La actividad económica en Uruguay continuó expandiéndose a buen ritmo durante el primer trimestre de 2017, registrando un aumento de 4,3% anual (+1,5% t/t en términos desestacionalizados). Desde el lado de la demanda, el motor del crecimiento estuvo determinado por el consumo privado, que creció 4,3% anual en el período, el cual se vio estimulado por una mayor apreciación cambiaria y desaceleración de la inflación.

Este fuerte crecimiento se dio a pesar de la caída en la industria manufacturera debido a la parada técnica de la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (ANCAP), ente industrial del Estado uruguayo, que no pudo compensarse con el buen desempeño de las actividades y servicios relacionados con la industria turística.

A la luz de este nuevo escenario de mayor crecimiento al esperado y conforme a los indicadores parciales del segundo trimestre del presente año, que confirman este mayor dinamismo, revisamos significativamente al alza nuestro PIB para 2017 hasta 3,2% y marginalmente el PIB 2018 hasta 3,1%, manteniendo siempre nuestro supuesto base que para dicho año se expanda la inversión con el inicio de los trabajos necesarios para la construcción de la tercera planta de pasta celulosa.

Inflación en descenso y un dólar menos apreciado

En relación con el comportamiento de los precios, revisamos a la baja la cifra de inflación para 2017, de 7,9% a 7,1%, y mantenemos 2018 en 7,8%. La fortaleza del peso en los últimos meses generó una fuerte contención en los precios de transables y en especial las expectativas de inflación de los agentes. Estos eventos, sumados al efecto base dado por el aumento de los precios estacionales en 2016, determinaron el ajuste en la previsión. En este escenario, consideramos que el Banco Central mantendrá el sesgo contractivo de la política monetaria.

Por su parte, el tipo de cambio frenó la tendencia que venía mostrando desde mediados de 2016 hacia una continua apreciación y ha corregido recientemente. Prevemos al cierre del año que el dólar se ubique en torno a los 29,5 pesos uruguayos aunque para el próximo año la depreciación será algo más pronunciada hasta alcanzar un 7% anual y alcanzar a los 31,5 pesos por dólar. Esta trayectoria está marcada por una apreciación del dólar a nivel global pero también con un cambio de preferencias de los ahorristas.

Un mejor panorama fiscal

El déficit fiscal sigue en línea con nuestras previsiones de -3,5% del PIB para 2017 y -3% del PIB para 2018. Tras haber cerrado el año 2016 con un déficit de 3,9% del PIB, el peor resultado en varios años, el Gobierno continuó con la consolidación fiscal en 2017 modificando la alícuota al impuesto a los ingresos de las personas físicas (IRPF) que se suma al cambio en el IRAE (sobre empresas) que se llevó a cabo en 2016.

La mejora prevista para 2017 tiene en cuenta no solo el mayor nivel de recaudación a partir de una mejora en la actividad sino también la que deviene de los ajustes llevados adelante sobre los tributos. Sin embargo, no podemos esperar una mejora mayor dado que el gasto no muestra una clara señal a la baja, aunque por lo menos no crece en términos del PIB.

De igual forma, la mejora de las cuentas externas se sigue consolidando. El resultado de las transacciones corrientes del primer trimestre alcanzó a los USD 447 millones, determinando que en los últimos 12 meses la cuenta corriente arrojara un resultado positivo del orden del 0,5% del PIB. Seguimos estimando un leve deterioro de la cuenta corriente en la medida en que mayores importaciones sean demandadas a partir de más crecimiento pero, principalmente el año entrante por las necesidades de bienes de capital para construir, como esperamos, la tercera planta de celulosa.

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