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La informalidad, el gran escollo para avanzar en la bancarización

Rolando Arellano Cueva es uno de los más renombrados expertos en mercados de países en desarrollo y miembro del Consejo Asesor del Centro para la Educación y Capacidades Financieras de BBVA. En su larga carrera ha estudiado la tendencia natural del ser humano a adquirir bienes constantemente, los mercados de consumo del mercado latinoamericano y el papel que juegan las entidades financieras para ayudar en el ahorro. El gran reto de la banca: superar la desconfianza de los usuarios.

Desde que vivía en las cavernas, el ser humano ha tenido la necesidad de consumir para garantizar su supervivencia, algo que sigue marcando el comportamiento de las personas: “El problema es que hoy, cuando la mayor parte de la humanidad ya ha superado las etapas de escasez cotidianas, no se ha borrado ese comportamiento instintivo”, explica Rolando Arellano. “El consumo exagerado genera perjuicio al individuo y a la sociedad en general”. La clave para conseguirlo, según este experto es, “mostrar las ventajas del ahorro frente al gasto excesivo. Ello pasa por la motivación, mostrando las ventajas de hacerlo y también por la educación, enseñando cómo hacerlo. Parece algo demasiado simple y evidente, pero no necesariamente aparece de manera natural en la sociedad”.

Los sistemas informales

El Dr. Arellano tiene tras de sí una importante carrera como experto en marketing y consumo y es presidente de Arellano, Consultoría para Crecer, que cuenta con sedes en Perú, Bolivia, Paraguay y opera en varios países. Esta experiencia le ha dado una idea muy clara de las claves del comportamiento de los ciudadanos respecto a las finanzas, entre ellos su Perú natal: “Lo más evidente es la falta de educación sobre el precio del dinero. Entendamos que el gasto superfluo y el crédito personal son aspectos nuevos en las sociedades latinoamericanas, pues hasta el siglo XX las familias no tenían excedentes para comprar más ni existía el crédito bancario para vivienda o consumo”.

Ante esta situación es inevitable preguntarse: ¿por qué hay tanta gente que prefiere tener el dinero en su casa en vez de en una entidad bancaria? “El gran problema es la desconfianza que muchos peruanos, y una gran cantidad de latinoamericanos, tienen frente al sistema bancario”, apunta Arellano. A su juicio, los bancos tienen mucho trabajo por hacer ahí. Una vez más, aquel pasado en el que el dinero se manejaba de una forma más básica, trae consecuencias en el presente. “Las familias se aventuran a solicitar créditos y a gastar más de lo que pueden porque no saben lo que van a tener que pagar realmente en intereses. Esto no solamente se da en su relación con los bancos o cajas formales, sino que es peor con el sistema informal, que les cobra tasas infinitamente mayores, sin que ellos lo entiendan”. Mas aún, el alto grado de informalidad de la sociedad es una de las raíces del problema ya que “no se relacionan adecuadamente con el sistema financiero” por lo que se han convertido en “un gran escollo para una mayor bancarización de la sociedad”.

Educación desde el principio

Arellano defiende la educación como receta para superar los retos financieros. En este campo, empieza desde lo más básico: la comprensión lectora. “Quien no puede comprender un texto no tendrá la información sobre el funcionamiento del dinero y no podrá ser educado sobre su uso”.

Una vez que se tiene la base, hay que promover la formación específica. La clave, según este experto, se encuentra en los colegios: “Incluir la formación financiera en el currículo de la escuela primaria, quizás mediante sistemas que ya existen desde hace tiempo como el banco escolar, ayudarían mucho a superar el problema”. De esta forma, los niños podrán incorporar las herramientas necesarias para gestionar sus finanzas. Ellos son la clave para romper con las tendencias generalizadas a la hora de consumir y promover el ahorro con el que podrán acceder a mejores oportunidades en el futuro.

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