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Historia 27 mar 2019

Billetes que marcaron una época en España y desaparecieron

A finales del mes de enero, el Banco de España dejó de emitir billetes de 500 euros en virtud de una decisión tomada por el Banco Central Europeo, y que consideraba que se utilizaban en operaciones de blanqueo de dinero y otras actividades ilegales, como el narcotráfico o el terrorismo. Aunque seguirán siendo de curso legal, circulando libremente por todo el territorio comunitario, ningún banco central de la eurozona, con la excepción del alemán y del austríaco, producirán más ‘binladens’, que es el nombre popular por el que les conocían muchos, dado que todo el mundo hablaba de ellos pero habitualmente nadie los veía.

No han sido estos los únicos billetes populares entre los españoles, sino que desde que el 19 de octubre de 1868 en que se estableció en nuestro país un nuevo sistema monetario para adecuarse a la Unión Monetaria Latina ha habido muchos más ejemplos. Incluso desde hacía un siglo antes ya circulaban distintas emisiones de papel moneda, desde que el rey Carlos III importó la idea del Banco de Estocolmo, pero no fue hasta 1874 que se realizó la primera emisión de un billete en pesetas por parte del Banco de España. En aquel año se imprimieron los de 25, 50, 100, 500 y 1.000 pesetas, que sólo fueron manejados por entidades financieras debido a su elevado valor. El más conocido terminó siendo el de 25, por el grabado de dos niños llevando cestas sobre la cabeza, aunque más adelante fueron muy queridos los de 100 pesetas, que llevaron la imagen de, por ejemplo, Quevedo, Gustavo Adolfo Bécquer, Manuel de Falla o Cervantes.

A partir de ese momento, el volumen de billetes comenzó a crecer de manera incesante en España, en paralelo al desarrollo del país, aunque se mantuvieron sólo esos cinco valores originales de emisión hasta 1.935. Ese año se imprimieron nuevos billetes de 5 y 10 pesetas, que se hicieron muy famosos, especialmente entre los coleccionistas ya que muchos de ellos ni siquiera llegaron a entrar en circulación debido al comienzo de la Guerra Civil unos meses más tarde.

Dada la época de carestía en que empezaba a entrar la economía española, se dio otra circunstancia curiosa en relación a estos dos papeles moneda, ya que no estaban respaldados por una cobertura metálica, sino que fueron considerados certificados de garantía que circularían en lugar de las monedas (la apreciación de la plata obligó al Gobierno a retirar de la circulación muchos ‘duros’ de plata porque había gente que los fundía para vender el metal).

Durante la Guerra Civil, la escasez de moneda metálica obligó al Gobierno de la República a poner de nuevo en circulación antiguos billetes que ya se habían retirado, muchos de ellos con la imagen de Alfonso XIII, mientras que la nueva fábrica de la moneda localizada en Valencia producía billetes de 50 céntimos, 1 y 2 pesetas. El Estado llegó incluso a poner en circulación discos de cartón con un sello de correos adherido para autentificar el valor en pesetas, dada la escasez de papel moneda, mientras que distintas autoridades regionales, como Asturias, País Vasco, Aragón o diversos ayuntamientos de Cataluña emitieron sus propios billetes.

Al final de la guerra se calcula que más de 3.000 billetes diferentes circularon en la zona republicana

En el bando nacional se intentaron emitir billetes propios en 1936 en Zaragoza, pero la falta de calidad obligó a tener que recurrir a la colaboración extranjera. Las casas Guisecke Devrient de Alemania y Coen Cartevalori de Italia imprimieron todos los billetes del Gobierno de Burgos, entre 1937 y 1938, entre ellos también el de 1 peseta, que fue el más utilizado durante los años siguientes por la población.

Acabada la contienda, a partir de 1940 la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre asumió en exclusiva la producción de papel moneda en España, mientras que, a partir de la década de los setenta comenzaría a emitirse el billete de 5.000 pesetas, que sería muy popular entre los ciudadanos gracias a que su puesta en circulación en 1976, con la imagen del rey Juan Carlos I y de Cristóbal Colón coincidía con el cambio de régimen en el país.

A partir de ese momento, y hasta el adiós de la peseta en febrero de 2.002, se emitieron billetes que también terminaron por ser muy populares, como el de 500 pesetas en 1.979 (con el rostro de Rosalía de Castro), las nuevas ediciones del de 1.000 pesetas (con Hernán Cortés y Pizarro) o el de 2.000 pesetas (con José Celestino Mutis y el Jardín Botánico de Madrid).

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