Valor de las acciones: cómo calcular si están caras o baratas
La decisión de comprar una u otra acción no es sencilla. Los grandes inversores cuentan con asesores y expertos que manejan sus carteras. Sin embargo, las personas que no se dedican profesionalmente a ello deben conformarse con su intuición. Pero al margen de tendencias y modas, en la Bolsa existen una serie de parámetros que permiten analizar si el precio de una acción es o no el adecuado.
El precio es la cantidad de dinero que está dispuesto a pagar un comprador por un bien, pero en el mundo bursátil no siempre es fácil determinar la diferencia entre precio y valor. Pero en la Bolsa, como en todas la disciplinas, existen una serie de “fórmulas” para saber si un valor es caro o barato. Para ello, existen diferentes recursos que los inversores pueden consultar en Internet y sirven para operar de una forma más racional en los mercados.
Cómo calcular el valor de las acciones con el PER (Price Earnings Ratio)
El PER o Price Earning Ratio (relación entre precio y beneficio) es el indicador por excelencia en el mundo bursátil. Éste relaciona el precio al que cotiza una acción con los beneficios que genera esa empresa, es una simple división entre el precio de la acción y el beneficio neto entre el número de acciones de esa empresa.
De esta división sale un número que indica los años necesarios para recuperar la inversión teniendo en cuenta los beneficios que genera. Así, cuanto más elevado sea el PER, más cara está la acción porque es mayor el precio que están pagando los inversores por el beneficio. Y al revés, un PER bajo indica que la acción está más barata.
El PER no tiene rangos universales que permitan clasificar una acción como “barata” o “cara” por sí solo. Su interpretación es siempre relativa y debe hacerse comparándolo con empresas del mismo sector, su evolución histórica y las expectativas de crecimiento. Un PER alto puede estar justificado en compañías con buenas perspectivas de crecimiento, mientras que un PER bajo no siempre indica una oportunidad de compra, sino que puede reflejar que el mercado espera un peor desempeño futuro o percibe mayores riesgos en la empresa.
Valor en libros: qué indica sobre el valor real de las acciones
Esta variable no es tan conocida como el PER, pero permite saber cuál es el valor “real” de una compañía. Como su nombre indica, el valor en libros de una acción tiene en cuenta cuánto valen los activos de esa compañía, atendiendo a su contabilidad. Pero no sólo sus activos, sino el valor de sus activos menos sus obligaciones dividido entre el total de las acciones que hay en circulación.
Explicado de una forma más sencilla, sería sumar todos los bienes (edificios, maquinaria y patentes, entre otros) que tiene una empresa y restarle las deudas. El resultado sería el valor en libros, que dividido entre el número de acciones nos dice cuál es el precio “real”. Si esté está por encima del precio de mercado, quiere decir que se está comprando una acción cuyo valor intrínseco es mayor. Mientras que si es menor que el precio de cotización, indica que en la compra se está pagando algo más.
Esta variable comparada con su precio de mercado se conoce como precio entre el valor en libros (PVL), cuyo múltiplo señala cuántas veces se está pagando en el mercado el valor en libros (valor patrimonial) de la empresa.
Flujo de caja libre: clave para estimar el valor de las acciones
El flujo de caja libre (Free Cash Flow, FCF) refleja el efectivo real que una empresa genera tras cubrir sus gastos operativos y las inversiones necesarias para mantener o expandir su actividad. A diferencia del beneficio contable, el FCF muestra el dinero disponible para remunerar a los accionistas, reducir deuda o reinvertir en el negocio, por lo que ofrece una visión más fiel de la capacidad económica de la empresa.
En valoración, el enfoque más utilizado consiste en estimar los flujos de caja libres futuros y descontarlos a valor presente mediante una tasa de interés que refleja el riesgo de la inversión. Este método, conocido como descuento de flujos de caja (DCF), parte de la idea de que el valor de una empresa —y por tanto de sus acciones— depende del efectivo que será capaz de generar en el futuro.
Empresas con una generación de caja sólida y sostenible tienden a tener mayor valor, ya que pueden financiar su crecimiento, cumplir con sus obligaciones y retribuir al accionista.
Rentabilidad por dividendo: clave para evaluar una inversión en bolsa
La rentabilidad por dividendo es otra de las variables más utilizadas para comparar la cotización de una acción y resulta esencial para los pequeños inversores. Este porcentaje compara el dividendo esperado por acción entre el precio de cotización de ésta. Así, cuanto más alto mejor.
En términos generales, las empresas con una mayor rentabilidad por dividendo suponen una mejor compra, ya que el inversor recibirá mayor parte del beneficio vía dividendos. Esta variable deben tenerla especialmente en cuenta aquellos inversores que buscan cobrar de forma recurrente dividendos.
Además de una alta rentabilidad por dividendo, los inversores que quieran cobrar de forma recurrente un dividendo deben atender a otras dos cosas fundamentales para ello: que las acciones sean de empresas grandes y que tengan un negocio recurrente.
‘Pay out’: cuánto beneficio reparten las empresas a los accionistas
El 'pay out' no es en sí mismo un ratio bursátil, pero permite a los inversores saber qué parte del beneficio está dispuesto a repartir la compañía entre sus accionistas. Las empresas que cotizan en Bolsa pueden hacer dos cosas con el beneficio:
- Guardarlo (utilizándolo para crecer o para seguir investigando o invirtiendo)
- Repartirlo
En el segundo caso, en el de aquellas empresas que decidan repartir los beneficios entre los accionistas, habrá que estar especialmente atentos al porcentaje que están dispuestos a distribuir. Ese es el concepto de ‘pay out’. Así, si un consejero delegado anuncia un ‘pay out’ del 20%, supondrá que se repartirá entre los accionistas un 20% del beneficio de ese año; en el caso de que fuera de un 50%, supondría distribuir la mitad de las ganancias.
Beneficio por acción (BPA): cómo medir la rentabilidad empresarial
El beneficio por acción o BPA es una variable muy utilizada, ya que tiene en cuenta el beneficio que genera una empresa entre su número de acciones. El cálculo es muy sencillo: la división del beneficio de un trimestre o de un año entre el número de acciones en ese momento. Cuanto mayor sea, indicará que mayor es el beneficio capaz de generar la empresa por cada acción. Aunque claro, esto siempre debe contextualizarse.
También existe el beneficio por acción estimado, que en vez de tener en cuenta el beneficio de la compañía toma como referencia las expectativas de beneficio que hay en la empresa entre el número de acciones.
Precio objetivo: qué estiman los analistas
Por un lado está el precio de mercado, que es el precio al que cotizan las acciones y que se puede consultar casi a tiempo real en diversas webs, y otro es el precio objetivo. Éste es el precio que otorgan los expertos, bancos de inversión y sociedades de valores principalmente, a las acciones. Estos precios objetivos están basados en un análisis de expertos, sirviendo, por lo tanto, como guía a la hora de tomar decisiones. En cierta manera, podríamos decir que se refiere al "precio justo” de una acción.
Beta: cómo medir el riesgo en el valor de las acciones
La beta es una variable que no se utiliza muy a menudo, pero permite saber la diferencia existente entre la rentabilidad de una acción y el índice de referencia. Es decir, cómo se comporta la acción con respecto al selectivo. Así, si una acción tiene una beta 1 significa que hará exactamente lo mismo que haga el índice. Es decir, si el Ibex sube el 5% y una empresa tiene Beta 1 subirá un 5%. Pero si el Ibex cae un 10%, la empresa también caerá un 10%.
Por lo tanto permite saber cómo es el comportamiento de las acciones dependiendo de la evolución del índice. Pero si la beta es superior a 1, la acción subirá más si el índice sube, pero también bajará más si éste cae. Una beta por debajo de 1 indica que si el Ibex sube un 10%, la acción lo hará por debajo. Por ejemplo, si una empresa tiene una beta del 0,5 y el Ibex sube un 10%, la compañía solo subirá un 5% y a la inversa, sucederá lo mismo.
La beta se estima a partir de series históricas de rendimientos mediante regresión, por lo que su fiabilidad depende del número de observaciones utilizadas. En la práctica profesional y académica, es habitual emplear ventanas de entre 1 y 5 años (con datos diarios o mensuales), ya que periodos demasiado cortos, como unos pocos meses, generan estimaciones poco robustas y con alto nivel de ruido estadístico. Esta variable hace referencia al pasado, por lo que la acción puede comportarse de forma diferente en el futuro. Pero es otra de las distintas fórmulas a tener en cuenta a la hora de optar por una u otra acción.
Criterios ESG: impacto en el valor de las acciones a largo plazo
La integración de criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) se ha consolidado como un factor relevante en la creación de valor empresarial, al influir tanto en la rentabilidad como en el perfil de riesgo de las compañías. Según la experiencia de Morgan Stanley, la sostenibilidad forma parte de la estrategia de valor de una empresa a largo plazo, al contribuir a construir negocios más resilientes y preparados para el futuro.
En este contexto, el análisis ESG se ha incorporado progresivamente a los modelos de valoración, ya que aporta información adicional sobre la sostenibilidad y calidad del negocio más allá de los datos financieros tradicionales. Empresas con un buen desempeño en estos criterios tienden a atraer mayor inversión y a mantener ventajas competitivas a largo plazo, lo que refuerza su valor intrínseco y su capacidad de generar retornos sostenibles.
Preguntas frecuentes sobre el valor de las acciones
¿Qué es el valor de las acciones?
El valor de las acciones es una estimación del precio justo de un título en función de los beneficios, activos, riesgos y expectativas de crecimiento de la empresa.
¿Cómo saber si una acción está cara o barata?
Se puede evaluar mediante ratios como el PER, el valor en libros o el flujo de caja libre, comparándolos con empresas similares y su evolución histórica.
¿Qué indicador es más importante para valorar acciones?
No existe uno único. El PER, el BPA, el flujo de caja libre y la rentabilidad por dividendo aportan información complementaria.
¿Qué diferencia hay entre precio y valor de una acción?
El precio es lo que el mercado paga en un momento dado, mientras que el valor refleja su estimación fundamental basada en datos financieros.
¿Cómo influyen los criterios ESG en el valor de las acciones?
Las empresas con buen desempeño ambiental, social y de gobernanza suelen ser más sostenibles y atractivas para inversores a largo plazo.
¿Qué es el flujo de caja libre y por qué es clave?
El flujo de caja libre muestra el efectivo disponible tras inversiones y gastos, siendo esencial para valorar la capacidad real de generar dinero.