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La fotografía se transforma en cómic para retratar el drama de los refugiados

La grieta es el diario de campo de dos reporteros que tratan de entender qué está pasando en la Unión Europea. Un cómic periodístico, publicado gracias a la ayuda de la Fundación BBVA, donde el fotógrafo Carlos Spottorno y el periodista Guillermo Abril narran sus vivencias en las fronteras de una Europa en crisis.

Más de 3 años de viajes, 25.000 fotos y 15 cuadernos de notas son el punto de partida de La grieta, el relato de un viaje por el viejo continente que retrata las heridas por las que se resquebraja el sueño europeo.

El recorrido de Spottorno y Abril comienza en las laderas del monte Gurugú, donde cientos de subsaharianos esperan una oportunidad para saltar la valla de Melilla. Y termina en el Ártico, en los bosques de Finlandia, sorprendente destino final de muchos de los refugiados que atraviesan las fronteras de europeas.

El éxodo de los refugiados es precisamente el hilo conductor de la historia. Ya desde la portada del libro nos interpela la mirada de una niña que acaba de ser rescatada de un naufragio en las costas de Siria. La foto forma parte de un reportaje encargado por El País Semanal a los autores en 2014.

“La imagen de esta niña siria mirando serenamente a cámara mientras la suben a bordo de una fragata de la Marina italiana nos hace reflexionar acerca de lo que esos ojos han visto, de lo que esa niña ha vivido. Todo el horror de la guerra y la firmeza de una madurez anticipada en un fugaz momento de contacto visual directo”, escribe Spottorno en este periódico dos años después.

En un principio, el fotógrafo se planteaba hacer un libro clásico, que recopilara las mejores imágenes, acompañadas de una introducción. Pero, después de que de obtener la ayuda de la Fundación BBVA, otra idea fue tomando forma.

“Me pareció que sería mejor convertirlo en algo que tuviera más difusión. Quería hacer un reportaje pero contado de tal manera que enganchase a los lectores y que rompiese barreras. Pensé que lo que le gusta a la gente es que le cuenten una historia”, explica Spottorno.

La solución fue transformar en viñetas sus fotografías, dándoles un efecto de papel granulado. Y pedir a Guillermo Abril que, partiendo de las notas tomadas durante los viajes compartidos, se ocupara de poner letra a historias como la de los niños soldados de Costa de Marfil.

El encuentro con estos jóvenes, que sorprendentemente aún mantienen la esperanza, se produce en un pueblo fronterizo de Bulgaría, recuerda Spottorno. Los costamarfileños comparten centro de acogida con las víctimas de otros conflictos. Todos ellos buscan respuesta a una pregunta que no tiene solución: “¿Cómo podemos seguir nuestro viaje?”

No hay respuesta porque Bulgaria no forma parte del espacio de libre circulación de Schengen. Una vez que llegan allí, los refugiados no pueden continuar su viaje. Se quedan atrapados, viviendo en unas condiciones que han sido denunciadas repetidamente por Naciones Unidas.

Las imágenes de este éxodo incesante que está poniendo a prueba la solidaridad de los europeos se suceden en las páginas del libro, siguiendo pautas casi cinematográficas. “Aunque el contenido es serio, está contado de una forma que anima a seguir leyendo”, explica Spottorno.

“Tengo la sensación de que los jóvenes dan por hecho que las cosas son como son y no pueden ser de otra manera”, se lamenta el fotógrafo. La  Grieta intenta acercarse a ellos con un lenguaje que entienden para romper así la barrera de la indiferencia y despertar su interés por lo que está sucediendo en Europa.

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