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Guía de finanzas para no financieros: diversificación del riesgo

La diversificación del riesgo consiste en invertir el capital en distintos activos para minimizar el riesgo en caso de que uno de ellos no funcione como se tenía previsto. Una cartera bien diversificada permite participar en una gama más amplia de oportunidades de inversión y mejorar su rentabilidad.

Cualquier inversión conlleva un cierto grado de incertidumbre ya que está sujeta a circunstancias que pueden hacer que el resultado final no sea tan favorable como se esperaba. La diversificación reduce el riesgo y permite equilibrar el rendimiento de la cartera de inversiones, entendida esta como el conjunto de instrumentos financieros que mantiene el inversor (acciones, fondos, depósitos bancarios, bonos, etc.).

Hay muchas formas de diversificar la cartera de inversiones.

Diversificación por activos

Una cartera bien repartida puede consistir en mantener, de una forma equilibrada, una combinación de renta variable, fija y activos del mercado monetario. Si una persona tiene 1.000 euros para invertir, compra acciones de una sola empresa y la cotización de la misma baja o la compañía acaba en bancarrota, el inversor registrará pérdidas. Sin embargo, si divide esos 1.000 euros para invertirlos en distintos activos, la ganancia dependerá del promedio de rentabilidad de toda la cartera. Lo que pierda, por un lado, puede ganarlo por otro.

Para facilitar la tarea, las entidades financieras suelen ofrecer productos, gestionados por profesionales, que invierten según el perfil y los objetivos de su cliente. Estos productos son los fondos. Se trata de una forma de diversificar automáticamente en la que el cliente delega en los expertos la tarea de elegir dónde poner su dinero.

Diversificación por sectores

Los ciclos económicos marcan la evolución de unos sectores de actividad respecto a otros. Normalmente, los sectores que producen bienes de primera necesidad suelen ser los que mejor sobrellevan las recesiones. En cambio, las épocas de bonanza marcan el éxito de las empresas tecnológicas y de construcción.

A la hora de gestionar la cartera de inversiones conviene tener en cuenta este principio y adquirir títulos de compañías de sectores variados. De esta forma, el hecho de que alguno se vea afectado por la marcha de la economía, no perjudicará a toda la cartera de inversiones.

Diversificación por zonas geográficas  

Si un inversor solo tiene acciones en las empresas de su país, cualquier bajada en las previsiones económicas nacionales puede perjudicar a toda su cartera. Una forma de diversificar a nivel geográfico consiste en invertir en empresas multinacionales que coticen en países con seguridad jurídica. Las grandes compañías tecnológicas, como Apple, con sede en Estados Unidos, pero con ingresos diversificados geográficamente, son buenos ejemplos de esta tendencia.

Diversificación por fondos

Por muy bien diversificado que esté un fondo de inversiones, nunca podrá abarcar todos los sectores y zonas geográficas que le puedan interesar al usuario. Por ese motivo, un fondo de fondos, que toma participaciones en otros fondos de inversión o compra acciones de sociedades de inversión, puede resultar beneficioso ya que abarca más sectores.

Tener una cartera equilibrada y bien diversificada es importante para obtener beneficios y reducir el estrés financiero. A la hora de invertir, conviene hacerlo con una cantidad que no se necesite en el corto y medio plazo, ya que puede verse reducida o incluso perderse. Además, es importante conocerse para tener muy claro cuál es el perfil de inversor que se tiene y operar con mayor o menor riesgo en función del mismo. De esta forma, se sacará el máximo partido a la cartera de inversiones para participar en una gama más amplia de oportunidades.

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