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Opinión 07 enero 2020

¿Cuáles serán las claves para la regulación financiera global en 2020?

Hamza Jebari, Regulation Analyst en BBVA, y Victoria Santillana, Regulation Senior Manager en BBVA, nos relatan los retos de la regulación financiera global en 2020. Un nuevo año que seguramente estará marcado por iniciativas que intenten recuperar la convergencia y reforzar la coordinación y cooperación entre los organismos globales.

Una vez que ha empezado a remitir el tsunami regulatorio que provocó la crisis financiera, la mayor preocupación de los reguladores ha pasado a ser el cierre de la agenda regulatoria, centrándose por un lado en desarrollar e implantar la nueva normativa aprobada, y por otro en seguir identificando los futuros riesgos y vulnerabilidades del sector financiero.

Como cada año, los principales organismos reguladores tanto a nivel global -el Consejo de Estabilidad Financiera y el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea-; como europeo -la Comisión Europea, la Autoridad Bancaria Europea, la Junta Única de Resolución y las autoridades de supervisión (más conocidas como ESAs)-, han presentado sus respectivos planes de trabajo para 2020. En ellos exponen sus objetivos estratégicos y proponen nuevas iniciativas con las que transformar sus prioridades políticas en medidas regulatorias.

A diferencia de 2019, donde todos los implicados -reguladores, supervisores, la industria de servicios financieros o los usuarios finales- coinciden en que ha existido una preocupante fragmentación en materia regulatoria, es previsible que 2020 esté marcado por iniciativas que intenten recuperar la convergencia y reforzar la coordinación y cooperación entre los organismos globales, y en particular a nivel europeo.

Es previsible que 2020 esté marcado por iniciativas que intenten recuperar la convergencia y reforzar la coordinación

A nivel global prevemos que los organismos reguladores continuarán monitorizando el impacto de las reformas implantadas tras la crisis. Frente a años anteriores, los planes de trabajo para 2020 evidencian un sesgo mayor hacia la evaluación de regulaciones ya implementadas y hacia nuevos riesgos relacionados con el lavado de dinero o la esfera digital.

Destaca la evaluación en la implementación de la reforma de los ‘benchmarks’ para alertar sobre los riesgos y retos que en la estabilidad financiera plantea el abandono del LIBOR a finales de 2021 y la transición a los nuevos índices. A su vez, se pone mayor foco en reforzar el marco regulatorio en materias de prevención de blanqueo de capitales y financiación de terrorismo con la elaboración de directrices para mejorar la cooperación entre las autoridades prudenciales y las encargadas de la lucha contra el blanqueo de capitales.

También se estudiarán los riesgos y oportunidades emergentes relacionados con la innovación financiera, entre los que destacan la evolución de los criptoactivos, la ciberseguridad o los retos que pueden llegar a presentar las ‘BigTechs’. Con el fin de promover la cooperación internacional y el desarrollo de iniciativas relacionadas con estas materias, se ha creado el BIS Innovation Hub (con sede en Singapur, Hong Kong y Suiza) que complementará otros trabajos que BCBS emprenderá en 2020 para analizar las implicaciones para bancos y supervisores bancarios de aspectos como la inteligencia artificial, el aumento de las prácticas de ‘outsourcing’, así como aspectos relacionados con la gestión y gobernanza de los datos.

En los próximos años adquirirá gran protagonismo el fomento de las finanzas sostenibles como instrumento de lucha contra el cambio climático

En el ámbito europeo existe una gran preocupación respecto al grado de integración del sistema financiero y las causas de las divergencias existentes en materia regulatoria. Por ello, es previsible que las renovadas instituciones europeas (Parlamento y Comisión Europea) destinen sus esfuerzos a reforzar la convergencia entre las diferentes autoridades nacionales y europeas (tanto reguladoras como supervisoras) con actuaciones conjuntas y coordinadas que garanticen un enfoque consistente en la UE y coordinado con las preocupaciones en la agenda global.

En los próximos años adquirirá gran protagonismo el fomento de las finanzas sostenibles (a nivel global y europeo) como instrumento de lucha contra el cambio climático. Esta materia formará parte de las agendas de FSB y BCBS para conectar las finanzas con las necesidades específicas de la economía global, contribuyendo así a desarrollar una economía más sostenida. En este sentido, la UE está tomando también medidas significativas. Muestra de ello es que ya se ha aprobado un sistema de clasificación, o «taxonomía», válido para toda la UE, que proporciona a los empresarios e inversores una lengua común para identificar qué actividades económicas pueden ser consideradas como sostenibles desde el punto de vista ambiental.

Para conseguir todos estos objetivos es necesario reforzar las competencias de los organismos reguladores. Tras un año marcado por el incremento en la fragmentación regulatoria, en 2020 esperamos que las líneas estratégicas del FSB y del BCBS provoquen un nuevo y ambicioso impulso regulatorio en materia financiera, que fortalezcan la estabilidad del sistema financiero en su conjunto y hagan de él un mercado más integrado, atractivo y seguro para los clientes y que devuelvan la reputación perdida durante la crisis financiera al sistema financiero.

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