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Astrofísica 24 abr 2017

El 'Hubble', 27 años desvelando los misterios del cosmos

La Galaxia del Sombrero es un misterio para los astrónomos, que no consiguen explicar todos los detalles de la curiosa formación. Unos anillos de polvo albergan brillantes estrellas jóvenes y justo en el centro del impresionante sombrero hay un gigantesco agujero negro. La luz de esta galaxia de 50 años de antigüedad, perdida en la constelación de Virgo, llega hasta la Tierra gracias al telescopio espacial Hubble, que cumple este lunes 27 años.

Las potentes cámaras de su sistema devuelven a nuestro planeta imágenes con las que soñar, casi mágicas. Sin embargo, el valor científico de las fotografías que el Hubble envía a los expertos se aleja de toda fantasía. Los científicos han conseguido entender mejor el cosmos gracias a la información del telescopio.

La misión comenzó en 1990 y el Hubble se convirtió en el primer telescopio puesto en órbita. Desde entonces, ha proporcionado información sobre el Sistema solar, ha ayudado a descubrir lunas alrededor de Platón y ha dado pistas sobre la formación de planetas y galaxias, localizadas a billones de kilómetros del planeta.

La importancia del Hubble, que se encuentra a 538 km sobre el nivel del mar, radica en su posición privilegiada. La NASA explica como la atmósfera de un planeta, que es una mezcla de gases, bloquea y modifica la luz que llega del espacio, provocando que las fotos que toman los telescopios desde la Tierra estén a veces distorsionadas. Por eso, el Hubble, fuera de los límites de la atmósfera, fotografía el universo como nunca antes se había visto.

Telescopio espacial Hubble - NASA

Las imágenes del aparato, que tarda 95 minutos en dar una vuelta completa a la Tierra, han sido reveladoras para los expertos, pero el camino no ha sido fácil. El proyecto, que nació del esfuerzo de la NASA y la Agencia Espacial Europea, se retrasó casi dos décadas: debía comenzar en 1983. Además las alegrías no empezaron una vez que Hubble ya estaba en el espacio. Más bien al contrario.

Cuando el telescopio comenzó a mandar las primeras imágenes los expertos de la NASA comprobaron estupefactos que se veían borrosas y dos años después enviaron una misión a repararlo. Hasta cinco veces –la última en 2015- han viajado los astronautas al espacio para arreglarlo y añadir nuevas piezas.

Los flashes del Hubble siguen capturando paisajes dominados por un rojo intenso, anillos brillantes, formas caprichosas, espirales y colisiones galácticas. Pero ya no estará solo, la NASA trabaja en la construcción de James Webb otro telescopio espacial que será enviado al espacio en 2018 y que orbitará alrededor del sol para seguir descifrando una parte del universo desconocida.

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