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Inclusión 12 nov 2018

Jóvenes emprendedores ven oportunidades en el mundo que viene

La transformación digital, como idea o herramienta para negocios, junto a la ecología, marcaron la tercera edición del concurso Mi Primera Empresa 2018, que organiza BBVA Francés.

Un perfil marcadamente volcado a la conservación del medio ambiente, así como al ahorro y mutación de la energía a fuentes renovables, o sea hacia el futuro, primó en el espíritu de la mayor parte de las presentaciones realizadas por los 1.028 chicos de 16 a 20 años que participaron de la tercera edición del concurso Mi Primera Empresa.

El viernes 9 de noviembre último, concurrieron a la Torre BBVA Francés, los nueve finalistas que obtuvieron las mejores calificaciones entre 122 preseleccionados por  un prestigioso jurado compuesto por importantes profesionales del ámbito académico y empresarial: rectores de universidades promotoras, presidentes de asociaciones empresarias aliadas y representantes del banco.

Del acto de premiación participaron el presidente de BBVA Francés, Martín Zarich, y el director de Talento & Cultura, Gustavo Fernández, además de autoridades del banco, universitarias y de cámaras empresarias, entre otros.

Martín Zarich felicitó a jurados, a ganadores y a todos los que tomaron parte del concurso para poner de relieve la similitud entre la actividad desarrollada en este certamen y lo que sucede en el día a día dentro de la empresa.

“La idea es un punto fundamental y aquí también las tenemos, se nos ocurren cosas, a muchas de las 6.000 personas que trabajan acá. Pero luego viene un segundo paso, y es lo que más me atrae de este concurso: que esa idea nacida de la pasión, del entusiasmo, hayan tenido que plasmarla, contar cómo se hace; si tiene un programa monetario verificar que cuadre, que tenga una cierta factibilidad. Hacerla realidad”, sostuvo.

Para guiar a los alumnos en el desarrollo sistematizado de sus propuestas,  Fundación Proydesa, por encargo de la entidad organizadora, había diseñado una plataforma especialmente orientada a guiar ‘online’ a los participantes del concurso Mi Primera Empresa a llenar los requisitos y acompañar documentación a fin de que la mayor cantidad posible de inscriptos lograra completar exitosamente la fórmula.

En esta oportunidad, inclusive, fue mejorada a la luz de la experiencia cosechada, dotándola de mayor interactividad y cercanía con el alumno, según explicó el director académico de la entidad, al tiempo que miembro del jurado, César Barbaglia.

Los premiados

La máxima distinción fue para Karen Estefanía Sosa, 21 años, de Tunuyán, Mendoza, quien se hizo acreedora al cheque de $55.000 con el proyecto que tituló ‘Miles de Sonrisas’: basó su idea en la lombricultura, ya que transforma el ‘hummus de lombris’ en fertilizante, lo comercializa y usa como insumo en una red propia de huertas ecológicas.

El segundo premio, $35.000 para cada uno, lo compartieron: Verónica Acosta, 17 años, de Yerba Buena, Tucumán, con una iniciativa de producir briquetas renovables para encender un fuego parejo en la cocción de comidas; Alejandro Sebastián Planel, 21 años, por la provincia de Córdoba pero oriundo de General Roca, Río Negro, que pensó en generadores eléctricos y motores de alta eficiencia transformados con materiales reciclables en bajas potencias para ventiladores, cortadoras de césped, aireadores para peceras, infladores de ruedas, lo mismo que generadores eólicos verticales de bajas revoluciones o sistemas sofisticados de energía solar sin celdas fotovoltaicas, y Virginia García Almada, 21 años, de Villa Regina, Río Negro, que concretó en proyecto la idea que trata sobre tanques recicladores del agua a utilizar en las casas para reducir el consumo y desecho de agua potable.

Los siguientes cinco galardones, con $17.000 cada uno, correspondieron a Marina Ayelén Gentile (estructuras modulares de ladrillos huecos de plástico PET), Franco Claro Vinaccia (bolsas de residuos biodegradables a partir de lentejas de agua), Agustín Flores (ortopedias y juegos diseñados por computadora e impresos por una impresora 3D para personas con dificultades motrices o de aprendizaje), Lucas Ignacio Vallejos Wojtuñ, de Resistencia, Chaco (reactor de diseño y fabricación propia para producir biodiésel a partir del uso de aceite vegetal recolectado de los hogares y rotiserías del barrio) y Bruno Ponce, de Fátima, Pilar (taller de robótica para hacer juguetes destinados a niños de 8 a 12 años).

Durante la jornada de la entrega de la premiación, los ganadores arribados de Córdoba, Chaco, Mendoza, Tucumán, Río Negro y de Buenos Aires fueron agasajados con un desayuno ofrecido en la Universidad del Salvador, junto a la vicerrectora académica, doctora Romina Cavalli y la vicerrectora de Investigación y Desarrollo, doctora Luciana Tondello y donde recibieron un saludo del rector de la Universidad, doctor Carlos Salvadores de Arzuagay.

Por la tarde realizaron una visita a la Embajada de España. Donde lo recibieron el Ministro Consejero, Alfonso Diez Torres y el Consejero Económico y Comercial, Diego Moleres Ollivier.

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