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Análisis Regional 28 oct 2020

BBVA Research prevé que la actividad en el País Vasco se reduzca un 10,5% en 2020 y crezca un 5,8% en 2021

Según las previsiones de BBVA Research, el PIB del País Vasco podría reducirse en 2020 un 10,5%. Esta fuerte contracción se explica por la aplicación de las medidas de confinamiento durante más tiempo del esperado inicialmente, el mayor impacto de las restricciones sobre la demanda interna, la reducción intensa del gasto en bienes y servicios producidos internamente y la desaceleración en Europa. Para 2021, el crecimiento podría situarse en el 5,8%. De cumplirse estas previsiones, se perderían 22.000 empleos en el conjunto de 2020 y 2021. En todo caso, la mayor parte de los riesgos suponen un sesgo a la baja en las previsiones.

El último informe ‘Situación País Vasco’, presentado este miércoles por Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, y Carlos Gorria, director de la Territorial Norte de BBVA, señala que la actividad económica en el País Vasco habría retrocedido cerca del 20% en el acumulado del primer semestre de 2020 respecto a finales de 2019. Por ello, para 2020 el Servicio de Estudios de BBVA rebaja las previsiones de crecimiento de la región hasta el 10,5%, lo que supone un impacto de la crisis menor que en el conjunto de la economía española.

El desplome de la actividad en 2020 se debe a una duración mayor que la esperada de las medidas de confinamiento, las restricciones sobre la demanda interna, en particular sobre el consumo social, la disminución del gasto de las familias vascas, junto a las dificultades en la recuperación del sector industrial y la revisión a la baja de Europa.

La reducción del gasto con tarjetas de crédito o débito de BBVA o en terminales punto de venta de BBVA en la región en los momentos más duros de la pandemia habría sido algo menor (-49%) que la caída del conjunto de España (-55%). Por sectores, el consumo en restauración, ocio y turismo habría experimentado una caída más intensa. Por el contrario, el gasto en alimentación se aceleró y se observó un impulso del comercio electrónico y de productos y servicios de salud. Sin embargo, el menor peso de los sectores de consumo social en el gasto de los hogares realizado en la región explicarían la menor caída del PIB vasco frente al de España.

Desde mediados de mayo, la flexibilización de las restricciones de movilidad y la apertura de negocios apoyaron una intensa recuperación económica, que habría alcanzado el 11,5% en el tercer trimestre respecto al anterior. A esto se añade el notable impulso fiscal y del crédito en España y el País Vasco. En este sentido, destaca el plan de 841 millones de euros puesto en marcha en marzo por el Gobierno Vasco para mejorar la liquidez de las empresas e impulsar las inversiones, y en junio una inversión de 140 millones de euros para apoyar el empleo. Asimismo, para los próximos cuatro años el gobierno regional prevé un plan de reconstrucción que movilizará 10.000 millones de euros.

La economía vasca podría recuperar su nivel precrisis a partir de 2022

Los recientes rebrotes y las medidas restrictivas adoptadas en octubre mantienen la incertidumbre elevada, por lo que la expectativa de crecimiento se modera para el último trimestre del año y los siguientes, tanto en el País Vasco como en España. En este contexto, BBVA Research prevé para 2021 un aumento del PIB vasco del 5,8%, lo que supone una recuperación menor que la media de España. No obstante, este crecimiento no sería suficiente para recuperar el nivel de actividad previo a la crisis, que se encontraría aún un 5,3 % por debajo del observado al cierre de 2019.

Diversos factores explicarían esta evolución. Por un lado, la desaceleración esperada de la economía española y europea podría afectar a bienes estratégicos para la economía vasca. Así, de junio a agosto se observó una evolución negativa de las exportaciones vascas de productos energéticos y semimanufacturas, y aunque en bienes de equipo podría ser más favorable, aún se sitúan por debajo de los niveles alcanzados en el mismo periodo de 2019. También la recuperación del sector automóvil está siendo más lenta. Ello concuerda con un menor avance de la producción industrial menor en el caso vasco, tanto en bienes de equipo como en bienes de consumo duraderos.

Asimismo, la incertidumbre también estaría afectando de forma más negativa a las importaciones vascas de bienes de capital y a la inversión en vivienda. Ante ello, el consumo y la inversión de las administraciones públicas podrían actuar como estabilizadores económicos, que provocarán un deterioro de las cuentas públicas elevando el déficit por encima del 2%.

Impacto heterogéneo de la crisis en el mercado laboral vasco

Según las previsiones de BBVA Research, el empleo podría caer en 2020 un 2,8%, para crecer un 0,5% en 2021. Con todo, en el País Vasco se podrían perder 22.000 puestos de trabajo en el bienio 2020-2021, lo que supone un aumento de la tasa de paro hasta el 10,8% en promedio en 2021.

El impacto de la crisis ha sido significativo, aunque heterogéneo y con algunas diferencias respecto a 2008. Por edades, aunque la caída del empleo continúa siendo mayor entre los jóvenes, en la actual crisis los mayores de 35 años representan más de la mitad de las personas que han perdido su empleo en España. Por género, esta crisis ha afectado de forma más igualitaria a hombres y mujeres, al afectar más a servicios en los que la presencia de mujeres es mayor, y menos a la construcción. Por sectores, aunque la hostelería tiene un menor peso en la región, la especialización en sectores con menor uso del teletrabajo, como la industria, incide negativamente en el empleo regional. Desde el punto de vista territorial, los municipios capitalinos y sus áreas urbanas, en particular el Gran Bilbao, resultaron menos afectados que el resto al cierre del tercer trimestre. Por el contrario, la contracción del empleo fue mayor en comarcas más industriales como el Alto y el Bajo Deba, o el Duranguesado.

Factores de incertidumbre

La evolución de la pandemia es uno de los principales riesgos para la recuperación, especialmente ante los rebrotes recientes como los de Gipuzkoa, que podría reducir la movilidad y la actividad. Por tanto, es prioritario mejorar la capacidad del sistema sanitario, así como desarrollar medicamentos efectivos en el tratamiento y una vacuna.

El efecto del Next Generation EU (NGEU) y las reformas que se puedan acometer para hacer frente a las debilidades estructurales de la economía son también factores de incertidumbre.

Por otro lado, la elevada temporalidad y el pequeño tamaño medio de las empresas vascas podrían dificultar la recuperación. Por ello, BBVA Research señala la necesidad de un amplio consenso para tomar medidas y reformas que garanticen la seguridad de la población, protejan el tejido productivo y reduzcan el impacto económico.

En todo caso, se mantiene la posibilidad de que se presenten escenarios más positivos. La posibilidad de contar con una vacuna durante el próximo año y medio, la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado o avances en medidas que mejoren la capacidad de crecimiento de la economía española y vasca podrían dar lugar a crecimientos superiores a los previstos en esta publicación.

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