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Opinión 27 noviembre 2020
Lucila García Méndez (Fundación SERES)

Las empresas priorizan el bienestar social

La crisis provocada por la COVID-19 pone encima de la mesa grandes retos para la sociedad y la empresa. En este artículo, me gustaría destacar la respuesta adoptada por el sector privado ante un periodo de tiempo breve, pero intenso, desde el 12 de marzo hasta hoy, y cómo la colaboración entre diferentes agentes y la suma de nuestro impacto social será la única salida posible.

Esta nueva realidad nos exige una gestión responsable y un compromiso empresarial claro y conectado con los retos sociales. Es crucial reconfigurar nuestros modelos de negocio para asegurar que no dejamos a nadie atrás.

Las empresas españolas han respondido a la emergencia de la COVID-19 con celeridad y determinación. Han sabido asumir un rol de líderes responsables, que es tan necesario en este tipo de situaciones. Desde Fundación SERES trabajamos por la generación de valor para todos y su integración en la estrategia de las compañías, manteniendo el foco en las personas. 

A principios de marzo lanzamos el proyecto SERES responsables, plataforma para identificar las necesidades sociales y cómo las compañías estaban reaccionando a ellas, con la que identificamos 617 iniciativas lanzadas por 158 organizaciones.

Principales objetivos de los proyectos de ayuda lanzados por las empresas ante la COVID-19

El principal objetivo estaba claro: el bienestar social. El 70% de las iniciativas de RSE de las empresas españolas han dado respuesta a los colectivos más vulnerables, según el análisis realizado, junto a Deloitte, en el Informe del impacto social de las empresas frente a la COVID-19.

Claves de la respuesta del sector privado ante la pandemia

La emergencia sanitaria nos ha permitido comprobar que contamos con un tejido empresarial comprometido, que quiere ser parte de la solución, y actúa en la mejora de la sociedad. Comparto seis áreas de actuación en las que se ha materializado su respuesta:

  1. Donaciones, porque era lo más urgente. Cifras enormemente significativas, a veces decenas de millones de euros, que han permitido hacer múltiples intervenciones, desde financiar material sanitario a importarlo cuando en España no podíamos encontrarlo. Ejemplo destacado el de BBVA, con la compra de más de 2.800 respiradores en un tiempo récord.
  2. Mejora de los servicios prestados, apoyando a toda la cadena de valor para ponérselo más fácil a sus proveedores, a sus clientes. Decisiones a un nivel más micro pero que han marcado la diferencia para esos clientes que han podido pagar más tarde, proveedores que han recibido antes el dinero, aquellos que han cobrado el paro antes de tiempo. Actuaciones que han mantenido vivo todo un sistema.
  3. Fabricar lo que hacía falta, dejando a un lado su producción. Desde viseras a respiradores, material sanitario o de proyección.
  4. Empresas que han tenido que responder a una demanda extraordinaria. Las empresas de telecomunicaciones que han asegurado nuestra conexión: en España se estaba usando internet un 40% más que un año normal y nunca se cayó la red. Nos ha permitido estar más cerca de las personas que más nos importaban. Y acompañar a las personas que han pasado este periodo en soledad.
  5. Cuidado de sus empleados, asegurándose de su bienestar y salud y de darles el marco para poder seguir trabajando, porque el país lo necesitaba. Para teletrabajar, para estar en primera línea en los puestos más esenciales, ayudando a fabricar materiales de emergencia, a distribuir comida, a subirse a la torre y arreglar la avería en la red. Porque sentían que en esos momentos su trabajo cobraba más sentido que nunca.
  6. Acompañamiento y apoyo de los que más lo necesitaban, los colectivos más vulnerables: cuando había personas mayores que no podían acceder a una asistencia médica o salir a la compra. Cuando más de 5 millones de niños y niñas estaban confinados, muchos sin acceso a un ordenador donde continuar sus clases. Cuando los autónomos no sabían cómo navegar en la marea de ayudas. Cuando las personas con discapacidad no podían acceder a contenidos online porque no estaban adaptados.

La colaboración como única solución

El espíritu colaborativo ha estado presente en el despliegue de las iniciativas de RSE contra la COVID-19. En este sentido, 80 iniciativas del total de actuaciones analizadas han contado con colaboración entre organizaciones y 25 con voluntariado corporativo.

El tejido empresarial se ha volcado para ayudar al país a salir adelante.

Empresas grandes, pymes y autónomos, empresas del Ibex y multinacionales que operan en España, de la ciudad y del entorno rural. Cada una, según su estrategia, medios y capacidades.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas nos ponían una ruta clara por la que avanzar. Pero es momento de tener aún más decisión, porque con la crisis sanitaria se van a agravar las brechas en el ODS de la salud, ODS 3 y otros muy importantes para nuestro país como el crecimiento económico (ODS 8), la educación (ODS 4) y la igualdad de género (ODS 5).

En este sentido, la creación de alianzas (ODS 17) será fundamental. La colaboración entre diferentes agentes es una de las claves más repetida en el espacio Líderes Responsables, diálogos de la alta dirección de compañías españolas, centrados en el análisis de los retos para la reconstrucción del futuro con propósito, por el que han pasado ya alrededor de 30 directivos de grandes empresas españolas.

Las alianzas en el sector privado generan redes de innovación y modelos de negocios más competitivos.

Mensajes que también hemos observado en la última edición de RADARSERES 2020, evento de referencia sobre innovación social, que ha reunido a expertos en impacto social de todo el mundo, en el que se ha analizado la situación actual y el futuro, centrados en el impulso del propósito corporativo como faro en la estrategia.

La creación de alianzas en el sector privado, además de multiplicar el impacto social conseguido, es una estupenda ocasión para la generación de redes de innovación y conseguir un modelo de negocio más competitivo.

La emergencia sanitaria ha puesto a todos los agentes de la sociedad a trabajar conjuntamente. No obstante, en SERES llevamos impulsando la irrupción de los proyectos de colaboración desde hace varios años. Apostamos por la incorporación de este tipo de iniciativas como parte de la estrategia empresarial al convertirlos en una ventaja competitiva para las empresas.

Ha sido y sigue siendo una historia con momentos muy duros. Sin embargo, para mí, hay esperanza. No una esperanza basada en un optimismo ciego, sino una esperanza que hemos visto reflejada en la respuesta de toda la sociedad durante los últimos meses.

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