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Niños Act. 16 ago 2017

La nube también se cuela en los juguetes de los niños: así se se renueva la industria para volver a ser joven

La industria del juguete es clásica pero no es ajena a lo que está pasando más allá de sus confines. Está al tanto de las últimas tendencias y saben que si quieren seguir produciendo productos atractivos tienen que renovarse. La tecnología será uno de sus puntos de apoyo y la nube ya ha demostrado ser un aliado muy poderoso para crear nuevas experiencias.

Dicen que los juguetes son clásicos, que nunca cambian. Objetos atemporales que han entretenido y educado a cientos de generaciones de niños. Parece que sobreviven a la expansión de la tecnología pero no hay que verla como una enemiga, algo que vaya a mutilar la infancia de los más pequeños. Puede ser una compañera, una aliada para construir mejores experiencias.

Si hace años veíamos juguetes electrónicos para los más pequeños, en los próximos años vamos a ver una auténtica revolución. Muñecos con la apariencia de siempre pero con un procesador en su interior para hacer más enriquecedor el tiempo de juego. Se conectarán a la nube, que cada vez es menor la idea de que es un mero sitio para almacenar nuestros datos, es también la clave para entender que pasará en la industria del juguete.

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De la Barbie que habla a la Barbie que piensa

Mattel tiene muchísimos juguetes en su portfolio pero el más icónico sigue siendo Barbie. Una muñeca que ha marcado tendencias y ha sido la favorita de muchas niñas. Ahora, es también una punta de lanza en innovación como demostraron hace poco en una feria del sector.

La próxima Barbie hablará. Ojo, no serán un montón de frases pregrabadas que repetirá sin ton ni son. No, la nueva Barbie escuchará a los niños y será capaz de dar respuesta inteligentes. ¿Cómo? Gracias a la nube y la conectividad en todo tipo de dispositivos. Sí, esta muñeca estará conectada a Internet.

Puede sonar muy extraño pero miremos nuestro teléfono. Si tenéis un iPhone, probablemente conozcáis a Siri y si usáis Android hayáis hecho búsquedas por voz a la de “Okay, Google”. Esta Barbie es, además de un juguete, un asistente de voz capaz de reconocer lo que dice un niño, procesarlo en la nube y devolvernos un mensaje de voz.

Ahora, los niños podrán tener conversaciones reales con sus juguetes. Por supuesto, tendrán una serie de limitaciones pero de primeras será una comunicación y una forma de jugar más interactiva. Cuidar la experiencia será fundamental eso sí, además debe de cuidar la privacidad y que lo que se diga, quede entre el niño y el juguete.

Mattel no será la única en explorar esta faceta. Elemental Path ha cerrado hace poco una campaña en Kickstarter donde han logrado recaudar la cantidad suficiente para desarrollar un juguete que, como Barbie, también se conecta a la nube y usa un sistema de reconocimiento de voz para crear conversaciones en tiempo real.

En este caso, ellos han decidido apostar por la tecnología Watson de IBM. Se lleva hablando muchos años de ellas y hasta ahora solo ha llegado en forma de pequeños fragmentos. Uno de ellos, incrustado en el interior de un dinosaurio de juguete.

La privacidad debe ser fundamental

La tecnología por la tecnología no sirve si no se aplica correctamente. Estos juguetes demuestran que puedan integrarla con acierto, pero ahora deben asegurarse de que toda la información que recogen y va a la nube se hace de forma segura y anónima. Dos cuestiones que nos afectan a todos y que se vuelven más sensibles cuando hay niños de por medio.

Hay grupos activistas que ya están avisando de los posibles riesgos de Hello Barbie. Hay motivos para desconfiar ya que una de las características de esta muñeca es que aprende con los niños, por lo tantos hay una serie de datos que se quedan almacenados en un servidor. ¿Qué pasa con ellos? Ahora es el momento de que Mattel lo aclare y deje claro que introducir tecnología en los juguetes no tiene ni debe de ser un conflicto.

Lo mejor está por venir

Hay que ver ambos productos como una tendencia. Los dos aciertan en no cambiar el factor forma, en que sigan pareciendo juguetes y no piezas de tecnología. Poder hablar y aprovechar el potencial de la nube para crear nuevas formas de jugar es atractivo pero ésto no es más que la punta del iceberg de lo que veremos en los próximos años.

La industria del juguete sabe que debe modernizarse para seguir siendo atractiva. Este primer paso nos demuestra hacia dónde van, a aprovechar el potencia de la red, a convertirlo en un objeto más de ese gran entramado llamado el Internet de las cosas y, por último, a sacarle provecho a la nube y poder realizar procesos y tareas que desde el propio chip del juguete sería imposible.

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