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Sostenibilidad Act. 11 nov 2020

Los informes empresariales que pueden cambiar el mundo en la lucha contra el cambio climático

Durante la última década algunas entidades financieras globales —entre las que se encuentra BBVA— se han alineado con las recomendaciones de diferentes organismos internacionales en materia de ‘reporting’ e información no financiera. Entre ellos, el Consejo de Estabilidad Financiera y sus recomendaciones a través del Grupo de Trabajo de Divulgaciones Financieras sobre el Clima (TCFD, en sus siglas en inglés), el Programa Medioambiental de Naciones Unidas (UNEP FI), o las diferentes legislaciones nacionales. Estas sugerencias pretenden que las compañías muestren su compromiso medioambiental al incorporar y divulgar información relativa a riesgos y oportunidades relacionados con el cambio climático.

Ante este escenario, las legislaciones nacionales y organizaciones empresariales han decidido tomar la misma dirección: alinear su actividad y sus directrices para acelerar la economía verde y libre de emisiones. También persiguen incorporar datos sobre su desempeño en los informes anuales, y perseguir la transparencia a la hora de informar sobre sus impactos en la sociedad. A través de estos documentos—informes integrados— las organizaciones reflejan por igual sus actividades financieras y extra financieras. A su vez, indican la creación de valor a largo plazo.

Estos informes son una herramienta necesaria para resolver las inquietudes que puedan tener los principales ‘stakeholders’, sin ignorar todo aquello relacionado con las necesidades de los empleados, proveedores, clientes, acreedores, comunidades y medioambiente. En definitiva, dar respuesta a una demanda histórica de la sociedad: que las organizaciones defiendan los valores éticos e implementen modelos de negocio socialmente responsables y sostenibles.

Los Principios de Banca Responsable y el Compromiso Colectivo de Acción por el Clima (CCCA)

El origen de estas iniciativas en pro de la transparencia se remonta a principios de los años 90 del siglo XX, cuando la ONU creó la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (UNEP FI, en sus siglas en inglés). Una alianza entre la organización internacional y el sector financiero que en la actualidad tiene como objetivo crear para crear una guía que incorporara la sostenibilidad en todas las áreas de negocio de un banco. BBVA es precursor de los Principios de Banca Responsable y Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable de BBVA, es desde 2019 copresidente del Comité Directivo Global de UNEP FI.

Enmarcado dentro de estos principios, UNEP FI promovió el lanzamiento de un compromiso específico en materia de cambio climático. El Compromiso Colectivo de Acción por el Clima busca que los diferentes miembros publiquen un informe de avance sobre las medidas que hayan puesto en marcha en materia de cambio climático. El primer informe se ha recopilado durante el verano de 2020 y se publicará en la página web de UNEP FI durante el mes de octubre.

El informe TCFD: una ventana al impacto climático

La evolución en la normativa y las recomendaciones ha sido tal que en el año 2015 el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB en sus siglas en inglés) identificó que era necesario que las organizaciones promovieran una mejor información sobre los impactos del cambio climático en sus negocios y actividades, así como conocer la exposición de las organizaciones en cuanto a riesgos y oportunidades se refiere.

El FSB, por petición del G20, encargó la misión de crear un marco de recomendaciones al Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras relacionadas con el Clima (TCFD en su siglas en inglés). Desde 2017, la guía del TCFD pretende que las divulgaciones sean coherentes, fiables y claras. De esta forma la empresa estará preparada para los desafíos que se presentan y aportará la información necesaria para que los inversores, puedan evaluar el desempeño climático de la compañía.

Este grupo de trabajo está liderado por Michael Bloomberg (ex-alcalde de Nueva York) y cuenta con figuras destacadas como Mary Schapiro, jefa de la Secretaría, o Christian Thimann, quien fue copresidente de UNEP FI. Las recomendaciones están respaldadas por los gobiernos, los inversores y los líderes financieros y recientemente se lanzaron en español para fomentar una adopción más amplia en toda la comunidad empresarial hispanohablante.

Los informes TCFD deben cumplir con los siguientes puntos:

  • Deben ser adoptables por todas las organizaciones, las financieras y no financieras.
  • Debe incluirse en los informes financieros, convirtiendo el informe anual en un informe integrado.
  • El informe debe diseñarse para que la solicitud de información para la toma de decisiones sea clara y con una visión de futuro sobre los impactos financieros de la organización.

El TCFD establece en sus recomendaciones que los informes bajo su guía deben englobar cuatro aspectos. Estos deben estar relacionados con la gobernanza, la estrategia, la gestión de riesgos y las métricas y objetivos a alcanzar.

En cuanto a la gobernanza, destaca que debe quedar clara cuál es la posición de la junta y la dirección de la organización a la hora de evaluar la gestión de los riesgos y amenazas sobre el clima. Toda la organización debe alinearse en este sentido.

Para la estrategia pide que se divulgue el impacto actual y potencial de los riesgos y las oportunidades sobre los negocios y la planificación financiera. Además, recomienda definir cuál es la resiliencia, la capacidad para superar los retos relacionados con el cambio climático.

En cuanto a la gestión de los riesgos, las recomendaciones hacen hincapié en que se identifiquen, evalúen y gestionen los riesgos relacionados con el cambio climático. Finalmente, es necesario informar de cuáles son las métricas y los datos que se han analizado y utilizado para alcanzar las conclusiones anteriores.

Se convierte en tema trascendental que los informes recojan y divulguen cuáles son los riesgos y las oportunidades a que está expuesta la organización y cuáles son los impactos financieros de los mismos. Los riesgos se dividen en dos categorías: aquellos relacionados con la transición a una economía baja en emisiones y sostenible energéticamente; y aquellos riesgos relacionados con los impactos físicos del cambio climático.

BBVA ante las recomendaciones del TCFD

Como banco pionero en las estrategias sostenibles promovidas por las Naciones Unidas, BBVA sigue las recomendaciones que el TCFD instauró en 2017 en su toma de decisiones, así como en la divulgación del impacto de las mismas en sus informes anuales. En 2018 recogió todas las acciones y repercusiones financieras relacionadas con el cambio climático en su informe anual, bajo el epígrafe ‘Finanzas sostenibles’, donde también se recogía el Plan global de Ecoeficiencia de la organización. Este plan de acción se engloba en el Compromiso 2025 de BBVA.

Asimismo, el banco ha sido reconocido este año como el mejor banco sostenible de España 2020 por el Capital Finance International, una publicación especializada en finanzas internacionales. Se destacan las iniciativas que el banco ha tomado en esta materia, que incluye la lucha contra el cambio climático. Para 2025 el objetivo es movilizar 100.000 millones de euros, de los que el 40% ya se ha satisfecho a 30 de junio de 2020.

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