 watt en su salida. Lo que se sabe, es que afecta instrumental de los aviones y de artefactos médico de control, pero que sus emisiones no impactarían con gran efecto en computadores.

Pero sin duda, el lado positivo de los smartphone está relacionado con su amplia gama de servicios al usuario y en particular, actualmente, en su utilización para las operaciones bancarias mediante programas que posibilitan navegar para acceder a las versiones web de los bancos. Adherir a los servicios bancarios a través del navegador de un teléfono celular suele ofrecer las mismas opciones que cuando se accede al sitio desde una computadora (homebanking) aunque tal vez con mejores condiciones para evitar cualquier ataque malware.

El lado positivo de los ‘smartphones’ está relacionado con su amplia gama de servicios al usuario

Existen, sin embargo, algunas cuestiones que aclarar y que tienen vinculación con los riesgos en la utilización de la banca móvil. Como por ejemplo la pérdida del aparato, que en principio haría pensar que es un sistema inseguro. Hoy se encuentran en funcionamiento sistemas operativos móviles que demuestran la inexistencia de riesgo porque no se puede robar contraseñas. Para ello, es preciso haber habilitado las funciones de seguridad disponibles del teléfono. Por ese motivo se utilizan códigos cifrados para las comunicaciones hacia y desde el banco.

Las mediciones en la Argentina son prometedoras, una proyección de “eMarketer” demuestra que en 2018 habrá en el país 17 millones de usuarios de smartphones y esto significa una penetración de más del 53% de la población, con uso cotidiano de esos dispositivo y la consecuente posibilidad de que la búsqueda de la bancarización encuentre por allí un camino contundente.

El efecto directo de la adquisición generalizada de smartphones se compatibiliza cada vez más con la perspectiva de que un cliente de banco utilice su teléfono y que sea el indicador de que son cada vez más los argentinos que le pierden el miedo a mover plata con aplicaciones.

El impulso hace que ese panorama de bancarización tenga también mucho que ver con la instalación de la billetera electrónica. Los consumidores ahora podrán tener, en una misma aplicación de su smartphone, todas sus tarjetas cargadas, sean de crédito o de débito, y de cualquier banco. La idea es que la app dé al usuario la posibilidad de elegir cómo abonar un producto o servicio.

De esta manera, el consumidor podrá tener, en una misma aplicación de su smartphone, todas sus tarjetas cargadas, sean de crédito o de débito, y de cualquier banco. La idea es que la app dé al usuario la posibilidad de elegir cómo abonar un producto o servicio, de la forma que le convenga, en el momento; tal como hace cuando elige con qué tarjeta pagar cuando abre su billetera física.

Un 30% de los usuarios de smartphone está dispuesto a usar el celular como medio de pago, mientras que un 49% lo haría luego de esperar a que se masifique. Estas cifras se desprenden de un informe publicado por Carrier y Asociados, un estudio dedicado a la información y análisis de mercado con el foco puesto en el consumo y uso de productos y servicios.

Además, según datos de la CEPAL, Argentina tiene el mayor porcentaje de usuarios de Internet de América Latina (69,4%). La intención de uso en general crece en la medida en que lo hace el nivel socioeconómico.

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