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Tecnología Act. 18 ago 2017

El futuro es imprimible en tres dimensiones

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El 68% de las empresas va a aumentar sus inversiones en tecnología 3D durante 2015.

1983. El ingeniero estadounidense Charles Hull dedica sus ratos libres para seguir trabajando en prototipos de muebles utilizando para ello luz ultravioleta (UV). Hull, intraemprendedor, continúa en su pequeño laboratorio casero y experimenta con fotopolímeros, materiales de base acrílica y líquidos hasta que son tratados con una luz ultravioleta. Entonces, inmediatamente se vuelven sólidos.

La nueva tecnología, que bautiza y patenta como “estereolitografía”, utiliza diferentes resinas fotosensibles, en estado líquido, que se solidifican capa a capa al exponerlas a un láser con frecuencia UV de forma selectiva. Siguiendo el ejemplo de muchos colegas norteamericanos, en su casa nace un invento que va a revolucionar la sociedad:  lo que hoy en día se conoce como impresión 3D.

“Yo trabajaba para una empresa en la que necesitábamos hacer objetos de plástico, para probar prototipos de nuestros productos. Había que hacer primero un molde, para luego inyectar el plástico… Pensé que sería más fácil si pudiera fabricar el objeto directamente, creándolo capa a capa con el mismo plástico», declara en 2014 en la gala de los Premios a los Inventores Europeos 2014 de la Oficina Europea de Patentes tras recibir el premio reservado a la categoría de países no europeos.

Ese mismo año, señalaba en la CNN que en el despegue de la impresión 3D ayudaron los “makers” – esa generación que se cimenta en la producción a pequeña escala a través de la tecnología, trabaja en comunidad y que ha dejado de ser una moda pasajera para convertirse en todo un fenómeno-.

“La tecnología floreció realmente en los últimos años; en el sentido de crecimiento muy rápido y de reconocimiento. Creo que hay muchas cosas que contribuyeron a ello: las aplicaciones médicas y, desde luego, el movimiento maker, ya que gracias a las máquinas de bajo coste se ha conseguido que los aficionados se interesen en inventar y en fabricar mediante la impresión 3D”.

Para el padre de la impresora 3D, su invento se ha convertido en todo un éxito al dar un paso más a lo que aportaba el ordenador: fomentar la creatividad y el cambio en el diseño y fabricación de productos. “A nivel individual creo que hay una especie de gran necesidad reprimida: estamos en la era de los ordenadores y todo está en una pantalla y de forma remota, por lo que hemos perdido el tipo de resultado tangible. Esto es un medio para convertir en realidad y de forma directa algo existente en el ordenador”, declaraba en 2014 Hull, también fundador de la empresa californiana 3D Systems que lidera el mercado mundial.

La evolución del 3D

Un año después de estas palabras, la impresión 3D avanza. Y parece que lo hace a pasos agigantados. El 68% de las empresas afirman que van a aumentar sus inversiones en tecnología 3D durante 2015 (según la encuesta realizada por Sculpteo que recoge Forbes con una muestra de 1.118 representantes de 16 tipos de empresas en 50 países). Este crecimiento en el número de inversiones no es nuevo, y ya se observó tímidamente en 2014, por lo que parece que se trata de un crecimiento estable del sector.

A pesar de la gran diversidad de sectores reflejados en la encuesta ‘The state of 3D printing‘, existe consenso a la hora de citar los factores determinantes en la adopción de la tecnología 3D por parte de las empresas, que serían, según el 50% de los encuestados, el precio de los materiales y suministros y la capacidad de la maquinaria utilizada. Como factores secundarios destacan la comprensión de las necesidades de los clientes, el marco legal y la formación de los empleados, entre otros.

Dentro del perfil de los encuestados, la muestra diferencia dos “escuelas” distintas: la escuela Europea en la que la tecnología 3D recae en el dominio únicamente de especialistas debidamentes capacitados y entrenados para ello; y la escuela americana cuya impresión 3D está accesible para todos los empleados de las compañías, independientemente de sus capacidades o funciones.

El estudio también destaca que los usuarios de 3D tienen ventajas muy significativas en la aceleración del desarrollo de productos y en ofrecer productos personalizados y series limitadas. Las tendencias que resaltan los encuestados en un futuro próximo son: impresión en materiales, nuevos mercados y modelado 3D fácil.

Como concluye Bastien Rechke, de R&D Mechanical Engineer at Withings:  “Ser capaces de producir prototipos de una manera rápida para validar su estructura y su funcionalidad real, supone un enorme valor añadido. Con la gran variedad de materiales y acabados disponibles en la impresión 3D, ahora mismo podemos simular las características del producto final. Durante la fase de diseño, es esencial disponer de diferentes prototipos en la mano para ser capaces de elegir aquel que es mejor que el resto. Poder disponer de piezas físicas es también una oportunidad para anticiparnos a cualquier problemarelacionado con el producto y,  por tanto, mejorar su diseño”.

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