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Inflación 20 nov 2018

Guía de finanzas para no financieros: la inflación

La inflación es una subida generalizada de los precios en un país, durante un tiempo determinado. Cuando esto ocurre baja el valor de la moneda ya que, al ser todo más caro, pueden adquirirse menos bienes y servicios con ella.

Para medir el aumento de la inflación se utiliza el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Se trata de un valor numérico que refleja las variaciones que sufren los precios, de un conjunto predeterminado de bienes y servicios que se suelen adquirir en los hogares, en un periodo de tiempo determinado.

Causas de la inflación 

  • Inflación por demanda: la que se produce cuando hay un aumento excesivo de la demanda agregada (el total de bienes y servicios que demanda un país, a un determinado nivel de precios, en un periodo de tiempo acotado). Este crecimiento de la demanda se traduce en una subida de precios.
  • Inflación estructural: se da cuando el precio de un producto o servicio determinado aumenta, ‘contagiando’ al resto del mercado.

  •  Inflación de costes: tiene lugar cuando sube el precio de uno o más factores de producción (por ejemplo: de las materias primas), lo que repercute en el coste del producto final y, por lo tanto, en el consumo. 

Tipos de inflación

  • Moderada: la subida de los precios se hace de una forma lenta y de acuerdo con el poder adquisitivo de los ciudadanos. En este caso, el ahorro y la inversión no tienen por qué verse alterados.
  • Galopante: los precios suben de forma rápida e impredecible por lo que, si no se controla, puede desembocar en una crisis económica.
  • Hiperinflación: es el escenario más grave. Los precios aumentan velozmente y la moneda va mermando su valor real por lo que los ciudadanos pierden su poder adquisitivo. En este caso, si se incrementa la cantidad de dinero en circulación se depreciará aún más la moneda y su valor seguirá cayendo rápidamente.

Efectos de la inflación 

  • Pérdida del poder adquisitivo de los consumidores: una subida brusca y generalizada de los precios, si no se ve compensada por un incremento de los salarios, hará que los ciudadanos tengan más dificultades para llegar a fin de mes y cumplir con sus objetivos financieros.
  • Subida de los tipos de interés: Si la inflación se dispara, lo normal es que aumenten los tipos de interés. Por lo tanto, los ciudadanos pedirán menos créditos para consumo y las empresas, menos créditos para invertir, lo que repercutirá en sus ventas y hará que sus beneficios disminuyan.
  • Menos ahorros: ante una subida generalizada de los precios, el ‘colchón’ financiero se reduce ya que las personas tienen que destinar más fondos al consumo. Por lo tanto, la capacidad de ahorro se reduce.

Cómo se calcula inflación

El Banco Central Europeo propone un ejemplo de cómo se calcula la inflación del que se ha extraído esta muestra más simplificada para ver cómo varía el precio de un producto, en este caso el pan, a lo largo de los años y cómo se calcula la tasa de inflación.

  • Calcular el gasto total en barras de pan de un año predeterminado, que se considerará ‘año base‘, multiplicando la cantidad adquirida por el precio de cada uno de ellas. Ejemplo: 150 barras de pan x 1,50€ = 225€.
  • Repetir esta operación para los años siguientes y comprobar cómo varía la cantidad gastada en barras de pan. Por ejemplo: en el siguiente año, el precio total de 150 barras de pan fue de 230€.
  • Dividir el coste total de cada año por su coste en el año base y multiplicar el resultado por 100. Ejemplo: (230€ / 225€) x 100 = 102,2.
  • La tasa de inflación anual es la variación porcentual de un año a otro. En este ejemplo, la tasa fue de 2,2% tras el primer año. Dicha tasa se calcula restando el índice de precios de ese año y el del anterior y dividiendo el resultado por el índice de precios del año anterior (100) Es decir: (102,2-100) / 100= 0,022. A continuación, se multiplica este resultado por 100: 0,022 x 100 = 2,2.

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