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Tecnología 05 jun 2018

¿Móvil lento? Estas son las razones (y posibles soluciones)

Los dispositivos móviles se han convertido en un elemento clave en el día a día de las personas, convirtiéndose en el medio para estar conectado con el mundo. Recibir llamadas, enviar mensajes… eran las funciones propias de un aparato que en la actualidad realiza muchas más funciones que las propias de un teléfono: escuchar ‘podcast’ o música, televisor, cámara e incluso para muchos llega a suplir en ciertos momentos al ordenador portátil.

Razones poderosas por las que el teléfono tiene que estar siempre al 100% de su rendimiento. La respuesta a las tareas tiene que ser la adecuada, con una velocidad considerable y sin los temidos cuelgues. A veces son inevitables pero si se siguen una serie de recomendaciones se pueden hacer frente y acabar con los motivos que hacen que un ‘smartphone’ o celular vaya lento.

El tiempo pasa inexorablemente

Sí, los teléfonos móviles no duran eternamente. La antigüedad hace que pierdan prestaciones. No son como el buen vino. Puede ir lento por el paso de los años que provoca que los componentes y las memorias ya no se comporten como al principio. Además, con muchas marcas a esa edad longeva hay que sumarle que ciertas actualizaciones hacen que los programas consuman aún más recursos y potencia.

Sin hablar de la batería, y su temido desgaste y pérdida de capacidad. Por tanto, si esta es la razón primera, única y verdadera solo quedará buscar la mejor opción para buscarle recambio. No existe una edad fija para jubilar un terminal, de hecho a cada modelo le llega en un momento distinto. Evidentemente, el uso que se le haya dado influye en gran medida: no es lo mismo usarlo para trabajar que de modo personal, o incluso para el ocio.

La batería pierde energía

La citábamos antes y ahora ahondamos en ella. La batería es un elemento central en el ‘hardware’ del terminal. Sin entrar a detallar lo sucedido con Apple y la bajada de rendimiento en los iPhones más antiguos, es normal que la batería pierda capacidades y tenga menos energía.

Es decir, la batería pierde capacidad y acorta la vida del teléfono. Además, en cierta forma debilita el móvil. Mucho se ha escrito sobre cómo intentar alargar la vida de las baterías y cómo cargarlas para que resistan mejor el paso del tiempo. Lo importante, recordar que conviene no dejar que llegue ni al 0% ni al 100%.

El recurso del reinicio

Un recurso más usado en terminales fabricados hace unos años, pero nunca está de más hacer un reinicio del teléfono cada cierto tiempo. Normalmente cada sistema operativo se encarga de depurarse pero en los que tienen más tiempo siempre suele ser un buen recurso. Es una forma de detenerlo y volverlo a poner en marcha que le da un respiro al teléfono.

Hay que instalar las actualizaciones

Siguiendo en ese terreno del reinicio, y la parte más de ‘software’, el sistema operativo puede ser fuente de problemas si no está actualizado. Estar atento de las nuevas versiones que, en líneas generales, mejoran el rendimiento del terminal solucionando problemas suele ser una garantía de tenerlo siempre a punto.

Al hacerlo seguro que se obtendrá un resultado mejor que el que se tenía. Si no existe actualización todavía solo queda esperar y poner en práctica el resto de consejos para que el teléfono responda con fluidez. Más drástico es el escenario en el que ya no exista soporte, por lo que simplemente hay que pensar en un cambio por otro más moderno.

Atención a las aplicaciones que se tienen instaladas

Se tiende a instalar muchas ‘apps’ en los terminales. Y existen casos de aplicaciones que contienen errores, que no terminan de ser compatibles con las capacidades del teléfono e incluso, las peores, las que son maliciosas. En estos casos el móvil ve muy mermadas sus capacidades de memoria, velocidad e incluso es abrir una puerta a poder perder información personal valiosa.

Problemas de capacidad

El almacenamiento de un teléfono tiene un límite, y cuando está cerca de llenarse puede provocar una importante ralentización. Los expertos aseguran que no es positivo que la memoria de un teléfono esté llena ya que se trata de un aparato que constantemente está realizando operaciones.

Por tanto, es positivo cada cierto tiempo hacer limpiezas de memoria, eliminar esas aplicaciones que se instalaron en su día y ya no se usan e incluso echar un ojo a ese listado de aplicaciones que más recursos se comen. La cifra recomendable es tener siempre (aproximadamente) un 20% de la memoria.

La conexión a internet también influye

Los famosos datos (y su buena gestión) y las redes wifi pueden ser un foco de reducción de potencial del terminal. Una mala cobertura, una saturación en la red o tener la tarifa de datos en las últimas pueden hacer imposible un uso normal del teléfono. Buscar siempre redes fiables, con buenas coberturas y sacarle el mayor partido a los datos son los ingredientes necesarios para superar este problema.

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