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Coronavirus 29 abr 2020

"Así compramos 2.813 respiradores para combatir al COVID-19 en tiempo récord y en un mercado hipertensionado"

¿Cómo un banco consigue comprar hasta 2.813 respiradores en el pico de la demanda mundial de material sanitario prioritario durante la crisis del coronavirus? ¿Cómo se pagan hasta 19 millones de euros desde España en una semana y cómo se consigue traer los primeros 1.013 respiradores, haciendo 9.000 kilómetros en un espacio aéreo cerrado? Esta es la intrahistoria de una operación de compra de material médico de urgencia en mitad de una pandemia mundial, contada por algunas de las personas que lo hicieron posible.

En los peores momentos de la crisis y con las unidades de cuidados intensivos (UCI) de muchos hospitales colapsadas, una de las imágenes más esperanzadoras era la llegada de material médico. Aterrizajes de aviones y descargas en los aeropuertos de material médico de primera necesidad (respiradores, mascarillas, equipos de protección, etc.) nos hacían seguir creyendo.

Como parte de una donación global de 35 millones de euros para luchar contra el COVID-19, BBVA adquirió en China 2.813 respiradores, 5.000 máscaras de flujo, 400 oxigenadores y 400.000 mascarillas. La primera partida, de 1.013 respiradores, se gestionó en una noche entre Madrid y Hong Kong y ya están distribuidos en hospitales de toda España. Otros 1.000 respiradores se entregarán a las autoridades sanitarias de México en los próximos días, mientras que los últimos 800 están todavía pendientes de entrega en China.

Lidia del Pozo, directora de programas de inversión en la comunidad de BBVA

“Estamos locos; eso fue lo primero que pensé cuando decidimos que teníamos que comprar una partida tan importante de respiradores en apenas unas horas, en un mercado de demanda desatada que multiplicaba los precios por horas”, explica Lidia del Pozo, directora de programas de inversión en la comunidad de BBVA.

A juzgar por el resultado de la primera entrega de respiradores en España, esta “operación” mereció la pena. “Sin duda, lo más emotivo ha sido la respuesta tan cariñosa de los hospitales cuando les entregábamos los equipos y su agradecimiento por enviarles equipos que iban a ayudar a salvar vidas en mitad de esta crisis”, comenta Ricardo Forcano, responsable global de Ingeniería y Operaciones de BBVA.

Carlos Torres Vila [presidente de BBVA] había explicado al comienzo de esta crisis que la entidad debía dar un paso al frente y usar todas sus capacidades y recursos para salvar vidas, aliviar el impacto económico y ayudar a otros a superar este difícil bache. Así que no podíamos quedarnos quietos y lo intentamos”, continua Forcano.

Ricardo Forcano, responsable global de Ingeniería y Operaciones de BBVA

Aunque la compra de material médico no está en el objeto social de BBVA, ni la salud es una de sus líneas estratégicas de responsabilidad corporativa, la entidad tenía claro desde el principio que tenía que actuar. “Lo cierto es que como empresa tenemos capacidades y recursos para realizar una acción como esta, pues somos capaces de identificar proveedores en numerosos mercados, negociar precios adecuados y condiciones ventajosas, así como realizar pagos por canales seguros en tiempo récord. Los grandes retos de nuestra sociedad requieren soluciones no convencionales diseñadas e implementadas desde perspectivas diferentes”, apunta la directora de programas de inversión en la comunidad de BBVA, Lidia del Pozo.

Y es que, en estos momentos para el banco, lo prioritario es la salud y el bienestar del conjunto de la sociedad, junto a la continuidad del negocio, para ofrecer un servicio esencial como son los servicios financieros.

A mediados de marzo, BBVA ya había empezado a estudiar las experiencias en los países más golpeados (China y, más tarde, Italia) e identificó que la primera necesidad era una rápida respuesta a un creciente volumen de personas contagiadas, así como una dotación urgente de los equipos médicos que éstas requerían.

Jennifer Cao trabaja en la oficina comercial de BBVA en Hong Kong desde 2009. Ella es la directora de Estrategia y Nuevos Modelos de Negocio de la entidad en Asia. “Había seguido el estallido y la expansión del coronavirus en Wuhan y el cierre total de esta provincia china el 23 de enero”, explica desde la ciudad-estado de Hong Kong.

“Tras sufrir la epidemia del SARS en 2003, aquí se tomaron medidas inmediatamente. A día de hoy (29 de abril), tenemos 1.038 casos confirmados y 4 muertes. Desde el primer día, la población fue extremadamente cautelosa y todo el mundo llevaba mascarillas también desde el principio. Las oficinas no se cerraron completamente en ningún momento y BBVA siguió las estrictas recomendaciones locales de apertura”, comenta.

Cao viajó a Madrid el 15 de febrero, sin ser consciente de “que el virus muy posiblemente ya estaba en Madrid en ese momento”. Apenas un mes después, España se convertía en el país más golpeado por el COVID-19, sólo por detrás de Italia.

Ya en Hong Kong, el jueves 19 de marzo Jennifer Cao recibió una llamada desde Madrid. Era el responsable global de Ingeniería y Operaciones del banco, Ricardo Forcano, interesado inicialmente por alguna compañía que pudiera compartir conocimiento para ayudar a construir respiradores y ensamblarlos en España o por algún distribuidor médico capaz de trasladar estos equipos urgentemente hasta los hospitales españoles. “Conozco mucha gente en nuestro sector financiero, y en ‘fintech’, pero no tenía contactos en el sector de equipamiento sanitario. Empecé preguntando en mi entorno social, amigos, incluso a través de mis redes en Wechat, la plataforma de mensajería más popular en China”, apunta.

Jennifer Cao, directora de Estrategia y Nuevos Modelos de Negocio de BBVA en Asia.

Cao preside la Cámara de Comercio Española en Hong Kong y es vicepresidenta de la europea, pero lo que le ayudó a encontrar el camino a los respiradores fue su pertenencia como miembro del consejo de Sinovation Ventures, cuyo fondo de capital riesgo (Sinovation Fund IV) está participado por BBVA.

“Ellos me explicaron que estaban invirtiendo en una compañía que resultó ser una de las mayores distribuidoras de respiradores en China (Vedeng) y, en concreto, me hablaron de los modelos más utilizados en el brote de Wuhan, fabricados por la compañía Yuwell”, explica Cao. Allí, 15.000 unidades de un modelo no invasivo fueron usadas con éxito durante los primeros estadios de la enfermedad, evitando su agravamiento. “En ese momento, yo no tenía ni idea de los diferentes equipos médicos de ventilación asistida: respiradores, máscaras, oxigenadores… ni su utilización dentro o fuera de las UCI, según tipología, pero en apenas unas horas ya teníamos algo firme a lo que agarrarnos”.

Una compra contrarreloj

Desde España, el equipo del área de Compras, liderado por Adolfo Fernández, se encargó de certificar que el distribuidor tenía todo en regla. “A pesar de la situación de emergencia, teníamos que comprobar que todo estaba correcto en cuanto a licencias y permisos para su venta en Europa, compromisos de entrega, la propia mercancía, y muchos detalles más; y todo ello en un tiempo récord. Llevo 12 años en este departamento y nunca he hecho una compra así; fue una auténtica contrarreloj”, destaca Fernández.

Con seis horas de diferencia en Hong Kong, Jennifer Cao era un manojo de nervios. “¡Dios mío! Estoy a punto de pagar tres millones de euros por una primera orden de compra a una compañía que prácticamente acabo de conocer, a una empresa con la que nunca hemos hecho negocios, en un sector en el que no tenemos experiencia y por un material que apenas conocemos. Y todo ello adquirido en Nanjing a 300 kilómetros de Shanghai, para embarcarlo a España en las próximas horas”.

Además, la compra era especialmente complicada por la situación del mercado y los plazos… “Era una auténtica cuenta atrás. Teníamos 10 minutos para que se realizara el pago antes de las 12 de la noche, hora de Hong Kong. Era crítico hacerlo antes de que terminara ese viernes 20 de marzo. El lunes siguiente, los precios subieron un 30% y los equipos empezaron a escasear. Casi inmediatamente después de nuestra compra, el mercado entró en un periodo muy difícil, extremadamente agresivo. Estados Unidos había roto el mercado, triplicando precios, y aquello se convirtió en una subasta donde además los fabricantes empezaban a tener problemas para entregar incluso los equipos ya comprometidos”, recuerda Cao.

En un fin de semana los precios subieron un 30% y los respiradores empezaron a escasear

En esa madrugada del viernes 20 de marzo al sábado 21, las confirmaciones del pago por 1.000 respiradores no invasivos estaban hechas. Los equipos estarían disponibles en tres días. Otros 1.000 respiradores más se compraron el lunes, respetando los precios del viernes. Además, también se consiguieron 13 unidades de unos respiradores invasivos para UCI, un sofisticado modelo para los casos más graves y otro equipamiento médico compuesto por 400 oxigenadores y 5.000 máscaras de flujo para respiradores. La operación global de compra se cerró con la adquisición de otros 800 respiradores invasivos. Total: 19 millones de euros.

Pero la sobredemanda no solo estresaba a los fabricantes y los mercados, sino también las rutas de transporte, como aseguraba al diario El País, Luis Furnells, presidente de la consultora TIC e ingeniería industrial, Oesía. “Es toda la cadena logística. Las fábricas no dan abasto y los camiones que transportan la carga a los puertos, aeropuertos o trenes son los mismos que antes. Hay bofetadas por meter cosas en aviones de carga”, narraba.

El envío

BBVA, como otras compañías españolas, se ha apoyado en Inditex para realizar algunos de estos envíos. El grupo textil dispone de una importante cadena logística por sus relaciones comerciales con China y ya estaba haciendo envíos de material desde el inicio de la crisis. Cuentan con almacenes aduaneros en los principales aeropuertos de China y varios vuelos semanales que permiten una ágil salida de productos. “En paralelo, la misma tarde del viernes 20 nos pusimos en contacto con ellos y nos confirmaron de inmediato que podíamos colocar nuestra carga en uno de sus aviones. También nos apoyaron en la llegada de las mercancías desde su centro logístico de Zaragoza”, explica Adolfo Fernández.

“Pero claro, todo no iba a ser tan fácil”, continúa su relato Fernández, “y es que una vez cargados todos los respiradores en el avión en el aeropuerto de Shanghái, el gestor de aduanas ordenó bajar toda la mercancía. Tenía que inspeccionar detalladamente el material por un tema técnico. Entonces lo aprendimos; hay compañías aéreas cuyas políticas de seguridad no permiten que se transporte determinado material o algún tipo específico de baterías de litio, por ejemplo. Y claro, estos respiradores llevan una batería para alimentar el circuito electrónico y el reloj, entre otras funciones. Así que tuvimos que esperar a que, como finalmente sucedió, la inspección de las especificaciones técnicas, nos permitiera aliviados volver a cargar los equipos”.

¡Los respiradores llegan a España!

Llega a España el material sanitario adquirido por BBVA para luchar contra el COVID-19.

Aeropuerto de Barcelona, sábado, 28 de marzo, 15.00 h. Con 5 horas de retraso, el primero de los aviones aterriza con 260 respiradores no invasivos biPAP del modelo Yuwell 730. Aeropuerto de Zaragoza, martes 31 de marzo, 19:20 h. Aterriza un segundo avión, procedente de Shangai vía Ámsterdam, con 740 respiradores no invasivos, 700 máscaras para dichos respiradores y 13 respiradores Getinge Servo (un modelo de ventilación invasiva para enfermos críticos). Y finalmente, aeropuerto de Madrid, sábado, 4 de abril a las 15:30, un tercer vuelo (éste vía Bakú, Azerbaiyán, y también procedente de Shanghai) llega a la capital de España con 1.800 máscaras de respiradores y 400 oxigenadores. Son aviones compartidos por varias empresas para el transporte de equipamiento médico.

En las aduanas de los aeropuertos españoles se produce el cambio de titularidad de BBVA al Ministerio de Sanidad, en concreto, al Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA). A partir de ahí, todo deja de ser propiedad del banco y, merced a esa donación, pasa a titularidad pública.

Y, ¿ahora qué? Adolfo Fernández continúa su relato: “Nos hicimos cargo del reparto de ese material con la mayor rapidez posible para entregarlo en 120 hospitales de toda España (178 respiradores fueron al hospital habilitado en el IFEMA de Madrid, por ejemplo). Seguimos las instrucciones de Sanidad conforme a las zonas y centros bajo criterio de urgencia. En esa distribución regional, tengo que agradecer la coordinación y el gran trabajo de nuestras direcciones territoriales en el banco”.

Adolfo Fernández, director global de Compras de BBVA.

Otra de las protagonistas, María Abascal, directora global de Relaciones Institucionales, lo recuerda con emoción. “En una situación así, con la declaración de un estado de alarma, teníamos claro que teníamos que ayudar. Desde el minuto uno nos pusimos en contacto con el Gobierno español para ofrecerles ayuda. Eran momentos muy complicados para todos. El mando único quedó centralizado en el ministro de Sanidad. Así que empezamos a movernos y me puse en contacto con su jefe de gabinete. Hay que tener en cuenta que para nosotros es un ministerio con el que no teníamos mucha relación previa por la propia naturaleza de nuestro sector. Además de las donaciones y de traer a España todo ese material médico, ofrecimos también, nuestras instalaciones de BBVA Campus en Alcobendas por si las querían acondicionar para transformarlas en un hotel medicalizado”.

“Uno de los momentos más críticos tuvo lugar [de nuevo] en el aeropuerto de Shanghái. Ahí nos toca intervenir en un momento dado para que las autoridades chinas no nos inmovilicen el cargamento, porque no tenían forma de acreditar que eso era una donación. El Ministerio de Sanidad estuvo muy ágil de cara a emitir inmediatamente un certificado de donación que desbloqueó todo el proceso aduanero en China”, reconoce Abascal.

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María Abascal, directora global de Relaciones Institucionales de BBVA.

“Creo que si no hubiéramos realizado aquella compra urgente justo cuando la hicimos, habríamos tenido muchos problemas para hacernos con material en tiempo y forma. A partir de ahí, informamos a los distintos ministerios (Sanidad, Hacienda, y Comercio) que la compra estaba hecha y la mercancía, lista para embarcar. Previamente claro, el Ministerio de Sanidad había requerido las especificaciones técnicas de los equipos para validarlo con la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios y los certificados de la Comisión Europea”, continúa.

Entre las validaciones, se realizó un primer test en un banco de pruebas por parte de médicos españoles. La Unidad de Medicina y Cirugía Experimental del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid (dirigida por el doctor Manuel Desco, catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid) fue el destino de las primeras unidades de los Yuwell 730. Su informe concluía: “Es de esperar que su aplicación permita retrasar o incluso evitar la necesidad de traslado de pacientes a UCI y, por tanto, ayudar a la descongestión de las mismas”. Algo que en aquellos momentos, justo en el pico de la curva, justificaba por sí solo todos los esfuerzos realizados.

El resultado de este análisis sobre estos respiradores se ha compartido con todos los hospitales a los que han llegado estos equipos y no sólo en España. Se han organizado varias videoconferencias entre profesionales del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y colegas de centros mexicanos que iban a recibir los equipos. En una de ellas ha participado el responsable de coordinar a todos los hospitales mexicanos en la lucha contra el COVID-19. “Así se ha compartido la experiencia de su uso y resolución de problemas”, explica Ricardo Forcano, que desde BBVA ha estado especialmente involucrado en la coordinación con los equipos médicos. “También aquí hemos contado con la colaboración de otras empresas como Accenture para la impresión 3D de cientos de conectores para los equipos, junto a Respiradores4all, un grupo de doctores, ingenieros e informáticos que se ha organizado para buscar y desarrollar prototipos de respiradores”, añade.

“Algo que recordaré toda mi vida”

Todos los profesionales de BBVA involucrados en esta compra de material sanitario reconocen que durante aquellos días, tenían la sensación de estar haciendo algo “grande y trascendental”, como explica María Abascal. “No nos podíamos permitir que no llegase la mercancía a tiempo. Teníamos que conseguirlo. Los respiradores tenían que llegar a los hospitales españoles cuanto antes. Así fue como conseguimos comprar 2.813 respiradores frente al COVID-19 en tiempo récord y en un mercado hipertensionado, 1.013 de los cuales llegaron a España cuando más se necesitaban. Personalmente, trabajar en algo así, que sabíamos que iba a contribuir a salvar vidas en un momento tan terrible para España, es algo que recordaré toda mi vida”, concluye.

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