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¿Cómo está Chile en materia de productividad?

Productividad significa hacer mejor las cosas, hacer más con los mismos recursos, combinarlos de manera más eficiente para lograr mejores resultados. Y es precisamente una mayor productividad, además de más inversión y trabajo, lo que necesitamos en Chile para volver a observar tasas de crecimiento como las que cambiaron la calidad de vida de millones de compatriotas en los últimos 25 años.

En los periodos  de alto crecimiento del país, la productividad aportaba cerca de un tercio de esa expansión. Pero en la última década aportó muy poco o incluso restó, según las distintas mediciones. Esto es preocupante, y lo es aún más si consideramos que hoy existe menos espacio para crecer vía mayor capital y trabajo por los rendimientos decrecientes y  un menor aumento de la población. En consecuencia, las mejoras de productividad se vuelven fundamentales.

Parte importante de la diferencia entre el ingreso por habitante de Chile y el de los países desarrollados se explica por diferencias de productividad. El crecimiento sostenido de la productividad total de los factores (PTF) es fundamental para promover el crecimiento económico, elevar el nivel de vida y de equidad. Aumentar la productividad significa aumentar el bienestar de los ciudadanos en el largo plazo.

Con una economía dependiente de la explotación minera, debería inquietarnos constatar que la productividad en este sector haya caído 1,2% anual en los últimos 15 años, aún después de ajustar por el deterioro en la ley de los yacimientos. La PTF de la minería retrocedió 8,8% anual entre 2000 y 2014. Esto tiene implicancias no menores, puesto que afecta el empleo (directo e indirecto), la inversión, y la actividad económica en general, aparte de la recaudación fiscal, entre otras variables.

Productividad laboral en minería

Comisión Nacional de Productividad.

La lectura de lo anterior es doble. Por un lado, justifica los esfuerzos de la minería privada y estatal por mejorar la eficiencia y procesos, algo que hemos estado viendo de manera intensa durante los últimos dos a tres años. Por otro, alerta sobre la urgencia de explorar nuevos sectores dentro de la matriz productiva.

Muchos de esos sectores no están siendo explotados en la actualidad, en alguna medida porque su desarrollo fue opacado por la creciente participación y absorción de recursos del sector minero. Es decir, la economía chilena no ha avanzado en su complejidad productiva, entendida como la abundancia de empresas diversas y competitivas (internacionalmente) en variados sectores productivos.

El desafío es grande. Aunque el deterioro de la productividad no es exclusivo de Chile, el nivel alcanzado por el país es bajo. Por ejemplo, un trabajador minero en nuestro país solo produce el 65% del valor agregado que genera un trabajador de este mismo rubro en Estados Unidos, aunque la brecha también se observa en otros sectores como la banca (61%) y la Industria (28%)

Productividad laboral sectorial: Chile vs EE.UU.

McKinsey (22014)

¿Qué hacer para mejorar la productividad? Las propuestas para mejorar la productividad han provenido tanto del sector privado como público. Recientemente, la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) –agrupación gremial que reúne a las principales ramas empresariales de Chile–, formó un grupo amplio de trabajo en el que BBVA participó activamente diseñando propuestas concretas para mejorar la productividad. El Gobierno también formó la Comisión Nacional de Productividad (CNC), que ha realizado estudios para detectar las trabas a nivel sectorial.

Cuando se trata de determinar los factores o elementos a nivel general sobre los cuales debemos trabajar ardua y persistentemente en el tiempo, emergen de manera recurrente la supresión de trabas regulatorias que generan pérdidas de eficiencia, incentivar la competencia, mejorar el capital humano de los trabajadores, aumentar la flexibilidad laboral, eliminar la burocracia y las dificultades para invertir en infraestructura para el desarrollo. Cada uno de los anteriores abarca una enormidad de ajustes en todos los estamentos de la sociedad. La buena noticia es que parte importante de la tarea, específicamente el diagnóstico, estaría en gran medida terminado. Ahora toca ponernos a trabajar de manera coordinada y mirando hacia adelante.

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