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Análisis económico Act. 29 jun 2016

La subida del precio del petróleo: ¿realidad o quimera?

Fotografía de Pozo Petrolífero en Monahans, Texas.

¿Recuerdan cuándo los precios del petróleo bajaron de los 30 dólares el barril? En febrero, los mercados no parecían vislumbrar el fin de la caída de precios, que alcanzaron su nivel más bajo desde diciembre de 2013. Pero, en un giro que desafía las leyes de la gravedad, en junio el barril alcanzó los 52 dólares el barril, estabilizándose desde entonces en torno a los 50 dólares.

En este artículo analizamos los factores que están impulsando esta tendencia. En primer lugar, en aquellos países donde los costes de producción superan los precios actuales se ha producido una reducción de la oferta.

Este ajuste ha sido especialmente notable en los EE UU, donde la producción durante el último año ha disminuido en torno al millón de barriles por día. Los proyectos de alto coste han dejado de ser viables económicamente, las inversiones en petróleo y gas se han desplomado y miles de personas han perdido sus puestos de trabajo. Independientemente de cualquier otro factor, una reducción de la oferta siempre lleva a una subida de precios.

Un segundo factor es el debilitamiento del dólar. A principios de año, las perspectivas de incremento de tipos y de ralentización de las economías emergentes fortalecieron al dólar. Sin embargo, una vez los mercados recalibraron sus expectativas de crecimiento económico y sobre la política monetaria de los EE UU, el dólar comenzó a debilitarse. Dado que el petróleo se cotiza en dólares, gracias a un billete verde más accesible, los importadores pueden comprar más con menos.

En tercer lugar, a pesar de la ralentización del crecimiento económico mundial, la demanda de derivados del petróleo ha sido especialmente fuerte en los EEUU y China, donde las ventas de automóviles han repuntado. En China, la mayor demanda de productos refinados como la gasolina ha ayudado a compensar la caída en la demanda de productos petrolíferos de un sector industrial que sigue renqueante. Mientras tanto, la India, con un robusto crecimiento económico, también está incrementando la demanda de productos petrolíferos.

«Esperamos una subida progresiva de los precios hasta finales de año, con el barril situándose en torno a los 50 dólares.

Finalmente, la producción en Libia, Nigeria y Venezuela se ha visto alterada por sucesos políticos y económicos, mientras que la producción en Irak y Canadá se ha visto afectada por el clima y los desastres naturales. La combinación de estos cuatro factores se ha traducido en la subida de precios de crudo que hemos registrado desde principios de año.

¿Será una subida permanente?

Pero la incógnita sigue ahí: ¿será esta subida permanente? Esperamos una subida progresiva de los precios hasta finales de año, con el barril situándose en torno a los 50 dólares. La producción de crudo en países con costes de producción elevados, como los EEUU, Canadá, Brasil y Colombia seguirá ajustándose a lo largo del año. Mientras tanto, la demanda seguirá estable, soportada por las tasas de crecimiento económico actuales. Sin embargo, existe una serie de factores que supondrá un tope para la escalada de precios: la producción sostenida en algunos países de la OPEP, el extraordinariamente elevado nivel de inventarios de petróleo, la naturaleza transitoria de las disrupciones en el suministro y la posibilidad de un rebote rápido en la producción de petróleo esquistoso en un contexto de precios más holgados (el número de instalaciones activas ha crecido por tercera semana consecutiva desde finales de mayo).

A su precio actual, en torno a los 50 dólares el barril, los precios del petróleo no parecen suponer una amenaza para la economía global. Por el contrario, podrían haber alcanzado un nivel óptimo que permita a los productores respirar y a los consumidores seguir disfrutando de precios relativamente razonables.

Por otra parte, las consecuencias del Brexit también podrían traer periodos de gran incertidumbre, limitando el repunte de precios. Tras el anuncio del resultado del referéndum, los precios volvieron a niveles de mediados de junio, cuando los mercados habían previsto un entorno económico de mayor incertidumbre y esperaban un rebote en la producción de crudo en los EEUU. Aunque los precios han sufrido un reajuste considerable, siguen bastante por encima de su mínimo de enero y del alcanzado durante la Gran Recesión. No está claro hasta dónde llegará la bajada de precios provocada por el Brexit. A corto plazo, los precios del petróleo podrían seguir viéndose afectados por el Brexit, visto el impacto que está teniendo sobre los tipos de cambio y la demanda global. De continuar la revalorización del dólar frente a la libra y otras divisas, los precios del petróleo podrían caer aún más. Tras el voto del Brexit, el índice del dólar USA subió un 2%, pero sigue bastante por debajo de su máximo del pasado diciembre. Además, la ralentización del crecimiento global podría afectar a la demanda energética, incrementando la presión a la baja sobre los precios del petróleo. Sin embargo, si los efectos del Brexit desaparecen en un breve espacio de tiempo, los precios del petróleo podrían volver a subir ligeramente.


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