En el último tramo de 2017, la Unión Europea ha avanzado en su hoja de ruta para profundizar en la Unión Económica y Monetaria Europea (EMU, por sus siglas en inglés). La UE da así un paso adelante para su integración económica, tras un año marcado políticamente por las elecciones en Holanda, Francia y Alemania y las negociaciones del ‘brexit’ en Reino Unido. Una de las propuestas de mayor calado es la conversión del actual Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) en un Fondo Monetario Europeo (FME). 2018 arranca con el reto de ponerlo en marcha.

El Fondo Monetario Europeo (FME) propuesto por la Comisión tendría capacidad de apoyo a los Estados miembros de la zona del euro con dificultades financieras, tal y como lo hace el MEDE actualmente, con una toma de decisiones rápida en casos de urgencia. Además, y esto es una novedad, el FME actuaría como prestamista en última instancia del Fondo Único de Resolución para la resolución ordenada de bancos en quiebra.

Además, la Comisión propone impulsar nuevas reformas estructurales y mantener los niveles de inversión, así como tomar iniciativas para completar la unión bancaria. Una de las iniciativas más destacadas es la creación de un ministerio de Economía y Finanzas de la eurozona. El nuevo cargo de ministro europeo permitiría reforzar la coordinación de las políticas económicas y fiscales de la UE y de la zona del euro, representando a Europa en las reuniones del G20 y del FMI. Además, desempeñaría el cargo de vicepresidente de la Comisión y de presidente del eurogrupo.

Avances concretos, pero sin cambios radicales

Éstas son “propuestas concretas” bien recibidas para profundizar en la unión económica y monetaria europea, tal como destacaba José Manuel González-Páramo, consejero ejecutivo de BBVA, en un foro económico celebrado en Roma.

En opinión de Miguel Jiménez, economista jefe para Europa de BBVA Research, “las propuestas no satisfacen a los países del entorno de Alemania, que sólo aceptarían el nuevo FME si se le permite reforzar el control de los presupuestos nacionales de manera independiente”. En un artículo publicado en el diario Expansión, el economista considera que estos avances no son “radicales” (al dejar fuera los eurobonos y dejar en el aire la conclusión de la unión bancaria) pero son “pasos hacia adelante” con un “valor simbólico importante, y pueden contribuir a restaurar la confianza entre los países del norte y sur de Europa”.

En definitiva, la Comisión cumple con el compromiso de establecer acciones concretas sobre el futuro de la EMU, como se acordó en el Informe de los Cinco Presidentes de 2015 y el Discurso sobre el Estado de la Unión de 2017.  Todo apunta a que desarrollará estas iniciativas en mayo de 2018, con el objetivo de que el Parlamento Europeo y el Consejo las adopten en 2019.

Este paquete de iniciativas, basado también en ideas presentadas desde el Parlamento Europeo y por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, llega en un momento de optimismo sobre la economía europea. BBVA Research estima en su último Observatorio un crecimiento de entre el 0,6% y 0,7% en el último trimestre de 2017. En el total del año, BBVA Research estima un crecimiento de al menos un 2,2%. En 2018, las previsiones de BBVA Research para el PIB europeo apuntan a un crecimiento del 1,8%.

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