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El crecimiento del consumo privado se situará por debajo del 2% en el bienio 2019-2020

El consumo de los hogares perderá tracción en 2019 y 2020, según el informe Situación Consumo de BBVA Research correspondiente al primer semestre del año. En concreto, crecerá un 1,8% este año y un 1,7% en 2020, seis décimas menos que el avance promedio registrado en el periodo 2017-2018.

En la primera mitad de año, el consumo privado “mantuvo el pulso”. Aunque el gasto de las familias aumentó menos de lo esperado entre enero y marzo (un 0,4% trimestral), la información coyuntural disponible sugiere que habría repuntado ligeramente en el segundo trimestre.

El dinamismo del consumo será menor en la segunda mitad de 2019 y en 2020, principalmente por tres motivos. En primer lugar, por la desaparición de los elementos transitorios que incentivaron el gasto en años precedentes, como la demanda embalsada de bienes duraderos y el impacto de la política monetaria expansiva sobre la carga financiera de las familias.

En segundo lugar, debido al menor empuje de algunos de los determinantes del consumo, como la riqueza financiera neta, afectada por la volatilidad de las cotizaciones bursátiles y la reorientación del ahorro hacia activos más seguros, pero menos rentables.

En tercer lugar, debido al aumento más modesto de la financiación al consumo y al repunte de la tasa de ahorro, tanto por factores coyunturales, relacionados con la mayor incertidumbre, como estructurales, asociados al envejecimiento de la población.

El descenso de las compras de turismos condicionó el consumo hasta junio

El número de automóviles matriculados cada mes entre enero y junio fluctuó en torno a las 105.000 unidades— cuando se descuentan las variaciones por causas estacionales y de calendario–, 5.500 menos que las estimadas en el segundo semestre de 2018.

El canal particular fue el principal responsable de la disminución de las matriculaciones. El avance discreto de algunos de los determinantes de la demanda, como la renta, la riqueza y la financiación, el adelantamiento de las ventas al tercer trimestre del pasado año –como consecuencia de la entrada en vigor en septiembre del nuevo protocolo de homologación de emisiones–, y el aumento de la incertidumbre –tanto sobre la situación económica como sobre el impacto de las exigencias medioambientales en la utilización y el valor residual de los vehículos–, provocaron una reducción del 12,3% interanual de las matriculaciones de turismos por particulares hasta junio.

Las buenas noticias para el sector provienen del canal de renting del segmento SUV (Sport Utility Vehicle) y de los automóviles de propulsión alternativa. Las matriculaciones de turismos en renting aumentaron el 7,9% en la primera mitad del año, hasta rozar las 140.000 unidades. Este canal concentró uno de cada cinco vehículos matriculados entre enero y junio. Los SUV, por su parte, continuaron liderando las ventas en el primer semestre hasta representar el 45,3% del mercado.

Finalmente, las matriculaciones de automóviles de propulsión alternativa (eléctricos, híbridos, de hidrógeno y de gas) también avanzaron a tasas de dos dígitos en la primera mitad de 2019 (42% interanual) hasta alcanzar el 10,5% de las ventas, cuatro puntos más que en 2018.

La venta de turismos caerá en 2019, pero podría crecer en 2020

Aunque las matriculaciones de automóviles descenderán en 2019, podrían repuntar ligeramente en 2020. En este año, tanto el incremento de la renta como la disminución de la tasa de paro perderán impulso, lo que podría ser compensado por el crecimiento demográfico, la reducción esperada del precio relativo del carburante y del coste de las nuevas operaciones de financiación al consumo.

Como resultado, el avance de las matriculaciones de turismos se situaría entre el 0% y el 4% para el conjunto del año, y podría recuperar buena parte de lo perdido en 2019 si la incertidumbre regulatoria no aumenta.

La financiación al consumo seguirá creciendo en 2019, pero a menor ritmo

El crecimiento del volumen de nuevas operaciones de crédito al consumo se ralentizó hasta el 5,1% en la primera mitad de 2019, doce puntos menos que en el promedio de 2018, en un contexto de estabilidad de los tipos de interés y de repunte de la morosidad.

La moderación del flujo de financiación y el avance de las amortizaciones se tradujeron en una desaceleración del crecimiento del saldo vivo de crédito al consumo hasta el 10,7%. Sin embargo, dado que el stock de crédito de las restantes carteras continuó descendiendo, la participación del consumo en la financiación agregada se incrementó hasta rozar el 8%, en línea con la de otros países de la eurozona, como Francia o Italia.

En el conjunto del año, se prevé que la nueva financiación al consumo siga creciendo, aunque a tasas menores que las registradas en 2018, lo que se traducirá en una expansión más acotada del saldo vivo.

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